Ha trabajado en el cementerio de Progreso 45 años
PROGRESO.— José Jesús Cáceres Sandi ha sido trabajador del cementerio municipal 45 años, lapso en el cual ha desempeñado labores de sepulturero, pintor, albañil y jardinero.
Testigo de innumerables aconteceres en el camposanto, Cáceres Sandi comentó que el que más dolor le ha traído fue la tragedia ocurrida en 1995, cuando se hundió el barco “El Águila Dorada” y perdieron la vida 11 integrantes de su familia.
—Murieron mi hermano, cuñada, sobrina, tía y primos, estaba lleno el cementerio; Víctor Cervera (Pacheco) era gobernador, dio muchas facilidades para que se entierren los cuerpos, mandó a hacer fosas y se dispensaron las autopsias. Era el Día de la Marina —recordó con tristeza.
El trabajador señaló que unas 20 personas visitan el cementerio al día, él se dedica a la reparación de sepulcros, aunque ahora “no hay clientes fijos”, son eventuales. Con todo y pintura por una tumba le pagan $100.
Emotivas despedidas
—Aquí entierran a la gente con música. La semana pasada hubo uno con guitarras, flores, veladoras y rezos. Antes el cementerio era chico, ahora está grandote.
Sobre si lo han asustado, recordó que sólo una vez, pero no en el cementerio.
—Fue dentro de esa casa amarilla que era la administración. Estaba durmiendo cuando escuché como que tocaban la puerta, abrí y no había nadie, sólo el vientazo; ocurrió otra vez y luego sentí como que alguien se sentó junto a mí, como cuando estás durmiendo y se acuesta tu esposa. Me espanté —recordó Cáceres Sandi mientras se despedía para continuar sus labores.— LUIS IVÁN ALPUCHE ESCALANTE
