CIUDAD DE MÉXICO.- La salida de Marx Arriaga de la Secretaría de Educación Pública (SEP) no fue un episodio administrativo aislado, sino parte de un reacomodo político más amplio dentro del movimiento de la llamada Cuarta Transformación (4T).
Esto de acuerdo con la editorial “Arriaga, una cortina de humo”, del periodista Raymundo Riva Palacio, publicada en El Financiero.
Funcionario de segundo nivel, pero con protagonismo nacional por encabezar los Nuevos Libros de Texto Gratuitos, Arriaga rechazó su cese y lo interpretó como una conspiración del “neoliberalismo” infiltrado en el gobierno.
Según la columna, incluso se le ofreció una embajada en Cuba o Venezuela, propuesta que declinó.
El propio secretario de Educación Pública, Mario Delgado, confirmó que la salida obedeció a la negativa de Arriaga de aceptar modificaciones a los libros. Sin embargo, el análisis sostiene que el trasfondo va más allá del debate pedagógico.
Nuevos Libros de Texto y la “Nueva Escuela Mexicana” como proyecto ideológico
El periodista planteó que la rebelión de Arriaga fue expresión de una disputa ideológica sembrada en la SEP durante el sexenio de Andrés Manuel López Obrador (AMLO).
Los Nuevos Libros de Texto, enmarcados en la llamada “Nueva Escuela Mexicana”, no sólo implicaban un rediseño curricular, sino un vehículo para consolidar un relato político.
Riva Palacio sostuvo que los libros fueron criticados por su pobreza pedagógica y por reinterpretaciones históricas con sesgo doctrinario.
Más que una estrategia para mejorar el aprendizaje —área donde México mantiene rezagos—, el proyecto habría buscado “moldear conciencias”, afirmó en su editorial.
La presidenta Claudia Sheinbaum confirmó que la salida de Arriaga no significaría una rectificación del contenido de los libros, lo que refuerza la tesis de que el movimiento respondió a cálculos políticos y no educativos.
Arriaga no sería el problema de fondo, sino el síntoma de una visión donde la educación se convierte en “campo de batalla cultural”.
Morena, estrategia electoral y reacomodo interno rumbo a 2027
A unos días de la polémica por el cese de Arriaga, Riva Palacio vinculó el hecho con un ajuste estratégico en Morena ante la proximidad de elecciones intermedias.
Con datos electorales en la mano y ante encuestas que reflejarían un declive en la popularidad presidencial y del partido, se habría decidido fortalecer la conducción política.
Mario Delgado asumiría de facto la presidencia de Morena para reorganizar la estrategia electoral y evitar la pérdida de la mayoría calificada en el Congreso y posibles derrotas en gubernaturas, indicó en su escrito.
En ese escenario, la permanencia de Arriaga, en abierta confrontación interna, se convirtió en un obstáculo. La salida habría sido condición para facilitar el reacomodo partidista.
También menciona cuestionamientos al desempeño de la dirigencia de Morena, incluyendo a Luisa María Alcalde, Andrés Manuel López Beltrán, hijo de AMLO, expresidente y fundador del partido; y Carolina Rangel, señalando falta de eficacia interna.
Así, la destitución de Arriaga habría operado como “cortina de humo” frente a un ajuste estratégico mayor en el partido gobernante, en un momento en que, según el análisis, la distancia entre discurso transformador y gobernabilidad real se volvió visible en las encuestas.
La editorial completa de Raymundo Riva Palacio aquí.
