MÉRIDA.- Ante la antigüedad de numerosas calles de la ciudad, el problema de los baches en Mérida parece eterno y se acentúa más en la temporada de lluvias o después.
Por toda la capital del Estado se pueden ver hoyancos de diversos tamaños, y por eso desde meses atrás y en estas fechas trabajan a marchas forzadas empleados del Ayuntamiento para taparlos.
Aunque en ocasiones hacen protestas por los hoyancos, la mayoría de los ciudadanos optan por reportar los huecos en sus colonias llamando a Ayuntatel, que canaliza la solicitud a las instancias correspondientes para su atención.
Recientemente, el director de Obras Públicas del Ayuntamiento, David Loría Magdub, dijo que normalmente, en el programa permanente de bacheo cubren 33,000 metros cuadrados (m2) de huecos en el pavimento, lo que representa unos 100,000 baches tapados cada mes.
Personal del Ayuntamiento tapará 4,000 m2 de baches en forma adicional y se calcula que cuatro empresas privadas cubran otros 19,500 m2.
Es decir, el trabajo de bacheo emergente permitirá que el Ayuntamiento repare más de 40,000 m2 de baches al mes, lo que significa el relleno de 123,500 huecos mensuales en la ciudad.
El combate a los baches en Mérida tiene un alto costo para el erario municipal. En este año, el Ayuntamiento destina $47 millones para la compra del material de bacheo, principalmente concreto asfáltico caliente y emulsión asfáltica.
¿Cuánto gasta el Ayuntamiento de Mérida en reparar baches?
La compra la realiza la Dirección de Administración mediante licitaciones, invierte $12 millones en la contratación de las empresas privadas que refuercen el bacheo y el gasto de las cuadrillas municipales de bacheo, con el pago de horas extra, uso de material y combustible de los vehículos es de alrededor de $35 millones al año.
También aumenta el volumen del material de bacheo por la gran cantidad de huecos que brotan en las calles. En el programa permanente de bacheo se consumen unos 32 metros cúbicos al día y en el período de brote intensivo aumenta a 50 metros cúbicos al día.
Una forma de terminar con el brote de baches en las calles es la construcción de vialidades con concreto hidráulico, como se ha hecho en algunos tramos, pero el costo es casi el triple en comparación con el asfalto.
Además, toda Mérida tiene 3,450 kilómetros de vialidades, el 40% de las calles y carreteras municipales es antiguo y las características de su construcción favorecen el brote de baches.
¿Cuántos baches se reportan en Mérida?
En días normales la Comuna recibe 70 reportes de baches y en temporada de lluvias aumenta a 160 diarios.
A pesar del elevado número de reportes de hoyancos, el funcionario exhortó a los ciudadanos a que lo hagan porque así van directo a la dirección donde está el bache y lo reparan.
En las redes sociales es común encontrar comentarios críticos por la proliferación de baches en la ciudad. Recientemente, algunos usuarios publicaron textos como “en todas las calles de Mérida hay baches . Si se coloca asfalto de buena calidad y calles bien niveladas no se dañarían y no se gastaría tanto en remedios”, “Aquí en el mero Centro, calle 67, desde la iglesia de la Candelaria hasta el mercado hay baches desde hace 2 meses y no los reparan”, “En la Manzana 115 que pasen en la 97-A con 66-B, hasta el pobre tortillero voló; hasta que alguien muera lo van a venir a medio reparar”.
En días pasados, en la página editorial de Diario de Yucatán, Marcelo Pérez Rodríguez abordó el tema, del que dijo que “desde hace un tiempo los baches en la ciudad han proliferado y son ya una plaga y peligro para los transeúntes y automovilistas, más si hay lluvia, pues los pequeños, medianos y grandes hoyancos se multiplican”.
Añadió: “Lamentablemente, en estos últimos años la administración municipal meridana ha olvidado los baches y son ya un dolor de cabeza para los ciudadanos. Hemos escuchado quejas de vecinos, amigos y automovilistas por estos agujeros que, a pesar de los arreglos, vuelven a surgir al paso de los días o por alguna lluvia”.
También afirmó que “de Francisco de Montejo a las calles céntricas de la ciudad, pasando por Chuburná, Tanlum, San Sebastián, La Ermita y colonias aledañas, los baches están presentes. Los más molestosos son los que están cubiertos con la lluvia, pues muchas veces sentimos el sacudón en la combi, camión de pasaje o automóvil”.— Joaquín Chan Caamal
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Valentina Boeta Madera
Coordinadora de la sección Imagen de Diario de Yucatán
Desde que tengo uso de razón esta ciudad tiene problemas de baches. Y han persistido sin importar qué tan inclinadas a la derecha o la izquierda o colocadas al centro del espectro ideológico estén las administraciones municipales.
Por esa razón pienso que la causa de la proliferación de baches no es del todo la falta de voluntad de las autoridades para cubrirlos ni el uso de materiales de baja calidad en la construcción de las calles. ¿Existe un material que resista la frecuencia e intensidad de las lluvias que caen en Mérida y que el cambio climático hará más y más comunes?

