En el hoyo. Me llamó la atención el comentario de mí peluquero cuando se refirió a lo alborotado del clima. “¿Qué quieres decir con eso?”, le pregunté.
–Es muy grave esta situación, el calor ya es insoportable hasta para los que nacimos en tierras cálidas, pero nadie hace nada, es como vivir en el hoyo –contestó.
Se han roto todos los parámetros normales respecto a esta situación. La advertencia de la ONU a los países que hicieron el compromiso en el Acuerdo de París se ha visto opacada por las emisiones de gases que producen el efecto invernadero.
Se calcula que el calentamiento global, producto de los vientos solares y cambios meteorológicos de diversa índole, así como las emisiones a la atmósfera provocadas por el hombre, en el corto plazo rebasará los 1.5 grados de temperatura (en centígrados) lo que pondrá en un predicamento las economías de casi todos los países costeros del planeta debido al colapso de los casquetes polares.
El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático, conocido como IPCC, diagnostica que de seguir así para 2030 el planeta sufrirá un incremento de 2.7 grados centígrados y la gravedad que esto ocasione va a alcanzar niveles catastróficos.
Deberíamos estar preocupados por este tema y dejar a un lado el interés de las ocurrencias mañaneras del Poncio Pilatos de Palacio Nacional.
Leonardo di Caprio y George Clooney se manifestaron hace unos años como embajadores voluntarios para promover las medidas preventivas del cambio climático, pero eso ya es historia.
En México, mientras no se ponga un freno a la deforestación para la siembra de pastos para el ganado o la tala clandestina de arboles, seguiremos padeciendo este flagelo que amenaza tanto como el Covid-19.
El Tren Maya es un ejemplo de la deforestación de una selva que existe precisamente desde los mayas, ahora tratarán de convertir ese hábitat pleno en especies de flora y fauna con ruinas arqueológicas aún no desenterradas, en un trayecto comercial al que los expertos le auguran un rotundo fracaso.
¿Qué me dice, don Jesús, de los incendios en California? –me comenta– que ya se llevaron miles de hectáreas de árboles a consecuencia de las altas temperaturas que se viven en esa región y en muchas otras del planeta.
México, depredador ambiental
México firmó el acuerdo de París en 2016 y lo ratificó junto con 197 países en 2020, comprometiéndose a salvaguardar todas las medidas para evitar la contaminación atmosférica y por ende el cambio climático. Entonces… que alguien me explique por qué estamos quemando combustóleo en la termoeléctrica de Tula y arrojando a la atmósfera dióxido de azufre, el contaminante mas dañino para la salud.
La producción de este desecho del petróleo para ser utilizado como combustible, el que ya nadie compra por contaminante, nos ha señalado ante el mundo como depredadores ambientales, negados absurdamente a migrar a las energías renovables (eólica, solar, hidráulica).
Hay de fondo muchos intereses políticos en los cuales México se ha enfundado tomando decisiones dignas de una dictadura, con las cuales no quiero lidiar para no enfermarme del hígado.
Cochinita pibil
Benjamín, el peluquero, siguió con su amena plática ilustrándome de los nuevos restaurantes que se han abierto, describiendo sus especialidades narradas como el buen sibarita que es.
Fue preferible dejar a un lado el tema del cambio climático y centrarnos en el proceso de elaboración de la cochinita pibil, y después de 5 minutos ya se me antojaba un buen taco con la cebolla morada y un poquito de salsa habanera.
Me comentaba que su abuela le enseñó a su mamá cómo hacerla y que de vez en cuando la preparan de forma tradicional o sea en un hoyo en la tierra que hace las veces de horno.
Terminó de cortarme el cabello y lo único que se me antojaba era ir al restaurante que me recomendó, para comer ese delicioso platillo prehispánico, tradicional de la gastronomía yucateca.
Un lugar donde se fusionan los olores con los sabores y no deja nada a la imaginación. A la primera mordida de ese taco de cochinita recién hecha, me di cuenta que hay cosas en esta vida que se dan mejor en un hoyo.— Mérida, Yucatán Twitter: @ydesdelabarrera
