
Rincón del Maloso
Moisés Cituk Hernández (*)
Sinceramente, para esta semana tenía planeado escribir sobre James Conner, el joven corredor que está brillando con los Acereros en ausencia de Le‘Veon Bell. Un hombre que, además, venció al cáncer que le fue diagnosticado de cáncer en 2015.
Pero el tema del momento en el deporte de las tacleadas, en México y en el mundo, es la cancelación del partido entre Jefes de Kansas City y Carneros de Los Ángeles que se iba a llevar al cabo en el Estadio Azteca.
La razón está en boca de todos, amantes o no del fútbol americano. Organizadores y jugadores tomaron la decisión de mudar el encuentro al Coliseo Memorial angelino, casa de los Carneros, porque las condiciones del terreno de juego no eran las óptimas… lo cual es un decir. La grama del Azteca está convertida en un potrero.
Según “El Economista”, México tendrá pérdidas por 66.5 millones de dólares debido a la cancelación. También se habla de que la NFL podría dar por terminado su contrato, del que restan dos años, para no regresar al país en un futuro cercano.
¿Mi opinión? La que comparte la gran mayoría de los aficionados. Ridícula, triste y vergonzosa son adjetivos que se quedan cortos para describir esta situación. Siempre existirá gente que quiera defender lo indefendible, más cuando ésta trabaja en Televisa —la empresa dueña del Estadio Azteca— o tiene intereses políticos. Pero la verdad solo es una.
Si no me creen, échenle un ojo al Twitter de Marc Crosas, exfutbolista español.
Los jugadores y equipos de la NFL no quieren venir a jugar MÉXICO. Ya lo dijo Belichick el año pasado. Y les dimos la excusa perfecta.
— Marc Crosas (@marccrosas) November 14, 2018
La cancha es lamentable, pero no creo que esté peor que jugar a 0 grados en Pittsburgh bajo nieve y con una cancha totalmente nevada.
Sin importar quién gane el lunes, este partido ya tiene un perdedor: México.
