VALLADOLID.— Diversos factores ponen en riesgo de desaparecer o al menos reducir la población de la abeja melipona, debido a que cuando salen a libar en el campo se exponen a diferentes peligros, como la contaminación de la floración a consecuencia de labores de fumigación, quemas de milpas, o incluso el pillaje de las abejas americanas, con quienes se enfrentan al momento de libar en las plantas, expresó Adolfo Rasauro Pech Canché uno de los principales productores de la ciudad.
El apicultor informó que cuenta con unos 15 jobones y 65 cajas, en donde produce miel de abeja melipona desde hace varios años, pero que tiene conocimiento que en la región oriente se cuenta con unos 12 productores que en conjunto cuentan con poco más de 200, jobones y cajas productivas.
Pech Canché explicó que las abejas meliponas, al salir de su hábitat natural pueden volar incluso dos kilómetros en el monte en busca de plantas y árboles con flores que puedan libar y luego producir su propia miel.
Sin embargo, en el campo se enfrentan a serios peligros, como la contaminación de las flores, ya que la constante fumigación del campo contamina el alimento de las abejas y muchas de ellas se mueren y no regresan a sus cajas o jobones.
Otro de los problemas que se observó recientemente, son las quemas de las milpas, ya que los campesinos, al realizar la actividad, ocasionan humo que también afecta a las abejas.
Adolfo Rosauro Pech Canché comentó que debido a que las meliponas liban flores similares a las abejas americanas tienen encuentros en el campo y disputan el néctar de la flor.
Las que ganan el encuentro son las americanas, debido a que son más violentas y decapitan a las meliponas consideradas abejas nobles porque no pican ni muerden como las otras.
Precio de la miel
La acción de las abejas americanas es considerada como un pillaje que hacen en las flores y que ponen en desventaja a las meliponas que pierden la batalla ante sus enemigas.
Otro de los problemas es la constante urbanización de las comunidades, pues casi ya no hay campo para llevarlas a comer, si las llevan a un lugar retirado se corre el riesgo de robos, como a él mismo le ocurrió cuando llevó sus jobones en la comisaría de Tixhualactún en donde le robaron varios.
Ante todos esos peligros que corren es notoria la disminución de productores que se dediquen a esa actividad porque consideran que es pérdida, además la producción de miel es tardada: para recaudar un litro de miel puede transcurrir incluso un año para producirlo, motivo por el cual el precio es de $1,500 por litro.
