Foto: Megamedia

Luego de una pausa de entre fotos, vítores y saludos, Rómmel Pacheco Marrufo respiró y dijo: “No, pues… Con estas muestras de cariño, de afecto sincero de esta gente, uno no tiene más que esforzarse siempre”.

Siguió caminando y más fotos, selfies, felicitaciones, preguntas de cuándo se va. Que si el Exatlón, que si los clavados. Pues ambas cosas le tienen en los cuernos de la luna. Por lo segundo es que está aquí: llegó para participar en un homenaje que el gobierno estatal le rendirá mañana al develar una placa con el nombre del laureado atleta yucateco al Centro Acuático del Complejo Deportivo Kukulcán. “Es un orgullo que te consideren para algo de esa magnitud, es fruto de años de esfuerzo, de sacrificios y de logros”, dijo. Y pues lo primero, el reality show de TV Azteca, le hizo subir sus bonos de forma increíble. Muchos, cabe decir, fueron más por el programa en la selva. Pelear por ser el “hombre más fuerte” le puso en los ojos de todos… Y todos ayer querían llevarse un recuerdo.

Rómmel, ha dicho en reiteradas ocasiones, tiene aspiraciones a futuro de ser un servidor público, quizá diputado o gobernador. Y, entre comentarios, le platicamos sobre una recepción de ese tipo, a lo que dijo que “me gustaría servir, poder ayudar. He visto pasar ya seis gobernadores y pues creo que lo mejor es seguirse preparando para poder ayudar sirviendo”. Y más en broma, le insistimos en que “al menos tuviste poder de convocatoria”, respondiendo con sonrisas.

El mariachi le recibió con “El Rey” y su padre, del mismo nombre, le llevó un sombrero charro, en una complicada misión pues la gente se arremolinó justo en la salida de vuelos nacionales, y era difícil moverla. Fue tanto, que los encargados de seguridad tuvieron que pedir al clavadista y a sus seguidores que se movieran a otra parte del recinto para que los pasajeros que llegaban de un vuelo inmediato pudieran salir sin problemas.

En la cafetería de la sala de espera estaban sus compañeros de la selección nacional de clavados, Jahir Ocampo, Viviana del Ángel y Zhigang Jin. Con ellos salió igual Lylo Fa, una youtuber con la que se relaciona al famoso saltador yucateco. Ella, con un oufit negro y anteojos, estaba del otro lado del restaurante, discretamente mirando. Charló con nuestro compañero Gabriel Novelo y a una pregunta sobre su relación con Rómmel, respondió como dice la famosa frase de Juan Gabriel: “lo que se ve, no se pregunta”. Y pues, reiteramos, venía a la par con los seleccionados nacionales, así que la pregunta era obligada de hacerse.

El mariachi tenía aún canciones en su contrato y ya en la salida, se detuvo otra vez para seguir con otro tema. Rómmel se colocó el sombrero y siguieron las fotos.

Era preciso la retirada pues desde temprano comenzaron a andar, entrenando en Ciudad de México, y hoy trabajarán en la alberca del Kukulcán. “No sólo venimos a pasear, también tendremos entrenamiento”, dijo el yucateco, abrazado, ahora sí, por su madre, doña Landy Marrufo Moguel. Tardaron un buen más de tiempo antes de abandonar la terminal aérea, donde recibió una muestra de lo cotizado que está como deportista y como persona pública, lo que, nos insistió, “me hace tener un mayor sentido de responsabilidad”. Y orgullo, como dijo Jahir. “Porque es un orgullo enorme ser su amigo”.

Sin duda.— Gaspar Silveira

 

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