Carlos R. Menéndez Losa director general de Diario de Yucatán y Grupo Megamedia
Carlos R. Menéndez Losa, director general de Diario de Yucatán y de Grupo Megamedia

CARLOS R. MENÉNDEZ LOSA (*)

Las luces de alerta se encienden por todas partes. En medio del conflicto entre México y Estados Unidos por el narcotráfico, la inmigración ilegal y la amenaza de nuevos aranceles, se nos advierte sobre el peligroso avance de una decadencia social que pone en riesgo la paz y la estabilidad que han distinguido a Yucatán del resto del país en los últimos años.

El brutal linchamiento de joven víctima de la drogadicción en Tekit sacudió las fibras sensibles en todo el estado. Expuso la punta de un iceberg que permanecía oculto ante la apatía social y nos confrontó con una realidad de violencia e incertidumbre que afecta a muchos jóvenes yucatecos, marcada por la crisis de valores y el creciente consumo de drogas.

“Tekit es una pequeña muestra de la grave situación que enfrentan los jóvenes en Yucatán”, alerta la psicóloga Fátima Flores Palacios, investigadora local de la UNAM (bit.ly/4161tul). El alto consumo de estupefacientes, explica, es un claro reflejo del “abandono en el cuidado de los valores, la decadencia social que vivimos y la falta de otros alicientes para la juventud”.

Muchos jóvenes de Tekit “se están ahorcando por el cristal”, lamenta la madre del joven linchado, quien fue víctima de las drogas sintéticas que al principio le regalaban (bit.ly/40SMK4Q). “Venden mucha droga aquí en el pueblo, por donde vayas. El narcomenudeo nos está destruyendo”, advierte la mamá del “Wero”. Con angustia, el párroco local confirma la gravedad de la situación (bit.ly/3Q90IdO).

La decadencia social no surge de la noche a la mañana; es un proceso progresivo impulsado por la corrupción, la falta de un Estado de derecho, una educación deficiente y la descomposición familiar. Se agrava a medida que se erosionan valores como la honestidad, el respeto y la responsabilidad, dando lugar a una sociedad cada vez más egoísta y desorientada.

También contribuyen a esa decadencia la impunidad, la falta de justicia y la desconfianza en la ley, así como la normalización de la mentira, el desincentivo al esfuerzo a través del clientelismo político y la manipulación ideológica. De especial gravedad es el crecimiento de la drogadicción, impulsado por el acceso cada vez más libre a las drogas.

DROGADICCIÓN

En los últimos años, el consumo de estupefacientes en México ha aumentado drásticamente, agravado por una caída en la percepción de riesgo, entre los jóvenes y las mujeres, y la transición hacia las drogas sintéticas. El narcotráfico ha diversificado su producción, facilitando el acceso a sustancias más baratas y potentes, como el fentanilo y el cristal.

El uso de drogas se vuelve común, algo aceptable. Crecen los casos de sobredosis y enfermedades mentales, y se disparan las muertes por el consumo de drogas más poderosas. La corrupción de autoridades vinculadas con el crimen organizado facilita el tráfico y se fortalece la “narcocultura”, con peligrosas expresiones como la extendida veneración de la “Santa Muerte”.

El narcomenudeo invade casi todas nuestras comunidades, sobre todo las más vulnerables. Protegido por la complicidad de autoridades y por estrategias de seguridad fallidas como la de “abrazos, no balazos” del obradorato, es una amenaza seria a la democracia y el desarrollo, pues corrompe a las instituciones, limita la productividad e incrementa la inseguridad.

Al concluir una semana más de enfrentamientos retóricos entre los gobiernos de México y Estados Unidos en torno a las amenazas del narcotráfico (bit.ly/3Eu90uh), sugerimos tomar muy en cuenta las llamadas de atención sobre la creciente inseguridad ante la impunidad con que actúan los cárteles en nuestro país. Seguir negando la realidad podría ser de muy alto riesgo.

Presionado por las bravuconadas de Donald Trump y las amenazas que podrían concretarse debido a la “narcoenciclopedia” que “El Mayo” Zambada habría presentado ante jueces estadounidenses, el gobierno de Claudia Sheinbaum reacciona de manera dócil. Moviliza tropas a la frontera y realiza nuevas incautaciones de fentanilo, “inexistente” para AMLO.

OJOS ABIERTOS

Con ridículas “cátedras morales” a sus pares de Washington por la supuesta hipocresía detrás de las amenazas de Estados Unidos por la invasión de drogas sintéticas a cargo de cárteles mexicanos, la presidenta Sheinbaum intenta proyectar una imagen de independencia. Sin embargo, cumple con todas las exigencias, para evitar los nuevos aranceles de 25%.

En Yucatán, el lamentable caso de Tekit, que abrió ojos y conciencias, comienza a generar efectos positivos. El brutal linchamiento del “Wero” expuso la cruda realidad de la destructiva drogadicción y el cáncer del narcomenudeo, un problema que el gobierno de México se niega a reconocer mientras mantiene su batalla retórica con Estados Unidos.

Huacho Díaz se vio obligado esta semana a reconocer que al menos en 60 de los 106 municipios del estado prevalecen la violencia, las drogas y la inseguridad (bit.ly/42IvPEA). “No pueden cerrarse los ojos a esa realidad”, admitió el gobernador, al presentar “Aliados por la vida”, programa que busca paliar, de alguna manera, los problemas “descubiertos” por la crisis de Tekit.

Aún estamos a tiempo de frenar el avance de esa decadencia social que nos advierte la psicóloga Flores Palacios. Las señales de alerta llegan en buen momento. Es indispensable vigilar el desempeño de nuestras autoridades, fortalecer las instituciones democráticas, recuperar valores fundamentales y combatir la corrupción y la impunidad.

Nos quedamos, por ahora, con la oportuna reflexión de la Iglesia mexicana, que nos recomienda no perder de vista los “focos rojos” que hace 15 años estaban solamente en algunos estados del país, como Michoacán y Sinaloa, y en los últimos años se han extendido a más de veinte, como el cercano Tabasco. No tiremos en saco roto la exhortación.- Mérida, Yucatán.

direcciongeneral@grupomegamedia.mx / Apartado especial en el sitio web del Diarioyucatan.com.mx (https://bit.ly/4diiiFP)


(*Director general de Grupo Megamedia

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