PROGRESO.— Silvia Salas Márquez, doctora en Ciencias Marinas e investigadora del Cinvestav-Mérida, afirmó ayer en este puerto que no se recomienda expedir más permisos de pesca, pero sí aumentar la vigilancia contra la captura furtiva.

Puso como ejemplo la pesquería de mero, que —dijo— muestra signos de sobreexplotación, hay problemas de pesca ilegal, de capturas que no se registran, mercado informal, son problemas que se tienen que resolver.

Lo que se tiene que asegurar es que no haya pesca ilegal, no cambiar el período de la veda, indicó sobre la prohibición de capturar mero del 1 de febrero al 31 de marzo en Yucatán.

Las regulaciones están bien, lo malo es que no se apliquen, pero no hay vigilancia, afirmó.

Las instituciones responsables han perdido capacidades porque tienen menos gente, menos recursos, destacó la investigadora.

En Yucatán, afirmó, solo se tienen dos inspectores de Conapesca en 300 kilómetros de costa, así que es difícil y las comunidades pesqueras se sienten frustradas porque reportan y no pasa nada.

La doctora fue entrevistada en el foro del IV Congreso Mundial sobre la Pesca en Pequeña Escala que se realizó ayer en la Casa de la Cultura de este puerto.

Los pescadores y científicos de Latinoamérica que participan en el IV Congreso se reúnen en un hotel de Mérida. Ayer vinieron al foro en Progreso y visitaron muelles pesqueros ribereños de Yucalpetén y Chuburná.

Deben aumentar los inspectores, no los permisos

 La pesca en general ya no soporta más esfuerzo pesquero, ya no se debe expedir más permisos para ninguna pesquería, y se requiere ejercer más vigilancia para combatir la pesca furtiva que tanto daño hace a la actividad.

Indicó que hay diferentes factores que afectan a la pesca, desde los ambientales que son a nivel mundial, y en Yucatán, hay huracanes que frecuentemente impactan y afectan el hábitat de los recursos

La pandemia del Covid-19 también afectó a la pesca, porque los que consumían son los turistas, en todos los puertos se dejó de vender y a los que vendían les pagaron barato, por eso el sector pesquero se vio muy impactado con la pandemia, señaló.

En Yucatán hay cuatro principales pesquerías: mero, pulpo, langosta y otras como rubia y boquinete que comienzan a capturarse y venderse a precios de exportación; todas las especies se exportan a Europa, Corea, China y Japón, detalló.

La pesquería del mero es de las más importantes e icónica en la región, pero muestra signos de sobreexplotación, hay problemas de pesca ilegal, de capturas que no se registran, mercado informal, son problemas que se tienen que resolver, dijo.

En el Congreso se va a platicar de las experiencias y qué se ha hecho en los diferentes países para abordar y resolverlo (lo del mero), abundó

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