IZAMAL.— Como parte de la fiesta patronal de esta ciudad, la Virgen de la Inmaculada Concepción fue llevada en procesión de la parroquia convento San Antonio de Padua al altar que se colocó debajo del arco de la calle 31, a un lado del convento, anteanoche sábado.
Nuestra Señora de Izamal salió a las 5:30 p.m. del convento hacia el arco, donde a las 6 presidió el relato de una leyenda y una ofrenda musical y a las 7, una misa.
El clima favoreció a las decenas de familias que se reunieron para venerar a la Virgen y escuchar la leyenda “La calle del arco”. Las personas presentes, entre ellas algunos turistas nacionales, escucharon atentamente la leyenda.
Además, disfrutaron de la ofrenda musical que el compositor José Enrique Puga Bolio y otros artistas de la localidad le hicieron a la Virgen de Izamal, reina y patrona de la Arquidiócesis de Yucatán.
Muchas leyendas se han escrito en torno a la Virgen de Izamal.
“La calle del arco” cuenta que un grupo de soldados españoles, encabezados por don Juan Manuel de Santillana, llegó de Mérida a Izamal para llevar la sagrada imagen a Valladolid, en el oriente de Yucatán.
Luego de haber puesto la imagen en una caja de madera, se les pidió a los indígenas de esa época cargar la caja, pero el peso de la caja se duplicaba cada vez más hasta que tuvieron que depositarla al suelo y fue imposible moverla de ahí.
La caja con la imagen de la Virgen se quedó exactamente debajo del arco de la hoy calle 31.
A raíz de este suceso que la gente consideró milagroso, se construyó el arco en honor de tal acontecimiento. En ese entonces el padre guardián era fray Diego de Landa.
De esa manera, se dijo, quedo de manifiesto que la Virgen quería quedarse en Izamal y no quería ser trasladada a Valladolid.
Anteanoche se recordó en la fiesta anual este hecho acontecido hace unos siglos.— Megamedia
