A unos días de que finalice 2022, el alcalde Renán Barrera Concha hace un balance del trabajo realizado por el Ayuntamiento a lo largo del año y dice que las expectativas se cumplieron y en algunos casos se rebasaron, en medio de la paulatina recuperación pos-Covid.

Y a punto de comenzar 2023, que será antesala de un año electoral que se avizora intenso, el primer concejal habla del papel de Mérida como hermano mayor de los municipios yucatecos y de lo que puede aportar a éstos.

“¿Qué falta en los municipios del interior del Estado?”, pregunta, y de inmediato se responde a sí mismo: “Faltan las mismas oportunidades… La gente migra por falta de oportunidades. Lo que no podemos permitir es que la gente de Valladolid, de Tizimín o de Tekax tenga que venir a Mérida para cumplir sus sueños”.

Por esa razón, subraya, hay que descentralizar Mérida para dar oportunidades a otras regiones mediante polos de desarrollo que incluyan universidades, instalaciones médicas y, algo muy importante,  seguridad pública.

En amplia entrevista, el escenario político-electoral surge como tema obligado. Renán Barrera dice que asume con agradecimiento y con gran responsabilidad el hecho de que su partido, el PAN, y la militancia lo vean ya como precandidato a la gubernatura. Considera que viene una elección muy polarizada, para la cual está preparado.

También adelanta detalles de un ambicioso programa de inversión en 2023, que incluye nuevas obras y la consolidación de los servicios a los meridanos.

¿Qué se puede destacar del trabajo del Ayuntamiento en el año que está por terminar?

Estamos iniciando una nueva etapa de recuperación de la ciudad, la  dinámica y la vida de una ciudad turística y económicamente muy fuerte que de repente tuvo que  detener en seco toda su actividad.

Por supuesto, es fundamental que haya economía circulando. Lo peor que le puede pasar a una ciudad es que su vida social se vea encerrada, truncada.

Dos años de esa condición nos obligaron, en primer lugar, a generar con mucha creatividad la reconversión de programas del Ayuntamiento, que eran presenciales y pasaron a ser más virtuales.

Por medio del Ayuntamiento, de los centros de superación, de los módulos de salud, etcétera, teníamos muchas actividades. Entre 80 mil y 100 mil personas participaban todos los días, de manera directa o indirecta, en las actividades del Ayuntamiento.

Suspender todas esas actividades de repente y buscar cómo reconvertirlas, para que se siguieran haciendo de manera virtual, fue un tema de resiliencia y acoplamiento muy fuerte del Ayuntamiento.

Digitalización de servicios en Mérida

Lo segundo fue la parte económica. Tenemos casi el 80 por ciento de los trámites del Ayuntamiento de forma virtual, o sea, personas que quieren obtener un permiso de uso de suelo, personas que están en trámites en desarrollo urbano o en temas económicos de alguna manera pudieron continuar la tramitología a pesar del cierre.

¿Qué es lo más importante? Ya viéndolo a distancia, y con el balance de estos dos años de pandemia, que el Ayuntamiento pudo resistir esta circunstancia y el hecho de haber dejado de invertir en infraestructura porque tuvimos que priorizar la salud.

Somos el primer Ayuntamiento en la historia que hace una modificación a su Plan Municipal de Desarrollo, que es el eje rector, el programa de gobierno que aprueba el Cabildo en los primeros  cuatro meses de cada administración.

Lo tuvimos que cambiar a la mitad de la administración anterior porque de alguna manera las prioridades que se habían fijaron originalmente cambiaron a  raíz de la pandemia.

¿Cuánto nos costó la pandemia como Ayuntamiento? Casi 380 millones de pesos. Tuvimos que cerrar mercados tuvimos que meter lavamanos, filtros, fumigaciones… Tuvimos que hacer arcos “sanitizantes”. Solamente para tener un dato, los mercados Lucas de Gálvez y San Benito pueden llegar a tener cincuenta mil personas circulando en un día.

Tenemos tres mil locatarios en uno de los puntos más importantes de comercio del Centro Histórico. Y esos $380 millones no estaban presupuestados, tuvimos que tomarlos, reasignarlos de otras partes donde estaban  originalmente comprometidas.

