El doctor Eduardo Ojeda Pérez asumirá la presidencia del Colegio Yucateco de Urología con el propósito de fortalecer la participación gremial, visibilizar la especialidad a escala regional y nacional, y afrontar dos de los principales problemas de salud en la entidad: la litiasis y el cáncer de próstata.
“Me siento honrado de representar al Colegio Yucateco de Urología. Estaba dentro de mis retos y sueños alcanzar una directiva a nivel estatal y también nacional, porque siempre he tenido la inquietud de profesionalizar el colegio y hacerlo más visible a nivel estatal, regional y nacional”, expresa el especialista.
La toma de protesta formal se prevé para mediados de abril próximo, aunque las actividades del nuevo comité ya iniciaron.
La mesa directiva para el bienio 2026-2027 está integrada por el vicepresidente Jorge Ayuso Escamilla, el secretario José Aguilar Moreno, el tesorero José Enrique Ceballos López, así como los vocales José Enrique Espinosa Aznar, Eduardo Cruz Nuricumbo y Sofía Zubieta García.
Para el nuevo presidente, uno de los desafíos inmediatos es fortalecer la cohesión interna del gremio.
“Yo creo que los retos que tiene el colegio ahorita son más que nada lograr que haya más participación dentro de los urólogos a nivel regional. Vamos a empezar a comunicarnos con los urólogos de Quintana Roo y Campeche, empezar a realizar sesiones interestatales. Inclusive armar como un mini congreso para que puedan exponer”.
Piedras
En el plano epidemiológico, Ojeda Pérez advierte que Yucatán afronta una situación particularmente compleja en materia de litiasis; es decir, la formación de cálculos renales en las vías urinarias.
“Es concienciar completamente a la población de la alta incidencia en litiasis que tenemos en toda la región del sureste, porque si bien no está documentado, podríamos tener la incidencia más alta del país, podríamos tenerlo arriba del 10% y la incidencia nacional está entre el 3 y el 4%”, señala en entrevista con el Diario.
A su juicio, se trata de un fenómeno multifactorial.
“Una de las creencias que tienen todos, que es el agua. Y no está mal. Es multifactorial. Yo siempre digo: ‘Estamos en el paraíso por formar piedras’. ¿Por qué? Hace poco en un estudio que hizo el Hospital de Alta Especialidad junto con el INAH y la UNAM pudieron estudiar bastante población con litiasis”.
El experto explica que, a partir de estudios genómicos, se identificó un componente hereditario relevante en la población con ascendencia maya.
Predisposición
“Se pudo detectar con el estudio genómico de la UNAM que en todos los que tenemos ascendencia maya hay un polimorfismo en el ADN; es decir, hay una alteración en el ADN que hace que nuestro protector más importante, que es el citrato en la orina, en vez de que esté en sus valores normales, esté bajo”.
“Entonces, ahí descubrieron que genéticamente ya venimos programados casi casi para desarrollar piedras. El estudio concluye que un paciente que tiene un apellido maya tiene tres veces más riesgo de formar piedras”, subraya.
“Si tenemos dos apellidos mayas, tenemos hasta cinco veces más riesgo que el resto de la población”.
A este factor se suman otros elementos como la herencia, el clima cálido tropical (que favorece la deshidratación) y los hábitos alimenticios.
Aunque a escala nacional la litiasis no figura entre las principales causas de insuficiencia renal, en el sureste la realidad es distinta.
“Si bien a nivel nacional la litiasis no está como un factor que lleve a la insuficiencia renal, en el sureste de México, sí. Es la tercera causa. Está la diabetes, la hipertensión y la litiasis”.
Otro frente prioritario es el cáncer de próstata.
“El cáncer de próstata es otro de los retos. Desde que yo era residente en el hospital de alta especialidad hacíamos campañas, fue hace como 10 años, y fueron como 700 personas en la campaña. Y es muchísimo. En esa campaña le hacíamos ultrasonido, antígenos, lo revisábamos e interrogábamos”.
El entrevistado recuerda que se trata del tumor más frecuente en hombres.
“Es el cáncer más común en México, el cáncer más común en el mundo en hombres. En el mundo es la tercera o cuarta causa que está matando más hombres y en México es la primera o segunda”.
Pese a que el cáncer de próstata es curable, el diagnóstico tardío sigue siendo un obstáculo.
“Antes decíamos, ¿por qué no hay tanto cáncer de próstata? No era que no hay tanto, lo que pasaba es que la gente no se estaba revisando. Tenemos usos y costumbres, hay mucho machismo, inclusive ir al urólogo es como una vergüenza para el hombre. El hombre va cuando ya se siente muy mal, el hombre viene o se quiere operar cuando ya no hay otra solución. Y eso lleva también a complicaciones para toda la vida”.
En cuanto a las acciones concretas para el bienio 2026-2027, Ojeda Pérez adelanta que buscará fortalecer la identidad histórica del gremio.
“Lo que quiero es sembrar muy bien las raíces, quiero empezar a hacer biografías de los que iniciaron urología en Yucatán. Número dos, hacer nuevas sesiones que yo les llamaría sesiones 360, que es implementar la opinión de un experto 5 o 10 minutos vía Zoom o vía remota, casos clínicos o la presentación de un experto nacional”.
Asimismo, buscará impulsar investigación propia desde el colegio.
“Por ejemplo, empezar con el registro estatal de litiasis, hacer una lista de todas las litiasis que hay en los diferentes hospitales y tener una incidencia más aproximada de lo que tenemos, y también del cáncer de próstata. Hablando ya de eso, junto con todos los hospitales hacer campañas más grandes de litiasis y cáncer de próstata. En litiasis es más concienciación, pero cáncer es detección”.
El nombramiento, afirma, llega en un momento clave de su vida profesional.
“Una de las metas era ser el presidente del colegio, tal vez no tan rápido en mi carrera, pero surgió la oportunidad y la tomo. Llega en un momento en que tengo las ganas, tengo el tiempo, siento que tengo la capacidad de levantar el colegio, y también siento que tengo el apoyo del colegiado”.
Sobre la evolución de la especialidad en Yucatán, destaca la incorporación acelerada de tecnología.
“La urología es una de las especialidades que más avances tecnológicos ha tenido y más rápidos. Pasamos de cuando eran cirugías muy grandes en las que el paciente sangraba mucho, que tenía muchas complicaciones después, pero ya en los años 90, 2000 y en la actualidad se ha llenado de tecnología. Prácticamente la cirugía abierta ya casi no se hace, y si se hace, tiene que estar bien indicada”.
Actualmente, indica, predominan técnicas de mínima invasión como la microcirugía, la endourología y la laparoscopia, además de la cirugía asistida por robot.
“Si bien todavía no tenemos robot, muchos pacientes ya se están animando. Por ejemplo, yo llevo muchos pacientes a Ciudad de México para operarse con robot para el cáncer de próstata. Las cosas que no llegas a hacer o ver con la laparoscopia la puedes hacer con un robot”.
En este contexto, recalca la posibilidad de que el hospital del Issste en Susulá alcance el tercer nivel de atención e incorpore cirugía robótica.
“Probablemente en junio tengamos la buena noticia de que instalen el robot y ya podamos ofrecer este tipo de cirugías a la población de todo el sureste de México”.
