Desde su negocio “Dulcinara”

Hace dos años, cuando faltaban algunos meses para que su pequeña hija cumpliera años, a José Cab Canul se le ocurrió hacer bolis, aprovechando que tenía un refrigerador en desuso.

Proyecto familiar

Su intención solamente era juntar dinero para la fiesta de Ainara, su hija, pero al darse cuenta que le dejaba un poco de ganancia decidió continuar con la venta en su casa de Maxcanú y mediante Facebook.

En Maxcanú, como en la mayoría de los municipios yucatecos, hay calor prácticamente todo el año, por lo que la venta de bolis iba bien.

“Eso me llevó a comprar una maquinita para cerrar los bolis”, señala José, quien en ese entonces trabajaba en una empresa procesadora de pollos.

Todas las mañanas José se levantaba temprano para viajar a Mérida y a su regreso junto con su esposa, Mildred Canul Hoo, se dedicaba a elaborar los bolis de frutas y de galletas.

Crecimiento del negocio

Era un negocio familiar que si bien no implicaba pérdidas tampoco generaba grandes ganancias. Todo comenzó a cambiar cuando le platicó a un amigo que no solo lo animó a seguir, sino que se asoció con él.

“La verdad no tenía un plan de hacer una paletería, todo se fue dando poco a poco de acuerdo con las circunstancias”, cuenta José, quien bautizó a su negocio como “Dulcinara” y que, además de bolis, ofrece paletas de frutas naturales, galletas y tipo gourmet, así como pasteles y panes.

José cuenta que su experiencia como ayudante de barman en los hoteles Iberostar en Playa del Carmen y María del Carmen en Mérida lo animaron a elaborar sus bolis.

“Allí aprendí a hacer varias bebidas y en un principio pensé que solo era prepararlas y congelarlas, pero me pasó que en mis primeros pedidos cuando llegaba con el cliente ya se estaban derritiendo, ya se habían hecho agua”.

Sus proveedores le dijeron qué debería hacer para que su producto aguante las altas temperaturas, y es que a partir de las tres de la tarde es cuando la gente más compra, según dice.

Al igual que cuando laborada en una empresa avícola, José empieza a elaborar bolis y paletas a las 7 o 7:30 a. m., y es él quien los reparte hasta las 9 p. m.

Tiempo en familia

“En realidad me acuesto tarde y despierto temprano, pero la satisfacción de tener un negocio propio es única. No se compara con levantarme temprano e irme a Mérida y regresar tarde a mi casa. Ahora tengo más tiempo de ver a mi familia y desayuno, almuerzo y ceno con ella”.

Busca expandirse

Originario de Kancabchén, Halachó y avecindado en Maxcanú, de donde es originaria su esposa, José señala que su deseo es crecer su negocio y llegar a otros lugares, de hecho ya tiene una clienta en Itzincab que semanalmente le hace pedidos.

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