Recibimos de Israel Escalante Pantoja una carta que dice lo siguiente:
El pasado domingo 11, a eso de las 3 de la tarde, mi cuñada y mis suegros vivieron un episodio muy lamentable que involucra a agentes de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) y de la Policía Estatal de Investigación (PEI).
Aunque fue un episodio largo y desagradable, que por cierto aún no termina, lo resumiré lo más posible: Mi cuñada y mis padres políticos, ya de la tercera edad, fueron retenidos bajo el puente de la salida a Motul, en el Periférico, con el argumento inicial de que no llevaban la calcomanía correspondiente con las placas vigentes del auto.
Los policías que los detuvieron les dijeron que tendrían que llevarse el vehículo al corralón por esa infracción, pese a que no es una falta grave y pudieron ser amonestados solamente. Sin embargo, en este punto, siempre he sido de reconocer que si se comete una infracción, hay que responder por ella, así que hasta ahí no pasaba a más que una incomodidad para mis familiares.
Pero el asunto comenzó a ponerse serio cuando me informaron que los oficiales pretendían llevarse detenido a mi suegro porque, según dijeron, el auto había sido reportado como implicado en un atropellamiento, y que incluso “alguien” llevó al herido al hospital y lo abandonó ahí.
Al preguntarles a los oficiales cómo podían comprobar el señalamiento, uno de ellos me aseguró: “Hay vídeo jefe, se ve el auto y las placas coinciden”. Para ese entonces mi suegro, con dificultad para caminar y bastón, bajaba como podía las cosas de su auto antes que la grúa se llevara el vehículo, y mi suegra, hecha un manojo de nervios, lloraba porque detendrían a su esposo.
Menciono, una vez más, que son ya de la tercera edad. Pasaban los minutos y de pronto se nos informó que “en atención a que los señores son mayores”, se les dejaría ir para que el seguro vehicular se hiciera cargo del caso del supuesto accidente, pero el auto sí sería levantado.
Luego llegaron al sitio dos agentes de la Policía Estatal de Investigación, que se bajaron, tomaron fotos del auto (que por cierto no presenta golpe alguno reciente que pudiera presumirse como implicado en un atropellamiento), dieron varias vueltas, hicieron llamadas, hablaron con mi cuñada, hicieron anotaciones… y de pronto uno de ellos pasó a mi lado y me dijo sin detenerse y sin dejar de hablar por el celular: “Ya se está descartando…”.
Para ese momento, todos estábamos confundidos: ¿Cuál era la razón real de la detención, la falta de calcomanía o el supuesto atropellamiento? ¿Acaso no primero tendrían que haber hecho ese “descarte”, antes de acusar que “alguien” manejó el auto de mi suegro y atropelló a una persona y que “quizá” mi cuñada sabía algo y no lo quería decir?
¿Cómo es posible señalar tan a la ligera a una pareja de adultos mayores y a su hija, que incluso tenía pruebas de que estaba en otro lado a la hora del supuesto accidente, del cual por cierto los agentes ni siquiera se ponían de acuerdo de en qué día ocurrió?
Al final, tras saber que mi suegro no sería detenido, me tuve que retirar por trabajo, y luego del dichoso “descarte” dejaron ir a mis suegros y cuñada… pero sin el auto, el cual, como dijeron los oficiales en su primera versión del por qué de la detención, fue enviado al corralón 1 de la SSP, a donde nos indicaron que teníamos que presentarnos a pagar la multa para poder recogerlo después en el corralón 2. Pero no iba a ser tan fácil… y de hecho, tendría que llevar conmigo (con la consiguiente molestia) a mi suegro, el mismo adulto mayor al que supuestamente no querían “causar molestias”.
Decididos inicialmente a dejar las cosas así y tragarnos el mal sabor de boca de haber perdido unas tres o cuatro horas y sintiéndonos una familia de delincuentes que no querían decir “la verdad”, fui al día siguiente, lunes 12, al corralón 1 a pagar la multa y poder recuperar el auto. Como él no maneja ya, pero es el propietario, junté los papeles que me pedían (porque eso sí, tienes que acreditar la propiedad del vehículo que ellos mismos te quitaron casi casi con tu acta de bautizo) y me trasladé con él a hacer el pago. Pero a la entrada del corralón, ¡oh sorpresa!, uno agentes me indicaron que solamente el propietario podía pasar. Entiendo la disposición cuando se trata de quien puede hacer el trámite solo, pero no entendía cómo se negaron a dejarme pasar a auxiliar a mi suegro, repito, una persona de la tercera edad, con dificultad para caminar y bastón, con el papeleo y la larga y burocrática espera, de por sí ya molesta incluso para una persona en plenitud física. Solo era cuestión de sentido común, que nunca llegó….
Tras varias horas de espera –de 9 a.m. a 1 p.m.—salió mi suegro en las mismas: solo le recogieron los papeles y fuimos remitidos al Complejo de Seguridad de la SSP, en Periférico junto a la Fiscalía, para que solicitáramos asesoría para elaborar “un escrito pidiendo la devolución del vehículo”. No hubo cobro de multa ni nada, y tampoco explicación.
Nos trasladamos al Complejo y, luego de pasar a varias ventanillas y sacar muchas copias y hacer el escrito correspondiente, nos entregaron una copia del mismo y nos proporcionaron un número para hablar (no antes del miércoles 14) y preguntar “el avance” del caso y saber qué hacer luego para recuperar el auto. Ayer miércoles llamé en cuatro ocasiones a la policía y la respuesta fue la misma: las líneas estaban ocupadas.
Me preguntaba a estas alturas si era válido retenerle a alguien el auto tantos días solo por no tener la calcomanía, y eso en el supuesto de que me lo devuelvan el miércoles, lo cual creo que no ocurrirá. ¿Será que ese es el proceso normal para los infractores que no tengan la calcomanía? ¿O quizá solo para los que fueron acusados injustamente y sin verificar primero de haber estado implicados en un accidente? Pensé que solo tenía que pagar la multa y recuperar el auto (que por cierto ya luce la flamante calcomanía), pero parece que no.
Este relato no es para dejar mal a los agentes que cumplen solamente órdenes de alguien más, sino para dejar de manifiesto una actitud que me parece arbitraria y la posibilidad inquietante de que en cualquier momento te puedan detener y acusar de algo que, según ellos, está registrado en vídeo, el cual por cierto nunca nos mostraron. La otra razón es hacer un llamado a las autoridades correspondientes a tomar cartas en el asunto para mejorar la atención ciudadana. La Policía recibe muchos recursos para mantener la seguridad en el Estado, pero siento que falta mucha más inversión en capacitación de quienes atienden al ciudadano, aunque reconozco que hay en la corporación sus honrosas excepciones. Mientras tanto, esperaremos el desenlace del caso.
Después de hacer todo lo que los policías nos dijeron que hagamos, hasta ahora no hemos podido recuperar el auto, con los consabidos perjuicios.— Mérida, Yucatán
Contacto: israel.escalante7@gmail.com

Surrealismo mexicano.
Desproporcionada aplicación de la ley, y siempre con el objetivo de perjudicar, y no de servir a la ciudadanía.
Realmente causa indignación la situación que están viviendo! Las autoridades deberían de tomar cartas en el asunto, castigar a los responsables y establecer medidas para que esto no vuelva a ocurrir, los ciudadanos debemos solidarizarnos porque cualquiera de nosotros podríamos ser víctimas de estos policías ineptos.