Foto: Megamedia

En Valladolid, la mendicidad se manifiesta a diario

VALLADOLID.— La mendicidad es un tema que cada día se agrava en el centro de la ciudad, a donde acuden personas para pedir limosna, entre ellos ancianos, personas con capacidades diferentes, incluso gente de otros lugares llegan para aprovechar la presencia de turistas en el parque principal.

Los que se dedican a pedir caridad se mueven en diversos puntos del centro del Pueblo Mágico, como el bazar municipal, donde aprovechan que la gente está comiendo, lo cual es incómodo para muchos, ya que se han quejado de esa situación, pero hasta el momento no hay manera de controlarlo.

Por otra parte, también hay gente que se apiada de los que se dedican a esa actividad y les dan unas monedas, pues entienden su situación económica, pero al mismo tiempo hay otros que lo lamentan y se incomodan por esa acción, pues las autoridades de las tres órdenes de Gobierno, según dicen, deberían crear programas especiales para atender la necesidad de cada uno de ellos, pero nadie lo hace.

A manera de ejemplo, indicaron que en la comisaría de Ticuch vive un invidente de la tercera edad que todos los días aborda algún autobús que se dirige a Cancún para pedir caridad a los pasajeros, luego se baja en determinada población intermedia y pide limosna en el pueblo, luego aborda otro camión y para trasladarse al destino turístico, donde hace otra jornada y retorna, de tal modo que regresa a su casa con una buena cantidad de dinero.

Versiones en el pueblo indican que esta persona tiene un rancho desde hace tiempo, incluso es agiotista, pues ofrece préstamos de dinero con el cobro de intereses.

También una persona con capacidades diferentes pide limosna a los turistas en las puertas del templo de San Servacio, y al parecer le va bien, pues casi todos los días se instala en el lugar.

Ayer se observó a una persona de unos 50 años de edad pidiendo caridad en el parque, pero no es de esta ciudad, al parecer llegó para hacer esa práctica, al grado de sacar alimentos de los basureros para alimentarse.

Se vio que encontró y bebió el resto de yogurt de un bote que unos turistas dejaron minutos antes, lo que representa un serio peligro también para las personas a las que aborda.

En el bazar municipal es común observar caminar por los alrededores de las mesas a los mendigos que molestan a los comensales. Aunque los inspectores les llaman la atención, pero hacen caso omiso y vuelven al día siguiente, de modo que es un problema de nunca acabar si no se toman las medidas correspondientes.— Juan Antonio Osorio Osorno

 

Noticias de Mérida, Yucatán, México y el Mundo, además de análisis y artículos editoriales, publicados en la edición impresa de Diario de Yucatán