Ver, oír y contar
Olegario M. Moguel Bernal (*)
El montaje estaba armado, el escenario listo y los personajes dispuestos, pero el diablo metió la cola y el castillo de naipes se desmoronó. AMLO hablaría de la seguridad en Yucatán, este bendito estado donde, caray, esas instituciones sólidas, inmaculadas, mantienen la entidad a salvo. Entonces sacaría a colación —ya ve usted que suele hablar de todo— el caso Ravelo y, como que no quiere la cosa, deslizaría que “murió a manos de policías municipales”. Poco faltó para que oyéramos “mu-ni-ci-pa-les”.
Pero ya sabemos lo que pasó.
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