La Iglesia católica llamó a “desarmar” el lenguaje y dejar de usar la palabra como instrumento de agresión, al advertir que la violencia verbal deteriora la convivencia social y profundiza la polarización.
En el editorial del semanario Desde la Fe, la Arquidiócesis Primada de México señaló que la discusión pública se ha convertido en un campo de confrontación donde se desacredita antes de escuchar y se grita más de lo que se dialoga.
Qué ocurriría, reflexionó, si en la política se dejara de insultar y quienes piensan distinto fueran vistos como interlocutores, no enemigos. El lenguaje puede crear ambientes de desprecio que afectan la vida cotidiana, desde el hogar hasta los espacios laborales y públicos, alertó.
