Una ejecución merma clientes a negocios del giro
PROGRESO.— El restaurante de Chicxulub Puerto donde anteayer ejecutaron a Javier Humberto Franco Hernández se convirtió desde hace seis meses en el concurrido “Ina Beach”, con música en vivo y con perifoneo para promocionarse.
El restaurante está en la calle 20 con 17 de Chicxulub Puerto, a unos metros del muelle de pescadores.
Existe desde hace unos 10 años, pero no prosperaba, tenía poca clientela.
Perteneció o pertenece a la familia Jatar Morales, vecina de esta ciudad.
Según habitantes de Chicxulub, hace algunos años un incendio consumió la palapa del restaurante y éste cerró varios meses hasta que los dueños lo reconstruyeron y dieron en renta.
Sin embargo, al poco tiempo ocurrió un hecho de sangre adentro del negocio, un pleito con arma blanca, y fue cerrado nuevamente.
Hace unos seis meses el restaurante reabrió pero como “Ina Beach”.
En un mes se acondicionó, costeado por Franco Hernández, quien llegó a Chicxulub con su familia hace siete meses y lo compró o rentó.
Para atraer clientes, además de botanas y promociones de bebidas, ofrecía música en vivo y por medio de perifoneo en Chicxulub y esta ciudad se invitaba a visitar “Ina Beach”.
El restaurante, de acuerdo con vecinos, tenía mucha clientela, era el más concurrido de ese puerto.
Franco Hernández, recuerdan los vecinos, era amable, platicador, empleaba a los habitantes, se ganó el aprecio de quienes lo conocieron y transformó ese negocio, que era visitado por familias de Chicxulub, Mérida y Progreso.
Comentan que anteayer, tras difundirse que Franco Hernández fue ejecutado, poca gente visitó los restaurantes y pescaderías; fue un mal domingo.— MEGAMEDIA
