MÉRIDA.- Este lunes 22 de mayo se conmemoraron los primeros 25 años de la fundación del Centro Cultural ‘La Ibérica’.
En el marco de las diversas actividades programadas para festejar la efeméride, este martes se llevó al cabo la primera visita guiada por el recinto, un servicio que llevará al público en general por un recorrido de 45 minutos de los rincones, espacios e historias que rodearon al lugar que a principios del siglo XX fue un sanatorio promovido por la comunidad española en Mérida.

Celebran 25 años del Centro Cultural ‘La Ibérica’ con donativo de libros
Como un regalo por este primer cuarto de siglo de servicio, esta misma mañana la Compañía Editorial de la Península SA (Cepsa), que dirige el licenciado Gaspar Gómez Chacón, entregó en donativo 300 títulos editados por esta firma.
Los nuevos libros se integran a la colección de casi 4 mil ejemplares con que cuenta la biblioteca “Nidia Esther Rosado” de dicho reciento.

La maestra Celia Pedrero, al destacar la trascendencia que ha tenido este espacio dentro de la promoción y difusión de la cultura, el arte y el servicio a la comunidad, ofreciendo actividades para adultos y personas mayores, explicó que tanto este nuevo servicio de visitas guiadas a “La Ibérica” como este donativo de libros a la biblioteca del lugar ratifican la importancia que se ha ganado en el último cuarto de siglo.

Numerosas personas hacen uso de las instalaciones y servicios del Centro Cultural “La Ibérica”, en sus 14 talleres que ofrece de lunes a viernes de las siete de la mañana a tres de la tarde.
Las edades de los usuarios van de los 40 a los 92 años y el 60% son mujeres. Cuenta con un club de actividades como clases de guitarra, juegos de ajedrez y gimnasia cerebral, así como un círculo para mujeres en los que se llevan al cabo continuamente conversatorios sobre diversos temas.
Hay 20 maestros que ofrecen talleres de yoga, taichí, activación física y expresión corporal, jarana, música coral, guitarra y bajo eléctrico, espacio de manualidades, pintura y dibujo, clases de lengua maya, entre muchos otros.
Las visitas guiadas a “La Ibérica” son un trabajo desarrollado por la estudiante de la licenciatura en turismo Brenda Fernández, quien realiza su servicio social en este centro cultural.
Los orígenes del Centro Cultural ”La Ibérica”
La joven Brenda Fernández llevó al cabo una investigación histórica de los orígenes del sitio para crear un manual que, ahora que está a punto de finalizar su estadía de servicio social, permita a otras personas continuar ofreciendo este recorrido gratuito los miércoles y jueves a las 10 y 11 de la mañana.
En este recorrido, de una manera sencilla y didáctica, los visitantes conocen los orígenes del sanatorio y cómo los espacios que hoy son salones de clases, originalmente fueron creados como quirófanos, salas de recuperación, pabellones y aislamientos, que dieron fama e importancia al nosocomio fundado por la comunidad española para asegurarse servicios médicos de calidad.
Con el paso de los años el hospital, en los límites de la colonia García Ginerés y la ciudad de Mérida, fue abriéndose hacia la comunidad en general.
Con la creación del sector salud y la clínicas privadas, “La Ibérica” dejó de dar servicio y permaneció cerrada, hasta que a finales de los años 90, durante la administración del gobernador Víctor Cervera Pacheco, el lugar fue expropiado y convertido en un centro cultural enfocado a los adultos mayores, transformando sus espacios en salones de usos múltiples, bibliotecas, auditorios, áreas de investigación, oficinas administrativas, etcétera.
Respecto al donativo de libros, Gómez Chacón y su esposa Gabriela Castilla Ramos recordaron que Cepsa es una editorial con casi 35 años de experiencia y más de un millón de libros impresos a lo largo de su existencia. El 70% de su oferta editorial está enfocada en temas relacionados con Yucatán.
En esta ocasión la editorial donó a “La Ibérica” 300 títulos de su acervo así como algunos adicionales propiedad de Gómez Chacón. Son títulos que conforman los excedentes de cada edición para reposición que se quedan almacenados en las bodegas de Cepsa. En este sentido, la editorial continuamente entrega donativos de libros de estos excedentes a bibliotecas municipales del estado.
“Es más valioso un libro que sale al encuentro de su lector en una biblioteca que aquel que se queda en la oscuridad de una bodega”, comentó el licenciado Gómez Chacón.
Testimonios sobre las actividades en ”La Ibérica”
Durante el recorrido el Diario platicó con dos usuarias de los servicios de La ibérica.
Adriana Hammeken Talavera, 62 años y originaria de Ciudad de México, avecindada en Mérida desde hace tres años, animada por una amiga, ya es asidua participante del Taller de Jarana.
Para ella encontrarse con un espacio de esta naturaleza, con tantos árboles, áreas verdes sombreadas, jardines, apacible y con una entusiasta comunidad, es algo muy valioso pues le permite disfrutar de su tiempo libre en una actividad que le llena y gratifica.
Asimismo, explicó que en la capital del país son pocas las oportunidades de encontrarse con un espacio de estas características y tan cerca de su casa, por eso lo disfruta y desea que siga ofreciendo más y mejores servicios a la comunidad.
Ligia Vázquez Aguilar, de 62 años de edad, originaria de Mérida, asiste a “La Ibérica” desde 2010 y aunque originalmente lo hizo animada por una amiga que le inscribió en el taller de artes visuales, pronto encontró en la guitarra su mayor fascinación y por ello ahora no sólo toma clases de este instrumento, sino que forma parte de la rondalla del recinto.
Ella comentó que lo que más le gusta de “La Ibérica” es la atención y el ambiente, convivir y desarrollar por ella talentos, destrezas y habilidades, saberse activa en algo que le llena y que le da sentido a su existir.
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