Apicultores de varios municipios yucatecos enfrentan un invierno atípico, por lo cual temen afectaciones en la siguiente temporada de cosecha
Apicultores de varios municipios yucatecos enfrentan un invierno atípico, por lo cual temen afectaciones en la siguiente temporada de cosecha

El descenso de temperaturas registrado en Yucatán durante las últimas semanas, asociado al paso de frentes fríos más intensos de lo habitual, ha comenzado a reflejarse en uno de los sectores más sensibles al clima: la apicultura.

En distintas regiones del estado, productores de miel y cuidadores de la abeja maya advierten que el frío no solo altera el comportamiento de las meliponas, sino que compromete la estabilidad de las colmenas y anticipa un escenario complejo para la próxima cosecha.

Si bien es cierto que Yucatán no enfrenta inviernos extremos, temperaturas por debajo de los rangos habituales han sido suficientes para modificar la dinámica interna de las colmenas.

Las abejas reducen su actividad de vuelo, permanecen más tiempo agrupadas para conservar calor y disminuyen la recolección de néctar y polen.

Este encierro forzado, si se prolonga, debilita a las colonias porque limita el ingreso de alimento fresco y acelera el consumo de reservas acumuladas.

En algunos apiarios, apicultores han observado mortandad de abejas que salen durante mañanas frías o con viento y no logran regresar a la colmena.

En otros casos se detectan daños menos visibles, pero igual de graves, como la pérdida de crías y la reducción de la postura de la reina.

En Maní, Fátima Castillo Torres describe cómo el viento y las bajas temperaturas impiden que las abejas salgan a recolectar, obligándolas a permanecer dentro de la colmena y a consumir su propio producto.

Según explica, el frío congela el néctar y vuelve imposible su aprovechamiento, lo que tendrá repercusiones directas en la próxima temporada de cosecha.

“Este clima frío afecta la regulación de la temperatura de las abejas; algunas presentan parálisis y se registran muertes de crías y huevecillos”, advierte.

Expuestas

Fátima Castillo subraya que abrir las colmenas en estos períodos puede ser contraproducente, pues el calor se pierde y no siempre logran recuperarlo, además de quedar expuestas a la entrada de organismos externos.

Las reservas se agotan con rapidez y obliga a los productores a alimentarlas de manera artificial porque, aunque la floración se mantiene viva en algunos puntos, el néctar permanece congelado.

La vigilancia constante se vuelve indispensable ante un clima cambiante, con la esperanza de que el frío no se prolongue ni se intensifique para lograr mantener con vida a colonias acostumbradas a un entorno tropical y húmedo.

Para entender la gravedad del problema, especialistas y espacios dedicados a la divulgación apícola subrayan que la sobrevivencia de las abejas depende de un equilibrio térmico muy preciso dentro de la colmena.

De acuerdo con información compartida por el Museo Vivo de la Abeja en Maní, Solar Maya Pachpakal, las colonias deben mantener una temperatura interna de entre 28 y 35 grados Celsius para garantizar el desarrollo adecuado de las crías.

Cuando el frío exterior se intensifica y las abejas no pueden salir a recolectar alimento, se ven obligadas a consumir rápidamente todas sus reservas para generar calor.

Si la temperatura ambiental desciende a rangos de entre 10 y 12 grados, las abejas pueden perder movilidad, sufrir parálisis y morir, lo que explica las bajas registradas en varias colmenas del estado durante las últimas semanas y la urgencia de reforzar su cuidado en un clima al que no están naturalmente adaptadas.

Zonas vulnerables

Las afectaciones se concentran principalmente en el sur y oriente del estado, donde las temperaturas han descendido con mayor intensidad y la apicultura depende en gran medida de floraciones estacionales.

Municipios como Peto, Tekax y Tzucacab, así como Tizimín, Buctzotz y Panabá, han registrado colmenas más vulnerables al frío y a la escasez de néctar, debido al retraso o debilitamiento de plantas melíferas clave.

En estas zonas los productores reportan colonias menos activas, mayor consumo de reservas y la necesidad de aplicar medidas preventivas para evitar pérdidas mayores.

En el centro de este problema están las voces de quienes cuidan diariamente las colmenas.

Alejandro Tzec Pool, encargado del manejo de apiarios en Tzucacab, señala que la miel en esta temporada de por sí es escasa, pero este frío es alarmante en la salud de las colonias, visiblemente debilitadas por el frío, “se comen su miel y hay que alimentarlas de otras formas, hemos descubierto varias reinas sin vida”.

Desde Tekax, Romina González Franco explica que han intentado protegerlas resguardándolas en espacios asilados con lonas para que no les pegue el viento.

Sin embargo, muchas no consiguen regular su temperatura interna y terminan muriendo.

Frente a este escenario, los apicultores ajustan prácticas, refuerzan la protección de los apiarios y asumen costos adicionales para mantener vivas a sus abejas, conscientes de que el futuro de la cosecha y de la actividad misma depende, en gran medida, de que el frío ceda y permita restablecer el equilibrio natural en la región.— DARINKA RUIZ MORIMOTO

Daño Frentes fríos

El frío amenaza la cosecha de miel, con colmenas debilitadas en varios municipios.

Costos al doble

En Tizimín, David Osorno Pech, comparte que de por sí se planea un gasto para la temporada de “heladez”, pero que el frío de esta temporada ha provocado invertir mucho más del doble previsto.

Sostenimiento

“Hay que cubrirlas (las colmenas) del ventarrón, alimentarlas y mantenerlas vivas y sanas, está saliendo muy caro y esperamos poder sostenerlo”.

Ambiente

El impacto del frío se extiende al entorno natural de las abejas. La disminución o irregularidad en la floración rompe la sincronía entre la disponibilidad de alimento y el ciclo biológico de las colonias. Cuando el néctar escasea o no puede ser recolectado, la reproducción se frena y la capacidad de recuperación se reduce, dejando a las colmenas en desventaja incluso cuando las temperaturas comienzan a subir.

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