Ericka tiene 92 días sin Lucía, narra su caso de violencia vicaria en Yucatán; usan a la niña como arma para dañarla y argucias legales
Ericka tiene 92 días sin Lucía, narra su caso de violencia vicaria en Yucatán; usan a la niña como arma para dañarla y argucias legales

Mérida, Yucatán.― Lo doloroso de las injusticias es que cuando alcanzan a las personas adquieren rostro, nombre y humanidad.

Hoy, una injusticia en Yucatán se llama Lucía, una menor de cinco años separada del hogar materno por su padre, narra Ericka Contreras Pérez, madre de la niña, al exponer un caso extremo de violencia vicaria.

Pues da ejemplo del uso de las relaciones profesionales y el conocimiento de las leyes para manipularlas, ganar tiempo y hacer daño a la menor, a la madre, a las instituciones, a la sociedad.

Lucía nació en 2019. Ese mismo año, su madre Ericka Contreras Pérez decidió separarse de Mauricio Efraín E. P., exconsejero de la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Yucatán (Codhey), por violencia familiar que fue denunciada ese mismo año y, como consecuencia, a ella le correspondió la custodia de la niña.

Un Juez de lo Familiar estableció que podría tenerla con él en determinadas fechas.

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Publicación en Facebook de Ericka Contreras Pérez para denunciar un caso de violencia vicaria en Yucatán, tras la sustracción de su hija Lucía

Lucía y Ericka se fueron a vivir a un domicilio de la Colonia San Damián, de Mérida, en donde él acudía a recogerla cada determinado tiempo, según lo acordado.

El 3 de julio de este año, la niña fue llevada de su casa por su padre. Serían varios días porque se juntaban los que le correspondían y las vacaciones de verano. Sin embargo, al concluir dicho periodo, él no devolvió a la niña.

El 8 de agosto, Ericka acudió al domicilio de él, en una privada (Gran Santa Fe)  ubicada en el poniente de Mérida para recoger a la menor.

Ahí ocurrió un episodio de violencia física. Ericka Contreras relata:

“Los guardias de seguridad privada me impiden el acceso. Aun así, yo desciendo de mi vehículo e ingreso caminando pacíficamente, cerca de las 8 de la noche.

“Desde la calle, empiezo a clamar por mi hija. Le pedía a él que, por favor, me dejara llevármela o dejarme verla. Cerca de las 11 de la noche, esta persona llama a la policía. Yo llevaba tres horas afuera.

“Cuando llega la policía, él abre la puerta de la casa. Escucho que mi hija me llama. En un acto de desesperación entro corriendo al domicilio.

Él me alcanza en las escaleras y me tira por ellas. Ante la violencia, sí ingresan también los uniformados.

“En ese momento, él le dice a la policía que no me puedo llevar a la niña porque tiene denuncias en mi contra y les muestra una documentación.

“Ellos mediaron para que yo pudiera, por lo menos, hablar con Lucía. Después de eso, en compañía de ellos, me retiro. Observaron mis lesiones y recomendaron acudir a las autoridades”.

Alerta Amber vigente

La mañana del día siguiente, 9 de agosto, la madre acude al Juez Familiar y a la Fiscalía General del Estado (FGE) de Yucatán.

Hace la denuncia por violencia vicaria y lesiones. Toman la evidencia de 14 lesiones.

Acusa el delito de sustracción de menores en la modalidad de retención y se emite, el día 12 de agosto, la Alerta Amber con número AAYUC159/2024, que hasta hoy se mantiene vigente.

Desde el momento de la separación, en 2019, Mauricio Efraín E. P. la asedió sin descanso. Ericka recuerda:

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Constantemente me amenazaba con judicializarme. Esa sería la manera en que yo no estaría con mi hija o nuestro vínculo sería afectado.

“Era una manera de controlarme. Me decía: ‘si no me pones ubicación, te voy a acusar de que no cuidas a la niña; si la llevas a parques y le pasa algo, también’. Cualquier cosa que no le gustaba repetía: ‘Nos vamos a ver en juzgados’.

Para todo, amenazaba: ‘te voy a denunciar ante tales y tales instancias’”.

@marianapachecoortiz Lo doloroso de las injusticias es que cuando alcanzan a las personas adquieren rostro, nombre y humanidad. #violenciavicaria #meridayucatan🇲🇽 #merida #yucatan @Diario de Yucatán ♬ sonido original – Mar Ortiz

Su afán de control llegó al grado de no marcar al celular de Ericka para cualquier tema de Lucía, sino llamar con frecuencia a las bocinas inteligentes de casa para obligarlas a contestarles por esa vía y cerciorarse de que no estuvieran fuera.