La verdad es que haber salido adelante nos permitió estar más fuertes, creo yo, porque hoy no solamente tenemos estabilidad financiera en el municipio sino que tenemos programas importantes de infraestructura que ya empezamos a realizar y vamos a continuar realizando el próximo año.

¿Se cumplió la meta en obras?

Sin duda. Incluso superamos lo que habíamos planeado, porque ya desde el año pasado sabíamos que había una pandemia y el presupuesto vino en función de eso.

Por ejemplo, habíamos presupuestado 21 parques y se hicieron 24. Si te das una vuelta por las comisarías o colonias que ya llevan muchos años, en el Norte, en el Sur, el Oriente o el Poniente —puedo hablar del parque de Jardines de Mérida, del parque de San José Tecoh…— verás también diferentes espacios públicos que fueron totalmente remodelados.

A raíz de la pandemia creamos el Centro de la Salud Mental. El tema de salud fue prioritario; hicimos un “call center” donde había personal del Colegio de Psicólogos que nos apoyó en contestar llamadas. Tuvimos 1,300 personas que hicieron contacto con este espacio y por eso decidimos abrirlo como una infraestructura fija.

Tenemos el tema de las calesas, que ya habíamos programado desde antes de la pandemia, pero vienen de China y se suspendieron muchas cosas con China. Fue también una forma innovadora, creativa, no de sustituir una tradición sino de establecer un nuevo modelo de calesa y de paseo turístico. Y esto lo hicimos de la mano de los caleseros. Eso ha sido fundamental.

Renán Barrera gobernador Yucatán 2024

Yo destacaría la participación ciudadana en cada toma de decisiones. Por más complicadas que éstas sean hay que socializarlas, hay que dialogar, hay que explicar, porque la gente puede tener mucho nerviosismo por las decisiones del gobierno cuando no están claramente expresadas.

Está también el proyecto de la calle 47, que ya iniciamos. Es un proyecto importante porque surge de muchos cambios. Recordarán que con el tema del Tren Maya al principio se hablaba de que La Plancha iba a ser estación, posteriormente que iba a ser parque. Finalmente, después de muchos cambios hace tres años nos solicitaron que hiciéramos un proyecto para conectar La Plancha con Paseo de Montejo, y lo que se decidió es que se hiciera el proyecto de la calle 47, desde la 48 hasta la 58.

Posteriormente el gobierno del Estado hizo un proyecto para completar desde Santa Ana, o donde termina la parte de la remodelación nuestra, hacia la Plaza Grande o viceversa.

Es un proyecto de los más importantes. Nosotros estamos invirtiendo casi 75 millones de pesos en esta remodelación, es el primer bulevar turístico-gastronómico que tendremos de manera formal, que surgió de manera orgánica porque no es un espacio diseñado para que allí estén restaurantes, hoteles, etcétera, sino que fue un crecimiento natural.

Lo que nosotros hemos buscado es que haya una inversión que permita darle a Mérida un bulevar especial que conecte con el parque de La Plancha, que por cierto va muy avanzado. Adquirimos maquinaria pesada y vehículos, todos ellos para obras públicas, repavimentación de calles y servicios públicos, por casi 20 millones de pesos.

Hicimos la presentación hace tres o cuatro meses, aproximadamente. Allí tenemos grúas de alumbrado público, pipas de agua y perforadoras de pozos, que también son importantísimas porque nos permiten abrir espacio para desahogar las inundaciones, y el hospital veterinario, del que estaremos terminando próximamente su construcción.

¿Por qué es fundamental para el Ayuntamiento la participación ciudadana?

Yo creo que es una ventaja que tenemos como ciudad. El deseo de la gente por participar es, desde luego, algo que se tiene que fomentar.

¿Cómo le hemos hecho? Primero creamos la Secretaría de Participación Ciudadana, que encabeza Julio Sauma, para poder articular ese esfuerzo. Hablar de participación es como hablar de algo intangible o difícil de entender, pero nosotros tenemos más de 32 mecanismos de participación ciudadana.

