Las calles del Centro Histórico de Mérida se pintaron de verde, blanco y rojo para la celebración del Grito de Independencia, pero desde horas antes ya se vivía un ambiente de fiesta.
A pesar de la lluvia que cayó poco antes de las 6 de la tarde, cientos de meridanos se mantuvieron en la Plaza Grande para disfrutar del evento.
Desde el domingo se iniciaron los preparativos para la fiesta patria en ese sitio, donde por primera vez el gobernador Joaquín Díaz Mena dará el grito de Independencia.
Ambiente de fiesta previo al Grito de Independencia en Mérida
Como se anticipó, las calles aledañas permanecieron cerradas y bajo resguardo de la Policía Municipal.
Se instalaron filtros de seguridad con revisiones estrictas y se prohibió el acceso con mochilas grandes, objetos punzocortantes, bebidas alcohólicas y botellas de vidrio.
El operativo incluyó más de 4,000 elementos de la SSP, paramédicos, bomberos, unidad K9, ambulancias y vehículos antimotines.
También se dispuso un lugar para ambulancias, vehículos antimotines y camiones de bomberos, como medida de seguridad ante cualquier emergencia.
La lluvia en Mérida no ahuyentó a los asistentes al Grito
Con paraguas e impermeables, los asistentes soportaron la lluvia para ser parte de la festividad.

Angélica Domínguez, quien acudió por primera vez con sus amigas, señaló que la vigilancia era evidente y que la lluvia no apagó el ánimo.
“Al menos en mi caso, es la primera vez que vengo. Me llamó la atención que trajeran a alguien del regional mexicano y dijimos pues vamos a ver cómo es”.
Otros, como Marco Sabido, acudieron con sus familias para aprovechar el descanso del día siguiente.

“Solo venimos un ratito y ya luego nos vamos, tampoco es que nos guste estar entre tanta gente”.
Importancia de la vigilancia en las fiestas patrias
Por su parte, la señora Susana López destacó la importancia de la seguridad: “Con tanta cosa que pasa en el mundo, es mejor prevenir”.
En los costados de la calle 60 se instalaron los puestos de comida, con una oferta de elotes, churros, papas y marquesitas, cuyos aromas ya “minaban” el ambiente y atraían a los asistentes a la celebración.

El arribo de gente aumentó conforme avanzaba la tarde, en medio de charcos y tarimas mojadas.
Entre música, antojitos y medidas de seguridad, los yucatecos esperaron el momento histórico del Grito de Independencia, que este 2025 estuvo marcado por la lluvia y la primera participación de Díaz Mena.














