Jesús Retana Vivanco publicidad Retana
Jesús Retana Vivanco, autor de 'El estanque de los cocodrilos'

Circo, maroma y teatro.  Me veo sentado en una butaca o mejor dicho en una banca de madera muy larga para presenciar el espectáculo de carpa de los Vázquez, un circo itinerante que deambulaba por todas las colonias del DF en los años cincuenta.

No importaba la incomodidad, yo quería ver lo anunciado por radio: el domador de leones y los trapecistas, un trío de chavos muy arriesgados que se lanzaban al aire para enlazarse uno con otro. No me interesaban los payasos ni el jinete que daba de vueltas en la pista haciendo toda clase de suertes en el lomo del caballo.

Mis hermanos mayores se convertían en mis acompañantes cada que el circo tocaba base por donde vivía en ese 1953. La carpa muy grande instalada en un terreno cerca de las vías del tren, allá por donde estaba la planta ensambladora de Ford, cerca de la Villa de Guadalupe. El graderío se llenaba, había que comprar temprano los boletos para la primera función mañanera del sábado.

El domador

Tronaba el látigo del domador para hacer que un par de leones resguardados por una jaula en la pista obedecieran sus órdenes. Sentía la emoción, el pulso se aceleraba a cada rugido de las fieras hasta que culminaba el acto con un salto en un aro de fuego. ¿Qué edad tenía yo?, tan solo  siete años.

Ese evento me marcó durante toda la vida con estos felinos a los que he visto en vivo en lo que fue Africam Safari en Puebla, en la reserva del polémico Black Jaguar, White Tiger la cual albergaba más de 300 leones, en los espectáculos que tenían Siegfried y Roy en Las Vegas, documentales, películas, libros y cuanta cosa esté a mi alcance que  involucre un león de melena larga.

Circo en México

La historia nos dice que los hermanos Orrín, cirqueros ingleses, vieron que era un estupendo negocio y abrieron su circo en la Ciudad de México en 1881; se hicieron millonarios junto con el payaso inglés Ricardo Bell, que por esos años trabajaba en el Teatro Abreu. Esta historia termina con el estallido de la Revolución después de forrar de dinero a estos protagonistas que  durante años dieron un gran espectáculo a la sociedad Porfiriana.

A lo largo del siglo XIX el circo tomó vuelo y se expandió por Europa y Estados Unidos con figuras famosas como P.T. Barnum, conocido como “El mayor espectáculo del mundo”.

Con los años el circo tradicional ha enfrentado desafíos como la abrumadora competencia, también con otras formas de entretenimiento y la preocupación sobre el bienestar de los animales que se exhibían.

Ya con mis hijos pequeños el circo que teníamos a mano era el Atayde, fundado por Aurelio Atayde en 1888; conocido como el circo de los hermanos Atayde, ha seguido su camino por todo el país, manteniendo viva la tradición y enfrentando los retos que las autoridades han puesto para eliminar a los animales amaestrados imprescindibles para dar el toque espectacular en cada función.

Cirque du Solei

Ahora me veo sentado en el gran recinto teatral del hotel Treaseure Island de Las Vegas presto a ver el espectáculo que revolucionó la industria circense… ni más ni menos que el Cirque du Solei, para admirar una vez más la representación moderna del circo en el siglo XXI.

Todo comenzó con la idea de un par de artistas callejeros en Quebec que reinventó el circo haciéndolo arte, perfección y talento de gente sorprendente: combina acrobacias, música, danza, teatro y efectos visuales, como decimos… su especialidad es algo más que “circo, maroma y teatro”.— Mérida, Yucatán, 11 de marzo de 2024

X (antes Twitter): @ydesdelabarrera

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