La cuestión entonces es la capacidad para reparar las calles velozmente. ¿Estamos dispuestos a tolerar el cierre continuo de calles, digamos del Centro, para que cuadrillas de trabajadores las reparen?
Creo que el problema de los baches es más complejo de lo que parece.
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Israel Escalante Pantoja
Editor de la sección Nacional de Diario de Yucatán
La gran mayoría de las calles que utilizo habitualmente tienen numerosos baches o “rizos” que afectan y deterioran la suspensión de los vehículos, y no se diga cuando tienes que transitar por ahí en bicicleta o motocicleta, pues es cuando más se sienten las irregularidades del pavimento. Aunado a ello, las calles están llenas de montículos irregulares formados por los parches con que se intenta remediar el problema de los baches y por los surcos mal tapados después de un trabajo hidráulico o alrededor de un registro o alcantarilla.
En el primer cuadro de la ciudad el problema es mayúsculo, pues las calles ya presentan serio deterioro y hay que transitar esquivando hoyancos para intentar pasar por zonas menos dañadas.
Siento que las autoridades deben darle al problema del bacheo la importancia que merece, pues es siempre el talón de Aquiles de las administraciones quizá por la falta de un plan integral bien estructurado en el que se analice a conciencia cuáles son susceptibles de repararse y cuáles de plano deben repavimentarse.

Mi sugerencia sería atacar el problema, primero, en la época idónea, no esperar a la cercanía de la llegada de las lluvias, y segundo, comenzando por las calles más transitadas (como las del Centro, que están para llorar), para luego irse a las colonias o las zonas donde el problema no es mayúsculo.
El programa de bacheo ayuda, pero no es suficiente ya dado el crecimiento de la ciudad y la magnitud del problema. A veces me da la impresión de que buscan atacar el problema solo con paliativos, aplicando un poco de material que, en el mejor de los casos, permanece unos meses convirtiendo a la calles en una especie de Frankenstein , pero en otras, con material de poca calidad que a la primera lluvia deja ver el retorno del bache y cada vez más grande.
Es necesario un plan amplio que incluya las calles más problemáticas que requieren parcharse constantemente, retirar toda la carpeta asfáltica y construirla desde cero con materiales de buena calidad que garanticen su buen estado durante un lapso considerable.
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Isabel Montero Zaldívar
Coordinadora de Agencia Informativa Megamedia
Centro, oriente y norte –—en menor medida— son las zonas de mayor tránsito para una servidora y la diferencia entre ellas es abismal. Hace poco, una parte de las calles que suelo transitar en el oriente fueron rehabilitadas como parte de un proyecto de repavimentación que se enfocó en la vía de mayor circulación vehicular. Las calles circunvecinas ni siquiera recibieron una bacheada y algunos vecinos optaron por tapar los huecos con polvo, grava y en algunos casos cemento. Sin irse lejos, mi experiencia más amarga fue en las calles del Centro, en la 64 entre 65 y 67. En medio de un aguacero, poco después de las 10 de la noche, mi llanta tuvo la mala fortuna de “caer” en una zanja, donde se le atravesó un metal, dejándome tirada. Como pude puse en resguardo mi vehículo en un estacionamiento cercano y me retiré. Un par de días después la zanja, que aún estaba expuesta, fue “cubierta” con una banderilla de “precaución” y a la semana la arreglaron. Durante ese tiempo la calle de doble vía se volvió de un solo carril y transitar en horas pico se volvió eterno.
Saber que las autoridades están conscientes de la necesidad de un programa integral en las vialidades y que aún no exista uno es preocupante. Pareciera que son más importantes otros proyectos que sí pueden funcionar como escaparate o vitrina para otros puestos, en lugar de centrarse en las necesidades reales.

No basta con reconocer un problema, hay que atacarlo de lleno. Es hora de proponer un programa integral de rehabilitación de calles en el que se haga un estudio profundo de las necesidades por sector, establecer cronogramas de operación y proceder a la acción.
Es una lástima que Yucatán no exista una Ley de responsabilidad patrimonial del Estado que aplique sanciones en el ramo civil, pues el que existe se enfoca en la parte administrativa, porque quizá con las denuncias que se acumularían por daños en propiedad derivados de los baches, el urgido proyecto de repavimentación hoy sería una realidad y no una solicitud airada por parte de quienes hemos tenido que desembolsar fuertes cantidades de dinero a causa de los baches.
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Angel Noh Estrada
Reportero de Central C9 de Grupo Megamedia
Mérida es una ciudad con una red de calles muy antigua. Por lo menos la mitad ya agotó su vida útil y es lógico que demande continuas reparaciones.
El problema de los baches está muy ligado a la temporada de lluvias, igual que las plagas de mosquitos. A mayor frecuencia e intensidad de lluvias, más agujeros en las calles, con las consiguientes molestias para los guiadores de vehículos.
Por supuesto, una nueva pavimentación o reconstrucción de vías es una solución de larga duración para este problema, hasta que se agote la vida útil de las arterias. Esto ha quedado demostrado e, incluso, en términos económicos es mejor invertir en calles nuevas que reparar cada año, aunque una inversión de ese tipo es cuantiosa y por eso la autoridad programa pavimentaciones en forma escalonada año con año.

