Fernando Ojeda

Importancia

Fernando Ojeda Llanes (*)

En escritos anteriores he comentado sobre la importancia de los inventarios en las empresas comerciales por ser una inversión muy relevante en el capital de trabajo y que tanto su inversión como su mantenimiento tienen un costo de capital.

Cuando se practican inventarios físicos a efecto de verificar sus existencias se hace necesario hacer un mapeo de dónde se encuentran los productos a inventariar porque muchos pueden estar en camino para su recepción en almacén, otros en distribución, en consignación, etcétera; este es el primer paso para evitar faltantes o sobrantes, ya realizado el mapeo se hace el conteo con las técnicas adecuadas a efecto de que no se escapen productos en el conteo.

Se supone que la empresa tiene un software donde registra sus entradas de mercancías en unidades y a precio de compra para determinar el importe de éstas. Asimismo, por cada salida, las realiza tanto en unidades como en pesos; para estas salidas he descrito anteriormente los diferentes métodos de valuación, de tal manera que al finalizar el período, fecha que corresponde al conteo físico, del que la cantidad de unidades y el importe total en pesos debe ser igual a lo registrado en la contabilidad como saldo en la cuenta inventarios.

Lo clásico como un axioma es que nunca coinciden estos importes, ni siquiera en las unidades totales. Esto se puede deber a muchas aspectos; uno de estos es que por fallas en los controles internos no se registraron oportunamente algunas entradas y varias salidas o los métodos de valuación de las salidas no fueron aplicados correctamente, o lo que es más importante: a qué precios se valuaron los artículos del inventario físico.

De alguna forma se puede hacer una revisión de las unidades compradas y compararlas con las unidades adquiridas, así como las salidas y detectar los sobrantes o faltantes en unidades. Sin embargo, en pesos y centavos es complicado determinar en qué renglón surge el problema. En la contabilidad financiera se utiliza una fórmula matemática muy simple para determinar el costo de ventas, que consiste en sumarle al inventario inicial el importe de las compras y restarle el importe del inventario final (Ejemplo: II+C-IF=CV: 10+20-5= 25), de tal manera de que si hacemos un sencillo despeje matemático se puede determinar que el inventario final debe ser igual al inventario inicial más las compras menos el costo de ventas (II+C-CV=IF:10+20-25=5).

La fórmula es correcta en la contabilidad porque se toman los importes absolutos de los elementos anteriores, pero el problema de las diferencias en pesos en el inventario final se debe a los precios a que se valúan los diferentes artículos.

Aquí les va mi respuesta coloquial, que seguro no gustará a mis colegas tecnócratas, porque contamino el ambiente científico, pero ya nos darán una “matemática-teórica-científica” respuesta: recordemos que en el inventario inicial los precios de los productos en existencia son de períodos anteriores, muy diferentes a los nuevos precios de compra y además se adquieren de los mismos productos a diferentes precios, por tanto, también tendremos precios variados, si hacemos una minuciosa y breve observación de los diferentes precios; entonces está sucediendo lo que nos enseñaron en aritmética en la primaria: que no se debe sumar o restar peras con manzanas, porque en el inventario inicial tenemos un precio x (manzana), en las compras tenemos precios diferentes y, z (uvas y peras) y al hacer la valuación de los productos resultado del inventario físico asignamos otro precio b (aguacates), entonces no podemos hacer sumas o restas de manzanas, uvas, peras y aguacates.

Los métodos de valuación tratan de suplir este problema haciendo promedios, sacando lo primero que entra o lo último, por tanto, no dan respuesta a la necesidad de eliminar las diferencias contables; se hace necesario un factor de ajuste, pero este es otro boleto a comentar posteriormente.

Doctor en investigación científica. Consultor de empresas

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