
CARLOS R. MENÉNDEZ LOSA (*)
Polarizar y manipular son la clave. Ante la recesión económica en puerta y los crecientes escándalos de corrupción que lo cercan, al régimen morenista le urge distraer y desviar la atención de los graves señalamientos que pesan sobre personajes como Adán Augusto López y la familia López Obrador. El “pueblo”, además, está feliz con el dispendioso reparto de dádivas.
Agobiados por la pérdida de popularidad en las últimas semanas y en preparación del “espontáneo” festejo de “siete años de transformación” celebrado ayer en el Zócalo capitalino, la maquinaria propagandística del obradorato se puso en marcha sin descanso en los días previos. “México cierra 2025 con rumbo firme; seguimos dando resultados”, insisten en armonioso coro.
Con descaro, el exvocero Jesús Ramírez presume que la 4T ha realizado la “inversión social” más grande de la historia: “los 4.55 billones de pesos invertidos en 8 años triplican lo destinado por Calderón y Peña Nieto juntos”. Claudia Sheinbaum se vanagloria de que solo en 2026 será un billón (bit.ly/4rMZFC0). La “justicia social” —afirman— es condición para una “democracia plena”.
Profundizando la polarización que le caracteriza, la presidenta insiste en la “mañanera” en que existen en México dos proyectos de nación: “uno que defiende el bienestar, la democracia y las libertades, y otro que protege a unos cuantos, a los privilegios”. Morena, su partido, se jacta de que, con su modelo de “justicia social” e igualdad, los resultados “se sienten en los hogares”.
En Yucatán, entre gritos contra la oposición, en un ambiente rupestre que creíamos superado, el presidente del Congreso asegura que Morena “no permitirá retrocesos en materia de justicia social que afecten a quienes menos tienen” (bit.ly/4iH0HLz). Al defender el presupuesto para 2026, pontifica: “lo que fortalezca al pueblo se escucha; lo que beneficia a los de siempre no tiene cabida”.
Polarizan y manipulan sin medida. En una democracia plena, pluralismo y debate son la norma, no lo es la polarización populista que desactiva la participación ciudadana genuina. En siete años de morenismo, a los seguidores se les ha exigido lealtad ciega, no pensamiento crítico; a los disidentes, se les silencia o estigmatiza. Una peligrosa lógica de confrontación que paraliza.
De manera perversa, confunden inversión con gasto social. En una democracia responsable se equilibran ambos; para el obradorismo, la prioridad ha sido un gasto clientelista que alivia, pero no transforma. No se invierte en un futuro de libertades ni para reducir la pobreza de forma sostenible; se gasta con dispendio para generar dependencia y reforzar el control.
Para el régimen, la “justicia social” no es más que un lema con fines electorales. No es un principio de equidad sustentado en derechos universales, instituciones sólidas y reglas imparciales, como debería ser, sino un instrumento de su narrativa para justificar errores económicos, la opacidad y la demolición de los contrapesos democráticos. Todo, “por el bien del pueblo”.
MANIPULACIÓN
En preparación al masivo acarreo de ayer en el Zócalo, Claudia Sheinbaum llama por todos los medios a “defender juntos las conquistas del pueblo”, y Luisa María Alcalde replica con la retórica habitual: “ahí estaremos miles de mujeres y hombres libres; somos el Movimiento de la 4T, nunca vamos a traicionar al pueblo de México”. Cinismo y manipulación elevados a consigna.
Celebrando el nuevo aumento al salario mínimo como si fuera un triunfo exclusivo del gobierno, la presidenta de Morena vuelve a polarizar: “Durante años nos dijeron que no se podía subir porque desestabilizaría, pero sucedió lo contrario”. Y remata con lo único que podrían presumir: “rompimos récord de inversión extranjera”. Se oculta la gravedad de la crisis.
