Afecta la salud física y mental la estigmatización
La estigmatización y los estereotipos hacia las personas que tienen obesidad afectan su salud física y mental al generarles mayor ansiedad, depresión e insatisfacción corporal, lo que propicia que renuncien a buscar tratamiento.
Así lo manifiesta Verónica Vázquez, psicóloga clínica adscrita a la Clínica de Obesidad y Trastornos de la Conducta Alimentaria del Instituto nacional de Ciencias Médicas y Nutrición “Salvador Zubirán”, quien comparte los objetivos de la iniciativa “People First Language” que surgió en los años 60 y se enfoca en reconocer que las personas no son las enfermedades que padecen, sino que tienen esas dolencias, con el fin de que se use un lenguaje que no estigmatice a los pacientes.
Verónica detalla que en 2017 la asociación americana y europea para el estudio y tratamiento de la obesidad propuso incluir este padecimiento en la citada iniciativa para procurar y concientizar a médicos, pacientes, periodistas, familiares y personas en general a usar un lenguaje adecuado para referirse a las personas con esta enfermedad, lo que implica precisión científica sobre el padecimiento y descripciones respetuosas de las personas que viven con esta condición, tanto en lo que a lenguaje se refiere como a imágenes que se utilizan para referirse al tema.
La doctora recalca que las personas no son la enfermedad que padecen, por ello no deben llamarlas discapacitadas, sino que tienen discapacidad, por ejemplo, en el caso de obesidad no es correcto decir obeso, gordo o referirse a ellas como pesadas, sino que lo correcto es decir que tiene obesidad o es una persona con obesidad.
“No es negar la enfermedad, sino matizarla”, dice.
Detalla que se llevó al cabo un estudio con personas con obesidad y se encontró que el lenguaje prejuicioso y la sensación de rechazo y estigmatización de este estereotipo indeseable se da principalmente en la familia y en el consultorio médico.
Verónica indica que estas experiencias estigmatizantes afectan a la persona en la salud física y mental, pues al sentir rechazo por el sobrepeso se genera ansiedad, depresión, insatisfacción corporal y con ello más renuncia a buscar tratamiento, por pena, miedo y vergüenza, lo que lleva a que se retrase su tratamiento.
La psicóloga enfatiza que se requiere de educación para todos: de médicos, nutriólogos, psicólogos y todo el personal de salud que trata la obesidad, así como educación para los pacientes, las familias, los legisladores, los políticos y la sociedad en general, para reconocer que la obesidad es una enfermedad y no algo que la persona decide tener.
“Es una enfermedad tan compleja que ahora se trata como una enfermedad crónica, como la diabetes o la hipertensión, pues puede deberse a muchos factores, ya que cada persona es diferente y hay una historia de vida en cada paciente que los llevó a construir el sobrepeso”, agrega la especialista.
Afirma que se debe tener una postura empática y no prejuiciosa con las personas que tienen obesidad, y tampoco se les debe juzgar si no bajan o vuelven a subir de peso luego del tratamiento, así como no se juzga a quien padece cáncer y a pesar de las radio o quimioterapias el tumor no desaparece, pues hay ocasiones en las que el cuerpo humano se resiste a la pérdida de peso.
Si bien, otras veces es un poco culpa del paciente porque deja la dieta o comienza a ser más flexible con la alimentación, no se debe olvidar que hay situaciones de vida y ambiente que pueden llevar a la persona a ello.
Aunque hay mucho trabajo por hacer en el campo de la concientización sobre el estigma de las personas con obesidad, la doctora Verónica resalta que en un principio la difusión por parte de los medios de comunicación sobre este tema es fundamental para abrir paso al uso de un lenguaje adecuado y no usar imágenes estereotipadas de personas comiendo o acostadas que solo promueven una imagen negativa.— IRIS CEBALLOS ALVARADO