Aunque ya no eran pareja, vivían encerradas porque a él no le gustaba que salieran a la calle.

Un caso de violencia vicaria en Yucatán: ¿qué es?

En 2023, Ericka acude a la Secretaría de Mujeres del gobierno de Yucatán. Recibe orientación y acompañamiento psicológico. Por eso, en enero del 2024, denuncia a Mauricio Efraín E. P. por violencia vicaria.

Se trata de una forma de violencia de género en la que las hijas e hijos son utilizados como objetos o armas para causar dolor a su madre, mediante el rompimiento del vínculo entre ellos y el arrebato del derecho a maternar, por parte de una persona que haya tenido o tenga una relación de matrimonio o concubinato, explica Amnistía Internacional.

Ese es el antecedente de la retención de Lucía y la lucha de Ericka Contreras Pérez por reintegrarla a su casa.

Han sido meses de una épica batalla, con su dolor de madre, un cuantioso desgaste económico y la alteración total de su vida.

Sobre todo, porque el agresor es un conocedor del marco jurídico y ha utilizado diversidad de argucias legales para mantener a la niña con él.

Logró permanecer libre aun cuando está imputado por cuatro delitos:

  1. Sustracción de menores en modalidad de retención.
  2. Violencia familiar.
  3. Violencia vicaria.
  4. Lesiones.

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Mauricio Efraín E. P. ha presentado un amparo contra las instituciones y contra la Ley en materia de violencia vicaria, refiere la víctima.

Gana tiempo, pero es el mismo que consume de la madre y de su hija. Ericka subraya: “Él usa el conocimiento que tiene de las leyes para dañar: a Lucía, a mí”.

El 28 de agosto se había conseguido un paso trascendental para la restitución: actuarios, con la fuerza pública, acudirían al domicilio del padre para recuperar a Lucía como fuera.

Horas antes, Mauricio Efraín E. P. abandona la vivienda y consigue un amparo de un juzgado federal en contra del Juzgado Familiar y la Secretaría de Seguridad Pública, sustentado en una denuncia falsa.

“Acciones graves en el cuerpo judicial de Yucatán”: relaciones y contactos

Ericka Contreras no cree en las coincidencias, sino en las relaciones que le informaron de algo inminente:

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“Esa es una de las acciones graves que ha habido en el cuerpo judicial de Yucatán. Él dice que, ‘casualmente’, la tarde anterior, estaba en el edificio cuando escuchó sus apellidos. Puso atención y supo que, en algunas horas más, se daría la recuperación de mi hija y por eso se ampara.

“Eso no es posible por cómo son los procesos. Alguien le informó para que pudiera, en el transcurso de dos horas, preparar un amparo e ingresarlo al Juzgado Federal para que se lo concedieran”.

—¿Tiene dudas de que sus relaciones estén asociadas con sus acciones legales?

No tengo duda, sino certeza de que así es. Fue consejero de Derechos Humanos de Yucatán, nombrado por el Congreso estatal; además, pertenece al gremio de los abogados y ellos manejan esos temas.

Esa es la manera en la que pudo acceder a estas fuentes. Nosotros, las personas quienes no tenemos esa profesión, no nos la pasamos en juzgados, no estamos ahí y no tenemos contactos: él sí. Ha formado relaciones.

No sé si por influyentismo, amiguismo o sobornos. Pero en esto también cuentan los principios: yo he dicho que voy a actuar totalmente en el marco de la legalidad. Me apego a eso, a pesar de la desesperación de no tener a mi hija conmigo.

La habitación de Lucía… sin ella

Ericka contreras recibe a Diario de Yucatán en su casa, en la que ha vivido Lucía los cinco años de su existencia.

La huella de la pequeña está por toda la vivienda. Una casa acogedora y agradable. Nada más se ingresa, se accede a la sala. Al visitante le recibe un portarretrato en donde Ericka carga a Lucía de diez u once meses.

Enseguida está la cocina. Adheridos con imanes, permanecen en el refrigerador los dibujos trazados por la pequeña: uno de ella sola y otro con su madre.

Adheridos con imanes, permanecen en el refrigerador los dibujos trazados por la pequeña Lucía
Adheridos con imanes, permanecen en el refrigerador los dibujos trazados por la pequeña Lucía

De la sala, se accede a su habitación. Ingresar es llegar a una cápsula de tiempo. Recorrer ese espacio es descorazonador por la ausencia de la infanta.

