Gaza
Palestinos se preparan para subirse a un autobús en Jan Yunis para ir al cruce fronterizo de Rafah en la Franja de Gaza, el 4 de febrero del 2026. Foto: AP

El cruce de Rafah entre Gaza y Egipto, reabierto el 2 de febrero, lleva dos días cerrado

JAN YUNIS, Franja de Gaza, 7 de febrero de 2026 (AP).— Cuando el cruce fronterizo de Rafah entre Gaza y Egipto finalmente se reabrió esta semana, los funcionarios palestinos lo proclamaron como una “ventana de esperanza”  después de dos años de guerra, mientras un frágil acuerdo de alto al fuego avanza.

Pero esa esperanza se ve obstaculizada por desacuerdos sobre a quién se le debería permitir pasar, demoras de varias horas y reportes de viajeros palestinos que afirman que soldados de Israel los esposaron e interrogaron.

Mucho menos personas de las esperadas ya cruzaron en ambas direcciones.

Las restricciones negociadas por funcionarios israelíes, egipcios, palestinos e internacionales significaban que solo 50 personas podrían regresar a Gaza al día y 50 pacientes médicos, junto con dos acompañantes para cada uno, podrían salir.

Sin embargo, durante los primeros cuatro días solo 36 palestinos que requerían atención médica pudieron salir hacia Egipto, además de 62 acompañantes, según datos de las Naciones Unidas.

Los funcionarios palestinos dicen que casi 20,000 personas en Gaza buscan salir para recibir atención médica que, según ellos, no está disponible en el territorio arrasado por la guerra.

El cruce de Rafah entre Gaza y Egipto, cerrado

En medio de la confusión sobre la reapertura, se informó que el cruce de Rafah estuvo cerrado ayer viernes y hoy sábado.

El cruce de Rafah es una línea vital para Gaza, pues proporciona el único enlace con el mundo exterior que no está controlado por Israel, país que lo tomó en mayo de 2024, aunque el tráfico a través del cruce estaba fuertemente limitado incluso antes de eso.

Varias mujeres que lograron regresar a Gaza tras la reapertura del cruce de Rafah relataron a AP el trato duro de las autoridades israelíes y un grupo armado palestino respaldado por Israel, Abu Shabab.

Una misión de la Unión Europea y funcionarios palestinos gestionan el cruce fronterizo, e Israel tiene una instalación de control a cierta distancia.

Ansiosa por regresar dos años después de huir a Egipto con su hermana herida, Rana al-Louh expresó que los guardias israelíes le preguntaron varias veces por qué quería regresar a Gaza durante un interrogatorio que duró más de seis horas.

Acusan maltrato militar de Israel en cruce de Rafah hacia Gaza

Rana al-Louh  declaró que los soldados de Israel la vendaron y esposaron, una acusación hecha por otros.

“Les dije que regresé a Palestina porque mi esposo y mis hijos están allí”, narró Al-Louh.

Los interrogadores le dijeron que Gaza pertenece a Israel y que “habrá más guerra si Hamás no entrega sus armas. Les dije que no me importaba, quería regresar”.

Consultado sobre estos informes, el Ejército de Israel respondió que “no se conocen incidentes de conducta inapropiada, maltrato, aprehensiones o confiscación de propiedad del establecimiento de seguridad israelí”.

La agencia de inteligencia Shin Bet y COGAT, el organismo militar israelí que maneja los asuntos civiles palestinos y coordina los cruces, no respondieron a preguntas sobre las acusaciones.

El largo interrogatorio del miércoles demoró el regreso a Gaza de Al-Louh y otros hasta casi las 2 a.m. del jueves.

ONU confirma el maltrato militar de Israel a palestinos

Más tarde ese día, funcionarios de derechos humanos de la ONU señalaron un “patrón consistente de maltrato, abuso y humillación de las fuerzas militares israelíes”.

“Después de dos años de devastación total, poder regresar a sus familias y lo que queda de sus hogares con seguridad y dignidad es lo mínimo”, indicó en un comunicado Ajith Sunghay, jefe de derechos humanos de la agencia para los territorios palestinos ocupados.

Los funcionarios que negociaron la reapertura del cruce de Rafah fueron claros en que los primeros días serían un piloto. Si tenía éxito, el número de personas que cruzan podría aumentar.

Problemas para entrar o salir de Gaza por el cruce de Rafah

Los retos surgieron rápidamente. El primer día, lunes 2 de febrero, los funcionarios israelíes dijeron que se autorizó salir de Gaza a 71 pacientes y acompañantes, y se aprobó la entrada de 46 palestinos.

Adentro de Gaza, sin embargo, los organizadores de la Organización Mundial de la Salud (OMS) solo pudieron organizar el transporte para 12 personas ese día, así que otros pacientes se quedaron atrás, según una persona informada sobre las operaciones que habló bajo condición de anonimato porque no estaba autorizada a hablar con los medios.

Los funcionarios israelíes insistieron en que no se permitiría el ingreso de palestinos a Gaza hasta que todas las salidas estuvieran completas.

Luego dijeron que, dado que solo 12 personas habían salido de Gaza, solo 12 podrían entrar, dejando al resto esperando en el lado egipcio de la frontera durante la noche, según la persona informada sobre las operaciones.

Los cruces se incrementaron el segundo día, cuando se permitió salir a 40 personas de Gaza e ingresar a 40.

Pero las demoras aumentaron cuando muchos viajeros que retornaban llegaron con más equipaje del acordado y más artículos prohibidos, incluidos agua y otros líquidos.

A cada viajero se le permite llevar un teléfono móvil y una pequeña cantidad de dinero si presentan una declaración 24 horas antes del viaje.

Cada vez que un palestino era admitido en Egipto, las autoridades israelíes permitían la entrada de uno más en Gaza, lo que prolongó el proceso.

Los problemas siguieron el miércoles 4 y el jueves 5, con el número de personas permitidas para cruzar disminuyendo. El autobús que transportaba a los retornados del cruce el miércoles llegó a su destino en Gaza a la 1:40 a.m. del jueves.

El regreso a Gaza, “viaje de sufrimiento”

Incluso así, algunos palestinos dijeron estar agradecidos de haber hecho el viaje.

Mientras el regreso de Siham Omran a Gaza se prolongaba hasta temprano el jueves, ella se mantenía firme con pensamientos de sus hijos y esposo, a quienes no vio durante 20 meses.

“Este es un viaje de sufrimiento. Estar lejos de casa es difícil”, expresó luego de llegar a un hospital en Gaza. “Gracias a Dios hemos regresado a nuestro país, nuestros hogares y nuestra patria”.

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