NUEVA YORK (EFE).— El papa Francisco descartó la posibilidad de ordenar a mujeres sacerdotes, y aunque admitió que “hay que dar más lugar a la mujer en la Iglesia” insistió en que “no es una privación que la mujer no entre en la vida ministerial”, en una entrevista publicada ayer.
El portal jesuita de Estados Unidos americamagazine.org publicó ayer una extensa entrevista del Papa con varios de sus responsables, en la que hicieron un amplio repaso al estado de la Iglesia en Estados Unidos sin eludir ninguno de los temas más polémicos como el aborto, los abusos sexuales cometidos por sacerdotes, el papel de la mujer o la guerra de Ucrania.
Sin embargo, el Papa —la entrevista fue en español— midió cada palabra y no se apartó apenas de opiniones anteriores sobre todos estos temas, evitando criticar la ortodoxia católica o el comportamiento concreto de ciertos obispos o diócesis.
Así, en respuesta a una pregunta sobre las mujeres “dolidas porque no pueden ser ordenadas sacerdotes”, el Pontífice lo redujo a un problema teológico: según él, aquí confluyen el “principio petrino, que es el de la ministerialidad” y el “principio mariano, el de la mujer en la Iglesia”, y afirmó que “en nuestra catequesis hemos fallado mucho en explicar estas cosas”.
Pero para que no queden dudas, subrayó que el hecho de “que la mujer no entre en la vida ministerial no es una privación, no. Tu lugar es aquello que es mucho más importante y eso es lo que nosotros no hemos desarrollado todavía”.
Ser humano vivo
Respecto al aborto, disipó cualquier duda y se mostró tajantemente contrario: el feto —dice— “es un ser humano vivo. No digo una persona, porque se discute eso, pero un ser humano (…) ¿Es justo eliminar un ser humano para resolver un problema? ¿Es justo alquilar un sicario para resolver un problema?”.
Francisco lamentó que “un problema como este, que es un crimen, adquiere una intensidad fuertemente política”, algo que interpretó porque “falta pastoralidad en el modo de abordar este problema”.
Los entrevistadores preguntaron con insistencia sobre la respuesta de la Iglesia al tema de los abusos sexuales infantiles por parte de sacerdotes, y ante ello el Papa también evitó ahondar en la autocrítica: “La Iglesia hizo una opción: no cubrir, y de así se fue progresando a través de procesos judiciales (…) Cuando la gente honesta ve cómo la Iglesia se hace cargo de esta monstruosidad, ve que una cosa es la Iglesia y otra son los abusadores que están dentro y que son castigados por la misma Iglesia”. Y si bien vuelve a ser preguntado por los casos casi inexistentes de obispos procesados, se limita a contestar que “ahí hay que ir con la transparencia igual”.
Ucrania
Tampoco rehuyó tratar el tema de la guerra de Ucrania y la supuesta tibieza del Vaticano ante el presidente ruso, Vladimir Putin:
“Todos saben cuál es mi postura, con Putin o sin Putin, sin nombrarlo”, pero hizo una distinción: por un lado, reconoció que “quien invade es el Estado ruso, eso es muy claro”, y luego se refirió a los crímenes de guerra y matizó que “generalmente los más crueles son quizás los pueblos que son de Rusia pero no son de tradición rusa, como los chechenos, los buryatis, etcétera”.
En clave interna estadounidense, los entrevistadores le pidieron una reflexión sobre el desapego de la población negra ante la Iglesia católica y la casi inexistencia de sacerdotes afroamericanos, y se dirigió así a los católicos afroamericanos: “El Papa es consciente de su sufrimiento, los quiero mucho y (les pido) que no resistan, que no se vayan” de la Iglesia.