A Lucía la esperan: la mesa de trabajo, en donde hay otro colorido dibujo de ella; sus botas de lluvia; un librero bien surtido con lecturas infantiles; una pequeña casa de muñecas; la cómoda donde permanece el juego de mesa “Hedbanz Princesa”, un mueble de donde cuelgan tres coloridos vestidos.

Y la cama con cabecera en forma de corona y su edredón rosa. Sobre ella un septeto de peluches de expresiones diversas, tal vez como las de Lucía misma, cuando está con ellos, pero hoy también ellos aguardan su regreso.

“Quiero olerla. Es el aullido interno que tengo”

Así como comparte el acceso a su casa, Ericka también abre su corazón: “En una audiencia, le dije a la jueza: Todos aquí hemos escuchado como aúlla una perrita cuando la separan de sus perritos. Ese es el aullido interno que tengo.

“Lloro por mi hija. Todo el tiempo estoy con ese sentimiento, con la pregunta ¿en dónde está? Me desespero. Quiero olerla. Es algo muy instintivo. Compartimos espacio. La abrazo mucho. Soy muy apapachadora. Quiero que ella esté bien, en su entorno. Deseo olerla, sentirla y sé que ella también”.        

Ericka Contreras Pérez enfrenta con entereza el problema que, cada vez se torna más complejo, por las chicanas de su expareja.

—Indica que la manera de defenderse de él incluye acciones legales en contra de usted. ¿Podría explicarnos, por favor?

—En la violencia vicaria es algo muy recurrido por los violentadores. Lo que se busca es desprestigiar a la madre, romper el vínculo con mamá-hija. Por eso un modo de actuar es llenarnos de denuncias falsas. Hay dos acusaciones.

Una contra mí por lesiones, relacionada con mi llegada a su casa al no devolverme a Lucía. Yo, al día siguiente, documenté 14 lesiones; él, 15 días después, salió con que tenía un rasguño en el brazo. No procede.

La otra denuncia no es directa hacia mí.  Es genérica y consiste en solo un dicho falso, pero que le sirve porque utiliza el número de expediente.

Está interpuesta ante la Unidad de Delitos Sexuales sobre un posible tocamiento a nuestra hija. No da nombres de personas, hechos, lugares, nada. Obviamente, la autoridad tiene que tomar esta denuncia e investigar y en ese proceso está.

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Lo normal, en esos casos, es que uno mismo busque justicia: que entrevisten personas, ampliar los hechos, dar más información. Es algo que él no hizo, porque no era de su interés. No le da seguimiento. El objetivo es tener el número de denuncia: lo usó para acceder a un amparo para retener a la niña.

Imputado se ampara contra el delito de violencia vicaria

—¿Es una vileza?

Es una cobardía. Yo, a pesar de no ser la culpable, me apego a las leyes y a los procesos. Él no y encima los cuestiona.

Dice “no estoy de acuerdo con el ordenamiento que me están aplicando. No me parece, por eso procedo contra la ley de violencia vicaria, aprobada por los legisladores”.

Quiere ser intocable por la ley y eso no es real: las personas estamos sujetas a un marco jurídico.

—¿Cómo ha impactado todo esto en su vida?

—Ha cambiado totalmente porque mi vida era alrededor de Lucía. Yo de broma decía que era asistente personal de una niña de 5 años. Ese era mi trabajo principal: levantarme, darle desayuno, llevarla a la escuela.

En este momento, tengo que seguir trabajando. Los procesos legales son muy caros. Se deben hacer pruebas periciales que son muy caras. Llevamos seis. He tenido que acceder a créditos y conservar dos trabajos para costear este proceso y hasta la colegiatura de la niña.

—¿Lucía va a la escuela?

No. Siempre pedí que fueran salvaguardados los derechos de mi hija y no lo están. Me informaron que su padre le dio de baja en la escuela. En estos momentos, ella tiene negado el derecho a la educación.

A Lucía le fallamos todos

—¿Lo sabe la autoridad?

Sí. A Lucía le estamos fallando todos. El cuidado de los niños corresponde a los papás, la escuela y las autoridades.

En nuestro caso, los padres estamos en este proceso; a la escuela no va; entonces, la autoridad debería garantizarle todos sus derechos. Eso no ocurre.

