Uno de los mayores retos para la gubernatura de Joaquín Díaz Mena será mantener la seguridad pública en Yucatán, en especial al ser un estado de interés para el crimen organizado, considera un analista político
Uno de los mayores retos para la gubernatura de Joaquín Díaz Mena será mantener la seguridad pública en Yucatán, en especial al ser un estado de interés para el crimen organizado, considera un analista político

Existe el riesgo real de un aumento en la inseguridad en Yucatán durante la próxima gestión de Joaquín Díaz Mena, advierte el sociólogo y analista político Luis Ramírez Carrillo.

Esto lo atribuye al esquema centralista del gobierno federal de Morena, el cual seguramente continuará con Claudia Sheinbaum y que busca controlar todo desde Ciudad de México.

En este sentido, añade, no hay certeza de que en el nuevo gobierno local morenista permanezcan las condiciones en las que le ha permitido trabajar al secretario de Seguridad Pública, Luis Felipe Saidén Ojeda.

Tampoco es seguro que éste vaya a continuar en el cargo. “Más bien creo que no se quedará”, asegura el doctor Ramírez Carrillo.

En la segunda parte de la entrevista con el Diario, en la que analiza las causas y consecuencias del triunfo de Morena en el estado, el analista habla sobre lo que considera uno de los tres riesgos que enfrentará Díaz Mena como gobernador: la seguridad pública.

(En próximas entregas publicaremos las opiniones del doctor Ramírez sobre los otros dos riesgos que enfrentaría el nuevo mandatario: convertirse en un gobernador débil y manipulado desde el centro del país, y permitir la injerencia del poder federal en la conformación de su gabinete y en la operación de su gobierno).

Respecto a la seguridad pública, Ramírez Carrillo señala que un escenario real de riesgo es el incremento de la inseguridad en Yucatán, y eso no es porque “Huacho” sea corrupto o porque la gente sea mala.

Poder centralizado

Digamos que Díaz Mena no es corrupto, que es tan bueno como cualquiera, que es un yucateco que ama a su tierra, dice. “Este no es el problema. Estamos hablando de un problema estructural, sistémico relacionado con la forma de operar de Morena, que es centralizar el poder y redistribuirlo entre sus operadores a nivel nacional”.

Observemos lo que pasó en Quintana Roo (donde ha habido tres secretarios de Seguridad Pública en menos de dos años) o en Campeche (allí la encargada de la Policía lo fue antes en una alcaldía de Ciudad de México).

“Los niveles de violencia e inseguridad en ambos estados se incrementaron con la llegada de Morena al poder”, refiere el entrevistado.

Uno de los escenarios que se vislumbran con la llegada de “Huacho”, añade, es que Yucatán “pierda el control total del esquema de seguridad existente, tanto el formal, que vemos, como el informal, que no vemos”.

El asunto no es si se va o se queda Saidén. El riesgo real es que se pierdan las condiciones en las que lo han dejado trabajar y, en este sentido, no me haga caso, pero creo que él no se quedará con Díaz Mena”.

O lo podrá hacer, indica, “pero se quedará muy poco tiempo, sólo para arreglar sus propios asuntos” y luego propondrá al gobernador a un sustituto, “aunque no será lo mismo”.

Ruta de drogas

Según el doctor Ramírez Carrillo, investigador de la Uady y autor de numerosos libros y artículos académicos sobre la realidad social y política de Yucatán, esta situación es grave porque “la Península es un área de trasiego de drogas, de operaciones de lavado de dinero con bienes inmuebles y una zona en la que se invierte mucho dinero público”.

“Eso llama la atención del crimen organizado, al que vemos operando en ambos lados, en Campeche y Quintana Roo”.

El crimen organizado, afirma, “actúa como un corporativo, como una gran empresa necesitada de crecer y diversificarse en nuevas áreas. No se queda quieto. Si tiene capital, lo invierte en más negocios turbios”.

El problema, añade, es que tendremos aquí a operadores políticos de Morena —entre ellos hay gente honesta y gente corruptísima— que llegarán de otros estados, con sus propios intereses, sus propias redes, sus compadres y convertirán al estado en un espacio para hacer negocios a favor del crimen organizado.

Entre la gente de fuera hay personas maravillosas, dice el entrevistado, pero habrá algunos que no lo sean.

“Ellos son los que dirán: ya tengo la lista de a quienes podemos empezar a extorsionar, a secuestrar, ¡por supuesto que sí, tal y como está pasando en Campeche y Quintana Roo! Ya lo vimos allí, no es sólo una suposición”. (Continuará).

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