Lo hicimos desde el momento de hacer el Plan Municipal de Desarrollo, a través de una plataforma que se llamó Decide, donde participaron más de 15 mil personas para decir lo que consideran que puede ser Mérida o hacia dónde hay que enfocar a Mérida.

Otro ejemplo son los consejos.  Tenemos más de 280 consejos de participación. Hoy no remodelamos un parque si no hay el diseño de proceso participativo de parques.

Todo mundo, de repente, te dice: “Quiero que remodelen mi parque”, pero tomamos decisiones de dónde empezar o dónde esperar a hacer en los lugares que ya tienen un consejo de gente, de vecinos que de alguna manera se organizan y dicen: “Bueno, los ocho o diez vecinos que estamos reunidos y puestos de acuerdo queremos participar en el diseño de nuestro parque”.

Entonces, por ejemplo, el área de Implan (Instituto Municipal de Planeación), que es  el área de Edgardo Bolio, crea un mecanismo donde la gente tiene que tomar decisiones sobre lo que debe llevar el parque, porque cada cosa tiene un precio y también el espacio es limitado.

Allí platican las personas adultas mayores, platican también los que tienen hijos pequeños, y van discutiendo ellos  mismos.

Pareciera que lo más importante es la construcción del parque, pero para mí lo trascendente es el tejido social, que se puede afianzar e incluso reconciliar algunos temas vecinales, porque luego sale el vecino que tiene alguna diferencia con una vecina, que por no estar en un esquema de plática no se había logrado superar. En este sentido, este esquema ha sido muy exitoso.

Ya llevamos 24 parques con este diseño participativo y la gente termina muy contenta.

Y te puedo hacer el contraste: cuando yo era alcalde por primera ocasión nadie le preguntaba a los vecinos qué hacer en frente. Y eran más quejas que felicitaciones al final de la inversión.

Yo salía muy contrariado de las inauguraciones, porque decía: ya invertimos cinco millones de pesos en este espacio que era un monte y luego te dicen que faltaron bancas, que no tiene techo el área para juegos, que aquí se juega más básquet que fútbol, que dónde están el internet y el área para mascostas

Terminaba uno medio mareado y dije: bueno, los ciudadanos tienen que hacer su parte, que los ciudadanos discutan. A veces se hacen hasta ocho o diez sesiones con los vecinos en la colonia,  y allí se define finalmente qué se va a hacer.

Es un ejemplo que de alguna manera puede ilustrar la manera de aterrizar la participación ciudadana. Hemos participado en los consejos formales también. Allí está el consejo de la fauna…

 Insisto: los consejos son muy plurales, no tienen solamente una voz. Tienen incluso a las voces contrarias, discutiendo entre ellos, para tratar de tener el mejor balance posible de las decisiones.

 

 Yo siempre he dicho que no todo es blanco y negro. Hay matices de grises y allí es donde tenemos que entrar. Un ejemplo es el consejo de diversidad sexual, donde están representados diferentes asociaciones civiles, incluso activistas, y yo personalmente platico con ellos. Hablamos de los temas importantes para la ciudad.

 Ser alcalde, buscando la participación ciudadana, es para mí la mejor forma de gobernar. Soy una persona a la que le gusta el debate, y el debate tiene qué redundar en acciones positivas.

¿Cuál ha sido este año el momento más complicado para la administración municipal?

Mira, el Ayuntamiento es la autoridad más cercana a la población. Es el primer contacto de la gente con todo lo que pueda significar gobierno. Nos competa o no, sea un tema responsabilidad municipal o no, la gente toca las puertas del Palacio Municipal, busca que los problemas genéricos puedan ser solucionados por el Ayuntamiento.

 Y lo más angustiante para mí es que gran parte de las decisiones en materia sanitaria fueron tomadas por otras autoridades. Eso es complicado de administrar con tu población, porque al final las restricciones, los toques de queda, los retenes, los horarios, los aforos de los comercios, los maceteros, el cambio de paraderos de camiones no fueron decisiones nuestras.

Es decir, te conviertes un poco en espectador de una transformación que genera mucha confusión en la población, y mucho malestar. Eso hay que decirlo.