La última inversión grande en este rubro fue de 2017, cuando se canalizaron $450 millones al programa de Mejoramiento de Infraestructura Urbana, que consideró la rehabilitación, construcción y reconstrucción de 150 kilómetros en Mérida.
Ante las restricciones en los recursos federales que antes se asignaban a programas como construcción de calles, sería muy deseable estructurar un plan municipal que permita adelantarse al problema anual de los baches, incluyendo más brigadas o la contratación de empresas particulares para las reparaciones.
Queda claro que los baches nunca acabarán, pero sí se puede aminorar el problema y reducir las molestias.
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Luis Luna Cetina
Coordinador de la sección Nacional-Internacional
A mis 61 años rejuvenecí y me regalé la oportunidad de andar en moto, sabía que era un reto pero no dudé en afrontarlo con valentía y prudencia por supuesto. Casi todos mis familiares y amigos me recuerdan que debo conducir con cuidado porque manejar moto implica un riesgo relativamente alto.
Les diré que cada vez que me subo a mi nuevo vehículo me encomiendo a todos los santos y santas, de todos los siglos y todas las religiones. También a mi ángel de la guarda y a mis ancestros, en especial a mi papá que fue excelente motociclista en este planeta.

Pues bien, el mayor desafío que he encontrado no es vencer el miedo natural a un accidente o el impacto del viento fuerte y la lluvia de vez en cuando, sino aprender a sortear los baches y montículos que en estos días parecen multiplicarse en mi camino.
Claro, ha resultado un magnífico entrenamiento para aprender a concentrarme al cien por ciento en lo que estoy haciendo y a mantenerme presente en el aquí y el ahora, pero la verdad agradezco con alegría cuando paso por algunos tramos recién reparados.
Ahora que se acercan tiempos electorales abrigo la esperanza de que las autoridades, al menos por conveniencia, consideren la posibilidad, no solo de bachear, sino de renovar la carpeta asfáltica de las calles más antiguas y maltratadas. La moto no vota, pero yo sí.
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Jessica Ruiz Rubio
Editora de contenidos especiales de yucatan.com.mx
Luego de caer durante unos días por uno de los dos huecos recurrentes que hay en la calle en la que vivo, mi forma de conducir cambió. Aprendí a esquivarlos. Y es que puede ser que los tapen, pero regresan.
Eso, sin contar otros dos, en la misma cuadra, que suelen aparecer en el pavimento a causa de dos fugas de agua. Lo mismo, los tapan pero vuelven. La colonia, la Jesús Carranza, tiene más de 100 años y fue de las primeras en tener el vital líquido entubado.
A esto, se agregan los huecos por tapas de registros rotas, cuya peligrosidad es aún mayor. En fechas recientes me ha tocado ver al menos tres de estos casos, dos de ellos en el Centro. Por lo demás, las avenidas y calles principales dentro de mi zona de movilidad son bastante fluidas, en eso influye estar relativamente cerca del Centro.

De acuerdo con lo escuchado y leído un panorama similar se vive en distintos puntos de la ciudad. La situación se agrava en septiembre y octubre y el Ayuntamiento ha reforzado las cuadrillas de bacheo a fin de reparar 40 mil metros cuadrados al mes. Sin embargo, son eso, parches, que dada la antigüedad del pavimento duran poco. En ocasiones tarda más que el hueco sea reparado, que en volver a aparecer.
Sobre la situación, el plan con respecto a las vialidades tendría que ir más allá del protocolo de emergencia que se activa en estos meses. La repavimentación de vialidades implica un programa estructurado a futuro, en el que intervengan especialistas de la sociedad civil.
Otro reto es cómo obtener los recursos, ya que los últimos programas de repavimentación de calles en zonas concurridas, como el Paseo de Montejo, la calle 60 o el Periférico de Mérida, han implicado la adquisición de deudas.
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Eric González Martín
Editor de la sección Local de Diario de Yucatán
El problema de los baches de la calles meridanas parece una historia sin fin. Aunque por lo general hay una campaña permanente de bacheo de la Comuna, sus cuadrillas parecen no darse abasto para resolverlo.
Apenas cae una aguacero, surgen más huecos en diversas calles. Y en la mente de no pocos ciudadanos se genera la pregunta ¿acaso no se podrá aplicar una campaña de repavimentación bien planeada de las calles más antiguas y con materiales que resistan el fuerte sol, los aguaceros y el intenso tránsito vehicular de nuestra urbe? ¿resulta muy caro adquirir materiales adecuados? ¿acaso no se podrán asesorar con el Cinvestav u otra institución científica para tener un poco de luz sobre los mejores materiales para esos trabajos?

No solo se necesitan calles nuevas, sino también que las existentes no tengan huecos o parches, esos últimos siempre dejan desniveles que se notan mientras se transita en los vehículos.
El bacheo parece ser una materia bastante incómoda para las administraciones municipales, pero un poco de voluntad política, asesoramiento y transparencia en las licitaciones podrían beneficiar a toda la ciudad.
