Gil deja la cueva con altibajos en varias posiciones
Los Leones amanecieron en la tercera posición de la Zona Sur. Hablando de números, cualquier equipo podría darse por bien servido estando en esa posición.
Pero Yucatán fue armado para otra cosa. Al menos, el proyecto que hasta ayer dirigió Gerónimo Gil Reyes estaba para otra cosa.
Hombre por hombre, los reyes de la selva aparecen superiores a prácticamente todos los clubes de la Zona Sur. Los procesos se siguen, sin embargo, con el movimiento de piezas preciso. Como en el ajedrez, hay que poner los trebejos en el cuadrito correcto en el momento preciso.
Los Leones encontraron en el pitcheo su mejor punto. Pero, demostrado está, no se puede ganar solamente lanzando bien.
Yucatán amanece hoy como el equipo con la segunda mejor efectividad de la Liga Mexicana (3.44), pero el bateo, está para llorar. Hay diferencias abismales entre uno y otro concepto. Sin cohesión en esos renglones, difícilmente se podrá llegar a septiembre con vida.
Y es allá donde comienza a desestabilizarse el equipo. Los muchachos de Gil batearon para .252 en 25 juegos, un promedio raquítico de 4.64 carreras por juego. El problema estuvo en que muchas veces por juego necesitaban solo tres o menos para ganar y perdían. En unas explotaban que daba gusto; en otras, tristemente se veían mal.
Los Leones trajeron a dos peloteros jóvenes con etiqueta de estrellas que no han despuntado. Norberto Obeso y Fernando Pérez están quedando a deber y no, no hay ningún “niño maravilla” ni en Marco Tulio Jaime. Tienen talento, indiscutiblemente, pero no han podido mostrarlo. ¿Les queda grande el equipo a ellos, y le quedó grande a Gil?
Todos se preguntaron por qué Luis Juárez jugaba el izquierdo ante las ausencias de Jonathan Jones, por lesión, y Yadir Drake, por convocatoria. Gil decidió que sea así. Sus razones tuvo.
Igual, recordamos que tuvo sus argumentos durante la Serie del Rey de 2019 ante Monclova, batalla en la que no movió nunca su alineación en los siete partidos, cuando parecía obligado hacer cambios ante la baja ofensiva de algunos en el line up. Se casó con su alineación siete partidos y perdió.
La gota que derramó el vaso pudo ser el sábado pasado, cuando se les fue de las manos el partido en la décima entrada, a causa de un desplome del pitcheo.
Pero, se reitera, el que se pierda porque falle el pitcheo era algo esperado, luego de perder varias veces por falta de ofensiva. ¿Los couches están debiendo esta cuenta?
Y así se fue Gerónimo Gil. Fue bajado del barco en el proyecto que estaba encaminado a tener de vuelta a los Leones en la Serie del Rey. Fue un parón muy brusco el del lunes con su despido.
Siguen siendo las fieras el equipo a vencer, ni duda, pero tienen que ser los mismos Leones los que se pongan el overol para trabajar juego a juego, pensar fuerte en la recuperación ofensiva para respaldar al pitcheo.
El que llegue al timón deberá pasar una revisada a todo el equipo. Si algo está de más, darle las gracias; si algo falta, traerlo.—GASPAR SILVEIRA
