TIZIMÍN.— A 36 años de su pasó por la Península de Yucatán, tizimileños recuerdan cómo fue la devastación del poderoso huracán “Gilberto” en Tizimín y sus alrededores el 14 de septiembre de 1988.
“Dejó una huella imborrable para los que atestiguamos uno de los ciclones más peligrosos de la historia y que hoy nos deja una gran lección de vida”, expresa el profesor Luis Pérez Salazar, conocido historiador de la localidad.
Varios tizimileños entrevistados aún recuerdan ese 14 de septiembre y dicen que se les “enchina la piel” al retroceder en el tiempo y recordar la devastación que dejó el huracán previo a las celebración de las fiestas patrias.
Javier Briceño Pérez reportero del Diario en aquel entonces, relata cómo vivió desde el día 13 de septiembre y las impresionantes imágenes que capturó un día antes y después del ciclón.
Huracán “Gilberto”, a 36 años de la devastación en la Península de Yucatán
Cuenta que la tarde del 13 de septiembre realizó un recorrido a los puertos a bordo de un auto Maverik, y que cuando pasó por Las Coloradas una persona que se dedica a la venta de libros le pidió aventón hasta Tizimín y de regreso se detuvieron para tomar fotografías del agua en “Cancunito” ya que estaban comenzando las fuertes rachas de viento y el mar ya estaba picado.
En una de esas, dice llega un fuerte ventarrón que les comenzó a mover el auto, a pesar que tenían las puertas del vehículo abiertas, lo que originó que retornara de inmediato a Tizimín.
Una vez en la ciudad de Reyes, dice que permaneció en el Palacio. En aquel entonces era presidente municipal Antonio Alcocer Hernández y como jefe de la policía estaba al frente Gilberto Farjat Sánchez.
Junto con las autoridades pasaron la noche del 13 y la madrugada del 14 de septiembre, y que se esperaba que a partir del mediodía comenzara lo más fuerte del ciclón por lo que permanecieron ahí a esperar el paso del fenómeno.
Justo estaban en los corredores del edificio cuando una persona llega en bicicleta pidiendo ayuda pues su casa se había venido abajo.
Recuerda que en ese momento una racha de viento fuerte azotó y mandó la bicicleta el hombre lejos del Palacio.
Los frondosos árboles del parque principal ya habían comenzado a caer, uno de laurel que estaba justo al lado de donde hoy están las letras de Tizimín, cayó a pesar de la dimensión que tenía, lo que impresionó a todos.
Huracán “Gilberto”: Jamás habían visto un huracán tan destructor
Hubo desesperación al ver el centro de la ciudad destruido: el cine que estaba frente al parque principal completamente desbaratado y postes de energía eléctrica se vinieron, por lo que el presidente municipal gira instrucciones para que el director de la policía realice un recorrido por la zona.
Briceño dice que acompañó al jefe policiaco y al comandante Luis Caamal para ver las afectaciones cuando de nueva cuenta un viento vuelve a azotar y casi levanta el vehículo en el que iban a bordo.
Dice que la gente estaba asustada, jamás habían visto un huracán tan destructor, solo podía comunicarse en la base de la policía federal de caminos donde pidió que llamaran a las oficinas del Diario para avisar de lo ocurrido y al día siguiente, es decir el 15 de septiembre, viajó a Mérida para entregar toda la información de lo acontecido.
A 36 años de la tragedia del huracán “Gilberto” en la Península de Yucatán
Señala que a su regreso se trasladó a puertos y entre los más devastados estaban Las Coloradas, la infraestructura se perdió, y recuerda que se abrieron los canales y desaparecieron las charcas de sal.
Hoy, a 36 años de la tragedia, dice que puede decir que la gente ya es más consciente y miden la magnitud de un huracán, pero no hay comparación con otros, pues el ojo de “Gilberto” pasó por Tizimín.
Por su parte Gonzalo Díaz Marrufo exgerente de la planta de Las Coloradas recuerda que en ese año, 1988, la industria salinera estaba por cumplir una cifra record en producción de sal, de 500 mil toneladas, misma que se perdió tras el huracán.
De 500 mil toneladas solo 30 mil pudieron rescatar que ya estaban procesadas y que no se mezcló con lodo; las 43 charcas entre grandes y pequeñas se perdieron, mientras que los 9 canales que conectaban con el mar también se abrieron.
“Fue una destrucción impresionante, parecía que nos hubiesen bombardeado, toda la infraestructura quedó irreconocible; la empresa inclusive estuvo a punto de declararse en quiebra por las pérdidas millonarias que sufrió”.
Señala que tuvieron que pasar entre 2 a 3 años para que vuelvan a operar como antes y eso dio pie a volver a reestructurar las charcas y sea más productiva la empresa.
Devastacion en la Península de Yucatán
Luis Pérez Salazar, conocido historiador de Tizimín, recuerda esta fecha y dice que se le “enchina la piel” pues fue una devastación total con calles llenas de postes de energía en el piso, árboles, casas destruidas y muertos.
El zoológico incluso quedó irreconocible, varios animales murieron aplastados por los árboles.
Desde su casa junto con otro grupo de personas apoyaron a cocinar enormes pailas de comida para regalar a la gente pues con los alimentos que mandó el gobierno no se daban abasto.
“Fue un triste 14 de septiembre. En la casa la familia estaba orando y por un momento pensamos que no iba a llegar el huracán pues de pronto llegó una calma durante ese día y creyeron que había cambiado de trayectoria”.
Sin embargo era parte de los efectos del fenómeno antes de su entrada a Tizimín; dice que pasaba como molino girando de un lugar a otro, destruyendo todo a su paso.
El profesor Pérez Salazar dice que ese ciclón dejó una huella imborrable y les legó además una lección de vida a ser previsivos.— WENDY ARACELLY UCÁN CHAN