Yo no puedo hacer más, por eso me he dedicado mucho a pedir en oraciones que nos piense con amor y con bien. Lo que me corresponde es cuidarme, mantener bien su entorno y luchar por ella.

La vida de Ericka se ha convertido en una cuenta acumulativa de incertidumbre: 85 días sin Lucía, dice en la fecha de la conversación con Diario de Yucatán. Hoy viernes 8 de noviembre se cumplen 3 tres meses del hecho que son 92 días.

Una madre mortificada a quien, por momentos, se le quiebra la voz y le brotan lágrimas por su herida en el alma, pero recupera la vivacidad cuando habla de lo que hacía la niña:

Lucía era bailarina, cantarina y juguetona. Su actividad favorita era jugar, jugar y jugar. Cada que me preguntaban, les decía: está jugando y jugando”.

Lastimada en el alma, pero determinada por el amor a su hija y el resuelto acompañamiento de organizaciones como el Frente Nacional contra Violencia Vicaria, Hogares Maná y Amor Incondicional, Ericka concluye:

En medio de un proceso de violencia, también institucional

“En noviembre (el 25) será el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres. Seguramente oiremos de las autoridades muchísimos discursos que hablan de garantizar a las mujeres una vida libre de violencia.

“En mi caso, y en el de muchas más, somos dos mujeres: Lucía y yo, quienes estamos en medio de un proceso de violencia.

“Pero no solamente ha sido violencia ejercida por su padre, también ha sido institucional, porque la omisión y el no actuar rápido es violencia. Eso les pidió a las autoridades: que realmente hagan valer sus palabras: por una parte, el interés superior del menor; y, por otra, el acceso a una vida libre de violencia, que ambas merecemos”.

Los días transcurren lentos para Ericka Contreras Pérez. Mantiene una vigorosa pero desigual lucha para que Lucía se reintegre a su hogar.

El mayor avance fue en septiembre, cuando ha empezado a ver a la niña en visitas en el Centro de Convivencia Familiar de Yucatán (Cecofay).

Conocedor de los vericuetos legales, Mauricio Efraín E. P. ha logrado retener en su poder a Lucía y está en libertad, con medidas cautelares, a pesar de estar imputado por cuatro delitos, uno de ellos grave.

Un comunicado de la FGE Yucatán fechado el 23 de septiembre, indica que fue “vinculado a proceso por violencia vicaria”.

Caso de Lucía representa a muchas víctimas de violencia vicaria en Yucatán: Hogares Maná

El caso ha tenido un acompañamiento decisivo por Hogares Maná, Asociación Civil que nació en 1996.

Para su presidente, Víctor Manuel Chan Martín, es una llamada de atención a lo que ocurre en Yucatán por violencia vicaria:

“Lucía, pudiera representar a tantas niñas y tantos niños", Víctor Manuel Chan Martín
“Lucía, pudiera representar a tantas niñas y tantos niños”, Víctor Manuel Chan Martín

Como organización estamos totalmente ocupados, preocupados y lastimados. Hay una niña que está haciendo lastimada, violentada.

Lucía, pudiera representar a tantas niñas y tantos niños. Han pasado cinco años de agresiones y las situaciones son más y más difíciles.

En 30 años de que la asociación civil ha acompañado a madres, este caso nos genera un gran impacto, porque el sustractor es un padre con conocimientos en materia jurídica y relaciones en el sector. Es un llamado de atención ante el hecho de que cualquier persona que maneje la ley tiene el poder de usarla y lastimar, cuando debiera proteger”.

Negligencia, ignorancia y omisiones de funcionarios

Chan Martín considera que en el caso hay negligencia, ignorancia y omisiones de funcionarios: “espero que no corrupción”, dicen enfático.

Indica que Ericka, ahora, es acompañada por organizaciones y familiares, pero en la realidad cotidiana, “¿qué hay de las mujeres que no tiene esas posibilidades?”.

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El presidente de Hogares Maná considera una enorme injusticia lo vivido por Ericka Contreras:

“Me parece injusto lo que ella vive. La misma ley antepone la legalidad a la justicia. Este caso debió haberse resuelto apenas sucedió la sustracción de la niña, pero no se hizo.

Su hija, Lucía, está en la primera infancia, y lo que sucede en esa etapa la va a marcar en lo emocional, físico, mental, social y espiritual para toda la vida.

“Lucía no debiera estar escondida; en todo caso, estar con los abuelos maternos con quienes tiene apego. Por eso es importante que las mujeres hablen”.