Yo nunca había recibido tantos mensajes, tantas peticiones de tantos sectores como en la pandemia. Desde luego, porque todo era restrictivo, todo era limitativo, todo era prohibitivo, y entonces fungimos un poco como mediadores ante la autoridad sanitaria, que en este caso era la Secretaría de Salud, el gobierno del Estado. Estábamos en medio del sándwich, por decirlo de alguna manera, porque había que hacer entender, o tratando de entender, que lo que se hacía era por cuidarnos, aunque no nos gustara.

Al final yo creo que el balance fue muy positivo, porque ni hemos tardado en la recuperación económica ni tampoco fuimos de los estados con mayor incidencia en esta materia.

Pareciera que todo esto nos generó mucho desgaste en esa parte, sobre todo porque fue mi primer año de la administración, yo entré ya con una pandemia. Cerré mi administración anterior con una pandemia y entré (a la siguiente) con una pandemia.

Como ciudad solamente te queda ser vocero de las decisiones de otras personas, de otros entes de gobierno, y también enfrentarse al desgaste de los sectores de la sociedad que veían con mucho malestar lo que estaba pasando. Creo que fue el momento más complicado.

Y en lo personal, ¿cuál fue el momento más complicado?

Bueno, antes de este año hemos tenido en lo personal momentos muchísimo más difíciles. Este año no detecto algo que me haya resultado problemático, como lo que representa lo sucedido con la pandema y mi papel como alcalde.

En 2023, ¿qué pueden esperar los meridanos de su autoridad?

Estoy muy motivado con eso, que ya podamos retomar el ritmo de Mérida después de estos años donde no se pudo hacer gran parte de la  actividad cultural y artística de la ciudad.

Renán Barrera gobernador Yucatán 2024
 Supervisión de trabajos de bacheo y desazolve por el rumbo del exRastro (Foto de Valerio Caamal)

En 2023 nos vamos a poner al día con muchas cosas que quedaron en el tintero. Vamos a tener nuevos atractivos turísticos para la ciudad, que estamos terminando de diseñar y de presupuestar. Estábamos esperando también que se definiera en el Congreso el tema presupuestal, lo estatal y lo federal, para hacer más o menos un pronóstico.

Queremos descentralizar el tema turístico-cultural. No todo es el Centro Histórico. El Centro Histórico tiene una lógica, es un punto muy atractivo para los turistas, pero tenemos otras bellezas, incluso en el contexto de alrededor del centro, que podemos impulsar.

Queremos seguir promocionando el Parque de Deportes Extremos, que ha sido el tercer lugar más visitado de Yucatán. El más visitado es Chichén Itzá, con casi dos millones doscientas mil personas al año. Luego tenemos el Parque del Centenario, con un millón trescientas mil personas al año, más o menos, y después el Parque de Deportes Extremos, que lleva entre 400 y 500 mil personas que han ingresado. Es un parque que nos llevó diez años terminarlo, pero ya lo tenemos  y lo tenemos con mucha vida.

Tenemos un gran proyecto. Yo quisiera que podamos hacer lo que hace muchos años se hacía en Mérida: la  construcción de grandes parques. Hoy estamos viendo la construcción del parque La Plancha, y qué bueno, porque fue una lucha de muchos años y de muchísimas personas, y finalmente con el esfuerzo de todos se ha podido lograr.

También estamos en vísperas de presentar un proyecto  de un gran parque de casi seis hectáreas, muy equipado, en un esquema que por primera vez vamos a aplicar en Mérida y que ya se aplicó en otras ciudades, un poco de participación pública-privada.

Hay un esquema así en Ciudad de México, se llama La Mexicana. De allí nos inspiramos, porque espacios tan grandes, con tantos atractivos, se presta a que podamos tener también ingresos por las actividades que generan esos parques. Estamos terminando de definirlo. Lo vamos a presentar, si Dios quiere, en enero.

