MÉRIDA, Yucatán.— Aunque el nuevo Centro de Asistencia Social para Niñas, Niños y Adolescentes “Casa Otoch” tendrá mejores instalaciones y programas de atención, la presidenta del Patronato del Caimede, Yuly Matilde Chapur Zahoul de Ricalde, quisiera que algún día solamente sea un centro de cultura, es decir, que no haya niños que necesiten estar allá.
La señora Chapur Zahoul lleva 29 años de colaborar en las labores sociales y afectivas del Caimede, lo que fue reconocido por el gobernador Mauricio Vila Dosal, quien pidió aplausos para ella durante la presentación de “Casa Otoch”, cuya construcción inició el miércoles 26 de enero, edificio que sustituirá al Caimede.
Doña Yuly fue una de las oradoras en la presentación de “Casa Otoch” y concedió una entrevista al Diario en ese evento.
¿Cómo vio el nuevo proyecto para mejorar el bienestar de los niños desamparados? se le preguntó.
“Fabuloso, simplemente fabuloso. Es algo que hacía falta. El que tenemos no está mal, pero si tiene muchos años y no se pensó para tantos niños, se pensó para 80 o 100 niños máximo”, respondió. “Se ha ido adaptando para dar los servicios que se merecen nuestros pequeños. Ahora el nuevo tendrá áreas para hacer deportes”.
¿Ya está rebasada la capacidad del Caimede?
“La ciudad ya rebasó la capacidad de la ciudad. Cada día tenemos más gente que viene a vivir acá. Hay gente de todos lados, Mérida ha crecido muchísimo y no solo Mérida, es todo el estado. El Caimede recibe niños de todo el estado”, señaló.
¿Qué le gustaría lograr con este nuevo centro?
“Que cada niño tenga una familia, que este centro no se llene”, dijo. “Que se les pueda dar una familia para que cumplan a lo que tengan derecho como niños. Ojalá que algún día sea solamente un centro de cultura, que no haya niños que lo necesite”.
¿Qué faltaría para que los niños tengan una rehabilitación integral?
“El tiempo, todo marca un tiempo. Cada niño tiene problemas diferentes, no es una cosa pareja donde digas, a los tres meses ya está normal, puedes irte, el tratamiento es según como ingresan”, afirmó. “Primero tenemos que curarle el corazón porque lo tienen muy lastimado por los problemas que enfrentan. Ver dónde van a ir, porque no son calcetines, que dices, los acomodo en este closet. Tienen que buscarle la mejor familia para cada niño o niña, según las necesidades de aquellos, ese es un trabajo de la
Prodennay”.
¿Falta servicios para que logren mejor adaptación?
“No, se les da todo, los servicios, apoyo psicológico, van al colegio, pasean, se les da diversión, es cuestión de tiempo”, dijo.
¿Qué pasa en el Caimede, vemos que hay fuga de niñas?
“Son un montón de niños y niñas, los datos exactos se lo puede decir la Prodennay o el director del Caimede. Yo como patronato solo los apoyo cuando estamos allá, vemos que se cumplan sus derechos de diversión, derechos de alimentación, de vivienda, que estén cómodos, que estén lo más contentos que puedan estar sin sus familias y tratar de que se vayan con alguna familiar
cercano o por medio de la adopción con una buena familia, pero ya todo lo que pasa y por qué, se lo dice directamente el director”.
También le podría interesar: “Apuesta por la infraestructura para Yucatán”
¿Les falta a los niños internos más afecto, más interés de la familia?
“Afecto por parte de los que trabajan allá, no, al contrario, hasta se quedan tristes cuando se van del Caimede”, aseguró.
“Entienden que tienen que irse, no es eterno estar en el lugar. A veces las trabajadoras se preguntan dónde se fue mi niña, que estará haciendo mi niña, sí hay afecto, no les falta. La persona que visita el Caimede se enamora de los niños y niñas, el afecto no les falta. Cuando vamos como patronato a vender boletos o promover alguna actividad tenemos muy buena respuesta de los voluntarios y donadores, todo se nos gasta antes de tiempo lo que muestra que afecto y deseo de que los ayuden no les falta; están bien los niños, se les cumple con todo, están contentos”.
En su discurso ante el gobernador Vila Dosal, los diputados locales, funcionarios y otros invitados a la presentación de “Casa Otoch”, la presidenta del Patronato del Caimede señaló que esta obra marcará un antes y un después en la historia de la institución que atiende a la niñez desamparada y es un sueño que se convierte en realidad tener un mejor lugar para los niños, niñas y adolescentes que atraviesan problemas.
“Desde que inicié hace 29 años con un grupo de amigas, trabajamos incansablemente para proteger y velar por los derechos de la niñez, así como para mantener alianzas y vinculación con nuestros donadores y voluntarios y con el personal del Caimede y del DIF”, destacó. “Logramos reunir recursos con eventos con causa, bazares, cenas, rifas, conseguimos donativos y todo
se destina para los niños en desamparo. Desde el día 1 sabíamos que no era fácil esta labor, que había mucho por hacer, pero sabíamos que con ganas, vocación de servicio y sensibilidad íbamos a lograr grandes resultados.
Estamos muy contentas porque después de muchas administraciones vemos cómo poco a poco el panorama para estos niños es más favorable y lo que soñamos será una realidad”.