Víctor Manuel Chan, en tanto terapeuta, expresa una inquietud:

“Nos preocupa qué tanto ella está escuchando y que no sea verdad. Qué mentiras le dicen. Puedo pensar en frases como ‘a tu mamá no le importas, te abandonó’, cuando Ericka ha hecho lo que ha tenido que hacer y estado donde tenía que estar.

“Ojalá las autoridades, en todos los niveles, los funcionarios de las nuevas administraciones que tienen el encargo de velar por el bienestar de la niñez hagan lo necesario.

“Esperamos que las limitaciones materiales o financieras que pudieran tener en sus instituciones no sean una razón para no regresar a Lucía a casa con su mamá”.

Preparan iniciativa de reforma sobre violencia vicaria en Yucatán: sanción a cómplices

Chan Martín informa que Hogares Maná mantiene un seguimiento a los casos de violencia vicaria y que, a partir de ese conocimiento, trabajan con un equipo de profesionales para mejorar la ley:

“Es momento de hacer algo. No esperar a que ocurran más feminicidios. Por eso, trabajamos, ahora, en una iniciativa de reforma que tenga conexión penal, civil y familiar porque no es un tema aislado.

“Por supuesto que buscamos garantizar que no haya un sustractor tranquilamente en la calle, sin consecuencia alguna por haber sustraído a un menor de edad de manera ilegal”.

Perfeccionar la ley para inhibir casos de violencia vicaria en Yucatán:

“Queremos asegurarnos de que los cómplices en esa sustracción, también tengan una sanción más allá de algo administrativo.

“Porque al final los cómplices, usualmente han sido los abuelos paternos, también cometen un daño y actúan con premeditación, alevosía y ventaja, como dice la ley”.

Lucía y otros niños son usados como arma u objetos para dañar, “es perverso”

Víctor Manuel Chan contempla la ampliación de facultades para la policía para actuar en estos casos:

“Hablo de una iniciativa de reforma ley (en tema de violencia vicaria en Yucatán) que pueda ser realmente perfecta para estos casos en donde los niños son usados para dañar como si fueran armas.

Hay mujeres que se han suicidado porque se llevan a sus hijos. Hay un daño. Usar a los niños como objetos de daño es perverso, porque no solo se daña a las madres, sino que también los menores usados son lastimados. Espero pronto tener la iniciativa para entregarla al Congreso del Estado”.

El caso de Ericka llega al Congreso de Yucatán

El pasado 5 de septiembre, la diputada de Movimiento Ciudadano, Larissa Acosta Escalante, señaló que en Yucatán hay 35 mujeres víctimas de violencia vicaria, cuyos casos están impunes, entre ellos el caso de Ericka Contreras.

Y es que desde 2022, activistas impulsaron una reforma a la Ley de Acceso a las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, el Código de Familia y el Código Penal de Yucatán para tipificar la violencia vicaria, una forma de violencia de género que había sido ignorada por el Estado pero que viven miles de mujeres.

“Nuestro deber es construir un Yucatán donde el Estado no tenga un ADN patriarcal.

“Hay dolores que son causados por la negligencia del estado, por la indiferencia de la sociedad, por indiferencia de los políticos, las instituciones y sus funcionarios. Ese dolor provienes de la injusticia, cede un poco cuando es nombrado.

“En Yucatán tenemos el caso de Ericka, que denunció por violencia vicaria a su expareja, quien fue consejero de la Codhey. Ericka no ha podido conocer el paradero de su hija, una menor de 5 años.

El caso de Ericka es sólo uno de los 35 que aún no han recibido justicia. Este es un claro llamado a las autoridades para que actúen de manera inmediata y con perspectiva de género, garantizando que las leyes que hemos luchado por implementar se apliquen con rigor.

“Es una brutal forma de violencia que no puede seguir siendo tratada como un simple conflicto familiar”.

Con la violencia vicaria se busca dañar a la mujer y el daño se hace a través de los hijos. El maltratador sabe que así se segura de que la mujer no se recupere.

Y aunque tipificar la violencia vicaria es un gran paso, las autoridades encargadas de impartir justicia en Yucatán tienen el reto de hacer cumplir la ley sin demoras ni vacíos legales que prolonguen el sufrimiento de las víctimas.

¿Qué artículo habla de la violencia vicaria en Yucatán?