Va a ser muy fundamental entender que si bien es importante el lugar donde pueda asentarse, no es el parque de la colonia: es el parque de Mérida. En eso vamos a hacer énfasis, porque si hoy tú vas al parque de la colonia Alemán —yo crecí en la Alemán—, el 80 por ciento de las personas que están allí no vive en la Alemán. Sí, es el parque de la Alemán, pero es más el parque de los meridanos que acuden allí.

Lo mismo pasa con el Parque de las Américas. Si tú vas al Parque de las Américas verás que gran parte de la gente que está allí vive a cinco, siete o diez  kilómetros a la redonda.

Entonces, cuando hablamos de un parque, sobre todo de un parque de estas dimensiones, queremos eso: que sea un legado.  Estamos terminando detalles para poder hacer la presentación, me tiene muy ilusionado eso.

También vamos a retomar el Carnaval, que tengamos la mejor versión del Carnaval, que siempre ha sido polémico. Hace dos o tres meses, más o menos, hicimos un foro al que vinieron directivos de los carnavales de casi todo el mundo. Tuvimos a 20 ó 25 de los más importantes, incluyendo el de Brasil, el de Venecia, y te hablaban todos de que es una economía que se llama economía naranja, la industria del entretenimiento,  que también es una forma de inyectarle recursos a un sector importante de la población, que sin esos recursos no vive.

Estamos hablando de los modistos, de los talleres de escenografía, carpinteros… Desde luego, es también un tema de inyección de ánimo social. Uno va a bailar o a tomar una copa, a divertirse, o a ver el béisbol o lo que fuera porque es una forma personal de entretenimiento. La ciudad también funciona como una persona, requiere un entretenimiento colectivo, algo que nos convoque y nos una.

Estamos trabajando en hacer una muy buena versión del Carnaval. Ya hemos tenido incluso muchas actividades para promoverlo. Y estoy seguro de que va a ser una gran actividad.

Y desde luego, está lo que tiene que ver con lo normal, pero con mucha intensidad, que es la inversión en infraestructura en la ciudad. El tema de las pavimentación de calles es fundamental. Recordemos que tenemos un empréstito aprobado por casi 350 millones de pesos, y el 60 ó 70 por ciento de esos recursos será precisamente para la pavimentación de calles.

En el año que está por concluir tuvimos una inversión de prácticamente 850 millones de pesos en infraestructura general, pavimentación, repavimentación,  rehabilitación de calles, vivienda, acciones de agua potable, alumbrado público… Todo eso nos representó casi mil millones de pesos.

Y para el tema del crédito tenemos 275 millones de pesos prácticamente para la parte de las pavimentaciones, $45 millones para espacios públicos y $30 millones para mercados. Vamos a iniciar la remodelación del área de comedores del Lucas de Gálvez, que finalmente contará con escalera eléctrica y vamos a hacer un escenario para que pueda haber música.

Desde luego, está también la dinámica misma de Mérida, que en este diciembre yo creo que va a cerrar como el mes con mayor número de pasajeros en el aeropuerto, con el mayor número de turistas en Mérida.

2023 será antesala de un año electoral. ¿Cómo asume el alcalde de Mérida el hecho de ser considerado ya precandidato a gobernador?

Pues con mucha emoción y con mucho agradecimiento, pues ha sido una carrera complicada, con muchas adversidades en lo interno y lo externo, pero hoy me siento muy bien, en buen momento, con mucha madurez, con mucho aprendizaje.

Ser tres veces alcalde de esta ciudad creo que es una maestría y un doctorado estudiado dos veces cada uno. Es muy importante sentir el respaldo del partido, sentir el respaldo de la militancia más bien, el cariño de la gente, la confianza de los ciudadanos. Eso me da mucha satisfacción.

No dejo de decir que cuando tuve la oportunidad de regresar como alcalde en 2018 hubo ciertas suspicacias de cómo me iba a ir, pues había sido presidente municipal una vez y uno hace cosas y deja otras pendientes,  como cualquier trabajo.

Finalmente me fue muy bien en la elección de 2018. Creo que haber hecho una mancuerna como la que hicimos (Mauricio Vila Dosal era candidato a gobernador) permitió que recuperáramos el gobierno del Estado. Si no lo hubiéramos hecho así difícilmente lográbamos los 80,000 votos que Mérida dio de más al gobernador Vila. Y que hoy se piense en mí para poder hacer esta tarea (la candidatura el Ejecutivo) es algo que me llena de satisfacción.

