El insuficiente presupuesto del Hospital Regional de Alta Especialidad de la Península de Yucatán (HRAE) y la mala administración de sus recursos han ocasionado serios problemas en la institución.

Entre éstos figuran los inconvenientes para garantizar el abastecimiento de insumos médicos, la modernización y mantenimiento del equipo, principalmente el de cómputo, y el adecuado manejo de los recursos financieros y de la remuneración del personal.

Lo anterior se concluye en la auditoría de cumplimiento número 2021-1-12NBS-19-0130-2022, realizada por la Auditoría Superior de la Federación (ASF) y dada a conocer el 14 de octubre.

El Diario publicó, en dos entregas anteriores, que la ASF detectó daños al patrimonio del HRAE de Yucatán por casi $94 millones en 2021, debido a la subrogación de servicios a favor de empresas que no cumplieron con sus contratos, por falta de supervisión, entre ellos el contrato de limpieza y desinfección del lugar.

¿Qué se determinó en la auditoría?

En este tercer y último reporte sobre el resultado de esta auditoría, la ASF explica que los limitados recursos financieros del nosocomio impiden mejorar su operatividad.

También añade que el presupuesto de ingresos del HRAE, el año pasado, ascendió a $1.184,141,000, de los cuales $1.119,748,000 fueron transferencias del gobierno federal; $55.822,000 provinieron de la partida de Otros ingresos y beneficios varios y $8.569,900 llegaron por la venta de bienes y prestación de servicios.

De acuerdo con la auditoría, las transferencias federales no aumentaron anualmente, conformes a la necesidades de la institución, en tanto los ingresos por la venta de bienes y prestación de servicios tuvieron un decremento, de 2017 a 2021, de hasta 79.3%.

Esto, como consecuencia de la puesta en marcha del “plan de gratuidad”, a partir de 2020, para pacientes que no contaban con ningún tipo de seguridad social.

Esta situación ocasionó, entre otros problemas, que la “atención hospitalaria otorgada sea de manera insuficiente por falta de consumibles médicos y material de curación”, dice la ASF.

HRAE, con equipos viejos

La dependencia agrega que la falta de presupuesto ha provocado también que los sistemas de comunicación e informática del hospital sean “insuficientes y obsoletos para dar cobertura a las necesidades”.

En esta materia, la Auditoría Superior detectó que el HRAE “no cuenta con refacciones y consumibles para mantenimiento correctivo o preventivo, ni con herramientas para realizar diagnósticos y ofrecer servicios de calidad”.

“Además, los equipos de cómputo se encuentran en estado de obsolescencia, lo mismo que el software, que tiene más de 10 años de antigüedad”.

La auditoría registró también anomalías en la administración de los recursos financieros, sobre todo en el rubro de las cuentas por cobrar. Por este concepto, el hospital reportó $22,100,200 por los derechos a recibir efectivo o equivalentes.

De esta cantidad, $13.226,200 correspondían a cuentas por cobrar a entidades subrogadas, de los cuales $12.945,600 eran de adeudos de años anteriores de 34 instituciones, y $280,600 de adeudos generados el año pasado.

Al respecto, la ASF solicitó una explicación a la administración del hospital y en respuesta ésta manifestó, en un escrito fechado el 6 de octubre de 2020, que el servicio de aplicaciones “se apagó en forma inesperada”.

Aunque, dijo, se realizó una búsqueda de los respaldos instalados, encontrándose que el respaldo más reciente disponible databa de 2015, con el que se procedió a la reinstalación del sistema operativo.

Según los funcionarios del HRAE, con este medida se estableció un saldo por $5.955,200 a cargo de siete instituciones.

Empero, cuando éstas fueron cuestionadas por la ASF, informaron que no tenían adeudos pendientes con el hospital regional.

Éste, por su parte, no proporcionó la integración de ese saldo que reclamaba ni la documentación soporte (facturas, oficios y comunicados) que ampararan el registro contable de los adeudos a su favor.

Tampoco probó que el Departamento de Asuntos Jurídicos haya realizado las gestiones de cobranza correspondientes.

Algo parecido sucedió con las llamadas cartas compromiso, que son documentos de buena fe mediante los cuales los pacientes o sus responsables legales se comprometen a liquidar o abonar hasta cubrir el total del adeudo por los servicios recibidos.

¿Y los documentos?

El saldo reportado en los estados financieros por estas cartas compromiso ascendió a $4.589,100, en 2021, pero la auditoría constató que en ese año se suscribieron 89 cartas por $5.368,100 y de éstas se cancelaron 15, por un monto total de $659,800.

La ASF, sin embargo, no encontró registro de las “constancias de cancelación de adeudos” ni de documentación que acreditara los motivos de la cancelación.

Asimismo, el HRAE no registró seis cartas compromiso, por $158,100.

Irregularidades parecidas se encontraron en los ingresos cobrados en efectivo en las cajas del hospital, que reportaron un saldo de $4.008,800, pero la administración del HRAE no precisó la integración de ese saldo.

Por otro lado, de acuerdo con la Auditoría Superior, el 67.20% del presupuesto de gastos del hospital se destina al pago de servicios personales, el 25.46% a servicios generales y el 5.89% a materiales y suministros.

Respecto al pago de servicios personales, la ASF detectó desvíos por $11.886,100. De esta cantidad, $9.416,660 fue por 364 pagos relacionados con dos categorías que no se encontraban en el tabulador autorizado.

Además, se efectuaron 36 pagos, por $1.187,120 a dos empleados con puesto de investigador en Ciencias Médicas nivel C, que no estaban considerados en el analítico de plazas, así como pagos por $942,200 por los conceptos de asignación bruta, gastos de actualización, ayuda por servicios, despensa y sueldos (prestaciones), superiores a los montos autorizados.

También se detectaron 30 pagos a tres empleados por $340,200, por concepto de sueldo y compensación garantizada, después de la fecha de su baja y otros 106 pagos indebidos, hechos mediante cheque a 97 empleados, por $2.032,300.

Otras anomalías detectadas en el HRAE son la falta de herramientas y mecanismos para el control, registro y reporte de sus inventarios y el insuficiente y bajo nivel de confiabilidad de la información estadística para la toma de decisiones.

También deficiencias en el registro electrónico, que además no está actualizado en temas como kárdex, costos, cobro, rigor en el manejo del expediente clínico y cuotas no actualizadas.