La OCDE los desnuda esta semana: recorta el pronóstico de crecimiento para 2025 a 0.7% y alerta sobre un peligroso aumento de la deuda, que alcanzaría los dos billones de pesos en 2026, el 58.7% del PIB. Analistas como Gabriela Siller ya hablan de una “recesión inminente”, mientras el Inegi y el Banxico advierten del creciente pesimismo económico de las familias mexicanas (bit.ly/44dLhsp).
“Contamos con la confianza mayoritaria del pueblo”, insiste Luisa María. “Seguimos avanzando hacia un país más justo y con bienestar para todos”, recalca. La propaganda se apoya en el 73% de “popularidad” que les atribuye una encuesta de “El Heraldo”, por encargo, y se guarda silencio ante la caída a menos del 50% en “Morning Consult”, el sondeo preferido de AMLO.
En una democracia plena, el bienestar no se reduce al simple ingreso o al consumo; incluye oportunidades de trabajo digno, seguridad, acceso efectivo a la justicia y un horizonte de futuro sostenible, todo basado en libertades públicas, no en control ni manipulación. Cuando se sacrifica la libertad “en nombre del bienestar”, en realidad se destruye la base misma del progreso.
SIMULACIÓN
La “ilusión de bienestar” avanza por todo México, encabezada por ese populismo fiscal que se impuso esta semana en Yucatán. No se busca fortalecer al ciudadano, sino volverlo dependiente. No se invierte en el futuro, sino que se compra obediencia con deuda. No se construye “justicia social”, sino que se simula compasión mientras se desmantelan las bases del desarrollo.
Ante las advertencias de que, con más impuestos para financiar gasto improductivo, se pone en serio riesgo la competitividad y se compromete el futuro, el régimen persiste en su asistencialismo clientelar. La prioridad no es combatir la pobreza de manera estructural, sino administrarla políticamente. Se alivian ciertas necesidades del presente, pero se hipoteca el porvenir.
El régimen necesita distraer y desviar la atención. De ahí la urgencia por armar, de nuevo, un espectáculo de acarreo y manipulación como el del Zócalo (bit.ly/3KJLwoo). No nos vayamos con la finta: la verdadera “justicia social” no se basa en el resentimiento ni en la venganza, como se vociferó ayer, sino en la igualdad de oportunidades ante la ley, sin privilegios ni discriminación.
La justicia social requiere participación ciudadana y rendición de cuentas, no compra de lealtades. El avance democrático exige contrapesos, no contubernios. Lo vivido esta semana en el Congreso de Yucatán es ilustrativo: el régimen se prepara con todo para las elecciones de 2027. Le urge la mayoría calificada para seguir arrasando. No lo olvidemos.— Mérida, Yucatán
direcciongeneral@grupomegamedia.mx / Apartado especial en el sitio web del Diario: yucatan.com.mx (https://bit.ly/4diiiFP)
(*) Director general de Grupo Megamedia
¿Cuál es el mensaje del texto?
El mensaje central del escrito es una crítica al populismo fiscal y asistencialista del gobierno morenista, que se presenta como promotor de justicia social y bienestar, pero en realidad prioriza el control político, la manipulación y la dependencia ciudadana. El texto denuncia que el gobierno confunde gasto social con inversión productiva, oculta la gravedad de la crisis económica y busca perpetuarse mediante espectáculos propagandísticos, acarreo de masas y exaltación de la lealtad ciega.
Además, subraya que la verdadera justicia social requiere libertades, igualdad ante la ley, participación ciudadana activa y rendición de cuentas, no dádivas ni lealtades compradas. Se enfatiza la necesidad de que los ciudadanos no se dejen engañar por la propaganda y se involucren en la vigilancia del poder, ejerciendo su derecho a la crítica y al control democrático.
En síntesis, el mensaje es que el supuesto “bienestar” promovido por el gobierno es una ilusión que sirve más a sus fines políticos que al desarrollo real y sostenible de la ciudadanía, y que solo la participación consciente y activa de la sociedad puede frenar el autoritarismo y proteger los contrapesos democráticos.
