La obesidad infantil en México ha alcanzado niveles alarmantes. Mientras que en el país casi el 37% de los niños entre seis y 12 años vive con obesidad, en Yucatán la cifra supera el 50%.
Pero el problema no termina ahí. De acuerdo con el doctor Luis Mariano Toraya Lara, presidente del Colegio de Pediatría del Estado de Yucatán, hay una dimensión aún más grave que pasa inadvertida: la mal nutrición.
“Las estadísticas están hablando solamente de obesidad, pero en realidad hay otra cosa que es todavía más preocupante: dos de cada 10 niños están desnutridos y cuatro de cada 10 escolares son obesos”, advierte el especialista.
El panorama es desolador: seis de cada 10 niños yucatecos no están bien nutridos. “Solo nos quedan cuatro de cada 10 que están en su peso. Y eso es preocupante, o sea, más del 50% no está bien”.
Las causas son multifactoriales, pero el doctor Toraya Lara destaca una alimentación inadecuada desde edades tempranas y la vida sedentaria.
“Para nuestros padres o para la familia o para la sociedad es mucho más fácil darle al niño un lunch para que lleve a la escuela, o darle una monedita para que se compre ahí un refresco embotellado o quizá comida chatarra”, señala.
El abuso de productos ultraprocesados como refrescos y botanas, combinado con la falta de actividad física, ha creado un entorno tóxico para la niñez.
“Los niños ya prácticamente no hacen ejercicio, están viviendo una vida sedentaria. Están solamente detrás de videojuegos o están viendo películas o caricaturas. El iPad y los teléfonos celulares son como si fueran niñeras”, lamenta.
La normalización del sobrepeso es otro factor preocupante. “No sé si recuerdas en tu primaria o secundaria cuántos obesos había en cada salón. Quizá uno o dos y a esos les hacían ‘bullying’. Ahora prácticamente medio salón está gordito. Entonces lo normal es que estés gordito. Ya empezamos a ver lo malo como normalidad”.
Entre las consecuencias más comunes de la obesidad están la resistencia a la insulina, la diabetes tipo 2 en edades tempranas, problemas ortopédicos, y daños en órganos vitales.
“Estamos viendo cada vez más niños con esta obesidad y cada vez más niños con el problema de resistencia a la insulina. Estamos viendo niños diabéticos mucho antes de la edad madura, a veces desde la adolescencia. Estamos viendo problemas de columna, de rodillas, de pies, todo por el sobrepeso”, detalla el especialista.
El cuerpo de los niños, en pleno desarrollo, no está preparado para cargar con el exceso de peso.
“Es como si estuvieras levantando pesas, que tampoco se aconseja en los niños porque están en formación”, explica el pediatra.
Azúcares en los alimentos de los niños
Además, el exceso de azúcar en bebidas y alimentos procesados se traduce en un esfuerzo metabólico considerable. “Una lata de Coca-Cola equivale a 10 cucharadas de azúcar. ¿Cuándo le pones a un jugo de naranja 10 cucharadas de azúcar?”.
La sobrecarga de glucosa tiene efectos inmediatos y a largo plazo. “Después de comer, por lo general te dan ganas de hacer una siesta. El cuerpo dice: ‘Déjame en paz, no te estés moviendo, anda a descansar’. Todas las energías se van hacia esos órganos para metabolizar, absorber… entonces, por eso viene esa etapa como de sueño y el rendimiento escolar también baja”.
El especialista señala que comer sano en la actualidad se ha vuelto un reto.
La calle, las escuelas y hasta los centros laborales están invadidos por comida chatarra.
“Se vende mucha cochinita, comida grasosa, prácticamente lo que no se debe dar. Pero no ves que se estén incrementando los puestos de ensaladas, de vegetales, de frutas y verduras”, indica.
Los hábitos de consumo están tan arraigados que, incluso entre personas con enfermedades como la diabetes, persiste la preferencia por productos poco saludables. “Aunque sea diabético, pide Coca-Cola normal, porque está saliendo y quiere disfrutar y quiere tomarse algo”.
Aunque hay una oferta ilimitada de alimentos sanos, el problema central sigue siendo la demanda.
“Si no se consumiera la comida chatarra, digamos, si no entrara nadie a comprar Sabritas y todo eso que se vende ahí, los Oxxos irían desapareciendo. Pero se van multiplicando porque hay demanda”.
Núcleo familiar, importante en la nutrición
El galeno subraya que todo comienza desde el núcleo familiar. “Es un problema que empieza realmente desde la estructura familiar, desde los malos hábitos alimenticios”.
El cambio de roles en las familias también ha tenido un impacto.
“Ya casi un 40% o 60% de madres es trabajadora. Entonces, ¿quién alimentará al bebé, quién lo protegerá, quién lo arropará? Pues el cargo se le queda quizás a la abuela, quizás al papá, o lo llevan a una guardería”.
Esto ha traído como consecuencia una crianza más distante, en la que muchas veces la alimentación depende de terceros, que no siempre están capacitados o conscientes de las necesidades nutricionales de un niño en crecimiento.