El 7 de junio de 2022 se firmó el decreto sobre violencia vicaria que se adiciona el capítulo VIII denominado “Violencia Vicaria contra la Mujer” en el Titulo Noveno, conformado por los artículos 230 Bis, 230 Ter, 230 Quáter y 230 Quinquies del Código Penal del Estado de Yucatán, para quedar como sigue:

¿Qué dice la ley sobre violencia vicaria en Yucatán?

Capítulo VIII Violencia Vicaria contra la Mujer

Artículo 230 Bis. Comete el delito de violencia vicaria, el o la cónyuge; la concubina o concubinario, o la persona que mantenga o haya mantenido una relación de hecho, de pareja o similares de afectividad con la víctima, aún sin convivencia, que ejerza por si misma o por interpósita persona, cualquier acto u omisión intencional contra una mujer, utilizando como medio a las hijas e hijos, familiares, personas mayores de sesenta años de edad, con discapacidad, mascotas o bienes de la víctima, para causarle algún tipo de daño o afectación psicoemocional, física, económica, patrimonial o de cualquier tipo tanto a la victima como a quienes fungieran como medio.

Artículo 230 Ter. Se considera que existe la finalidad de causar daño a la persona víctima, cuando utilizando como medio a las hijas e hijos, personas mayores de sesenta años de edad, con discapacidad, mascotas o bienes de aquella, concurran cualquiera de las circunstancias siguientes:

  • I. Cuando existan denuncias de violencia familiar por parte de las personas utilizadas contra la persona victima.
  • II. Cuando interponga por si o a través de un tercero alguna denuncia, querella, queja, demanda o algún otro procedimiento ante autoridad competente, contra ella, o alguno de sus parientes por consanguinidad o afinidad hasta el cuarto grado, en ambas líneas, pariente civil o su nueva pareja sentimental o de cualquier otro que se encuentre sujeto a la custodia, guarda, protección, o aquella con la que tenga estrecha amistad.
  • III. Cuando sin orden de la autoridad competente, se sustraiga de la custodia o guarda de quien la ejerza a las hijas o hijos de esta.
  • IV. Existan amenazas verbales o escritas de la persona agresora hacia la víctima, de no volver a ver a las hijas o hijos, o tener la custodia de éstos.
  • V. Se evite la convivencia de las niñas, niños y adolescentes, según sea el caso, con la madre, teniendo la custodia o guarda de los mismos.
  • VI. Exista cualquier acto de manipulación parental que tenga por objeto que las hijas o hijos menores de edad o con discapacidad, rechacen, generen rencor, antipatía, desagrado o temor contra la madre.
  • VII. Dilatación de los procesos juridicos existentes con la intención de romper el vinculo filial.
  • VIII. Cuando la persona agresora suspenda tratamientos médicos, consultas, sin autorización médica o alguna actividad o deporte del que sea afin.
  • IX. Cause muerte o suicidio de la madre y/o de sus hijas e hijos.

¿De cuánto es la pena por violencia vicaria en Yucatán?

Artículo 230 Quáter. A quien cometa el delito de violencia vicaria se le impondrá de cuatro a ocho años de prisión.

“Las penas previstas se incrementarán hasta en una tercera parte en su minimo y máximo si se incurre en daño fisico a las hijas o hijos, personas mayores de sesenta años de edad, con discapacidad, mascotas o bienes de la víctima, sin perjuicio de las sanciones descritas en este Código en el caso de concurso de delitos.

Artículo 230 Quinquies. Al servidor público que retarde o entorpezca maliciosamente o por negligencia la procuración o administración de justicia, cuando se trate de la investigación de un delito de violencia vicaria, sustracción de niñas, niños o adolescente, o violencia familiar, se le impondrán de tres a ocho años de prisión y de quinientos a mil quinientos dias multa, además será destituído e inhabilitado de seis a diez años para desempeñar otro empleo, cargo o comisión públicos.

Licenciada en Comunicación. Máster en Periodismo Digital por la Universidad Autónoma de Madrid. Certificada en Inbound Marketing. Dos décadas de experiencia en radio, televisión, prensa y medios digitales.

Una respuesta en “Torcer la ley para dañar: Lucía, niña usada como arma, caso de violencia vicaria en Yucatán”

  1. Sabía sobre Ericka y Lucía; no puedo evitar sentir una tristeza profunda cada vez que conozco más sobre lo que pasó; así como coraje por saber que el tiempo pasa y ellas siguen ilegalmente separadas. Entiendo que todo proceso lleva tiempo ¡Pero esto es absurdo! ¿Así actúan las autoridades para resolver este tipo de casos? Por favor no.

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