Es positivo que se busque dar mayor oportunidad a quienes desean continuar sus estudios, pero también conlleva riesgos significativos, como adelantar las deserciones escolares y afectar la calidad de la educación, dijo Jesús Enrique Pinto Sosa, profesor e investigador de la Facultad de Educación de la Uady.
“Aunque el acceso a la educación es fundamental, no basta con eliminar el examen; se necesita un conjunto de acciones que garanticen la formación equitativa de todos los estudiantes”, advirtió el académico.
El pasado 23 de enero el gobierno federal anunció que a partir del ciclo 2026-2027 los estudiantes que ingresen al primer grado de bachillerato ya no deberán presentar prueba de admisión, como resultado de la suspensión del Examen Único de Ingreso a la Educación Media Superior (Exani-I).
La medida forma parte del Bachillerato Nacional, un nuevo modelo educativo que la Secretaría de Educación Pública puso en marcha desde el inicio del ciclo 2025-2026.
Así se establece un marco curricular común para los subsistemas de educación media superior del país, con el propósito de garantizar igualdad de oportunidades, movilidad estudiantil y acceso seguro a la educación.
En Yucatán más de 95 mil jóvenes podrían cursar el bachillerato bajo un mismo plan de estudios en cualquiera de los 12 subsistemas existentes, asegurando contenidos y aprendizajes homogéneos, sin importar el plantel en el que se inscriban.
Riesgo sobre la educación
En un análisis que realizó a petición del Diario, el profesor Pinto Sosa advirtió que uno de los principales riesgos de esta medida es la posible deserción prematura de los alumnos.
Al preguntarle si la eliminación del examen podría afectar la calidad académica, respondió que “sí y no, o sea, si hay acciones concretas que pueda implementar”.
“Ejemplo: puedo poner una prueba diagnóstica de carácter formativo para saber con qué está entrando el estudiante y qué es lo que necesita. Puedo implementar ejemplos propedéuticos con mucho tiempo de anticipación para saber cómo tengo que afrontar el ingreso de los estudiantes, de todos en general, y eso me permite a lo mejor organizar los grupos de clase de manera diferente”.
La otra, continuó, es que como profesor puede aplicar estrategias diversas para afrontar la manera en cómo enseña, esas estrategias tienen que ser bajo el entendimiento del paradigma.
“Si logro implementar esas acciones, me parece que el conocimiento se puede sostener, pero es un proyecto no sencillo, a mediano y largo plazo porque hay que escribirlo, saber qué es lo que cada institución puede afrontar de acuerdo con sus recursos, infraestructura y características”, dijo.
Pinto Sosa reiteró que “si no se va acompañado de esto; es decir, que se acepta a los estudiantes y no se cuida el proceso de cómo se organizan los grupos, el maestro afrontará mayores responsabilidades sin tener herramientas necesarias para atenderlos”.
Además, agregó, eso implicará la reprobación, muy posiblemente la calidad o el conocimiento, las habilidades que se van adquiriendo. Hay que tener mucho cuidado con esto porque puede generar frustración de los estudiantes y consecuentemente de los padres de familia.
“Si solo se elimina el examen sin un plan de apoyo, corremos el riesgo de que muchos estudiantes reprueben o abandonen sus estudios en el primer año”, explicó.
También destacó que la eliminación de exámenes podría llevar a una sobresaturación del trabajo docente, lo que complicaría aún más la situación en las aulas.
“La realidad es que en nuestro país hay un reconocimiento de la igualdad educativa y eso hace que los estudiantes te digan, y lo he escuchado, ‘no voy a entrar a esta escuela porque de plano sé que no podré entrar’.
“Entonces no pueden competir con otras escuelas o sistemas de ingreso, y eso al final es un problema de justicia social”, comentó.
El investigador planteó que la aplicación de un nuevo modelo educativo debe ir acompañado de un proyecto claro y recursos adecuados. “Es vital contar con un plan que defina cómo se atenderá a los estudiantes, así como la capacitación del profesorado para enfrentar esta nueva realidad”.
Luego sostuvo que se deben considerar estrategias como evaluaciones diagnósticas y programas de nivelación para asegurar que todos los alumnos tengan las herramientas necesarias para prosperar.