Renán Barrera gobernador
Los esposos Renán Barrera, alcalde de Mérida, y Diana Castillo, presidenta del DIF Municipal, con sus hijos Daniela y Renán al final de la entrevista con el Diario (Foto de Valerio Caamal)

¿Cómo avizora la competencia electoral en 2024?

Creo que va a ser un año complicado, porque la tradición política de Yucatán, la del bipartidismo, lo seguirá siendo, nada más que ahora sustituyendo al PRI por Morena.

Será una elección de mucho desgaste, creo yo, por lo que he visto en otros entidades  donde se han hecho muchos ataques entre los candidatos, acusaciones, señalamientos. Alguien que es autoridad, como yo, o alguien que ha estado tomando decisiones por la ciudad, siempre será señalado por eso.

Yo estoy tranquilo, porque hemos hecho un trabajo extraordinario con un gran equipo que tenemos en el Ayuntamiento, que me siento muy orgulloso de encabezar. Pero va a ser una elección muy polarizada.

Como hermano mayor, ¿qué  puede aportar Mérida a los demás municipios yucatecos?

Me he reunido con muchos alcaldes, en muchas ocasiones, con algunos más que con otros, para escuchar un poco su situación y hemos hecho cosas juntos. Hemos apoyado en algunos casos.

De Progreso te puedo mencionar que en 2018, cuando entramos (era el inicio de su segunda gestión en Mérida), no tenía sistema de recolección de basura. Había la amenaza  de las empresas de cruceros de cancelar a Progreso como puerto destino, porque entre sus requisitos estaba el manejo adecuado de residuos sólidos.

El alcalde platicó conmigo, me pidió apoyo y lo ayudamos con el sistema de recolección durante un año, desde luego para que no se cancelara la llegada de cruceros. Hoy entiendo que el puerto ya tiene su propio sistema.

¿Qué falta en los municipios del interior del Estado? Faltan las mismas oportunidades. La gente migra por falta de oportunidades,  y lo que no podemos permitir es que la gente de Valladolid, de Tizimín o de Tekax tenga que venir a Mérida para hacer sus sueños y cumplir sus sueños, ya sea para estudiar, para atender a un familiar en materia de salud o para conseguir un empleo.

Tenemos que descentralizar Mérida y darles oportunidades a otras regiones. Es un esfuerzo que ya se ha empezado a hacer. Sin duda,  hay que impulsar  polos regionales de desarrollo en el interior del Estado, que incluya universidades, instalaciones médicas y, sobre todo, seguridad pública. Que la gente no tenga por qué salir (de sus comunidades), más que para venir a  pasear a Mérida.

¿Cuáles son sus propósitos para el año que está por comenzar?

Que podamos lograr las metas que hemos programado, muchas de ellas muy ambiciosas en cuanto a inversión. Que podamos invertir también y lograr acciones  importantes en materia de movilidad, que a pesar de ser un tema mochado a la facultad municipal sí estamos invirtiendo en la apertura de nuevas vialidades que permitan desahogar  zonas congestionadas.

Espero que haya estabilidad política en la ciudad, en todo sentido, y que podamos transitar hacia el preámbulo de un año  electoral habiendo cumplido las metas.

¿Algún mensaje de cierre de año a los meridanos y a los yucatecos en general?

Primero, decirles que estoy muy agradecido por la confianza que me han dado de estar al frente de la ciudad en tres administraciones, tres períodos.

No hay palabras para expresar ese agradecimiento, que se siente y lo percibo en la calle también.

Quiero también desearles lo mejor, desearles que revaloremos cada día de la vida. Todos perdimos algo en la pandemia, bien o mal, cerca o lejano, algún amigo, algún colaborador, algún familiar, y a lo mejor no teníamos claridad en cuanto a la importancia de vivir y estar mejor con los nuestros. A veces se nos olvida que no estamos  aquí para siempre, así que mi recomendación es amar más a los nuestros y valorar más la vida.