“Las masas nunca han tenido sed por la verdad. Se alejan de los hechos que no les gustan y adoran los errores que les enamoran. Quien sepa engañarlas será fácilmente su dueño; quien intente desengañarlas será siempre su enemigo”.— Gustave Le bon, citado en “Falsificar la Historia” de Juan Miguel Zunzunegui. Penguin Randon House (2025)

Después de la invasión, “quirúrgica”, pero brutal, contra Venezuela, en el naciente año, al gobierno norteamericano aún no parece interesarle reinstaurar la democracia o promover la prosperidad del país sudamericano. Según el secretario de Estado, Marco Rubio, restablecer un Estado de Derecho ocupa el último lugar en el proyecto del gobierno trumpista.

Nicolás Maduro, como un Mefistófeles en Fausto, fue exhibido como el motor de la tragedia venezolana. Desencadenó la crisis interna y combatió a los que reflexionaban y criticaban su actuar inmoral al grado de perseguirlos y encarcelarlos para acabar con todo intento de rescate a su país oprimido por un solo hombre: Él y antes Chávez.

Ejerciendo la razón de la fuerza manifestaron que van por los vastos campos de hidrocarburos con los que la naturaleza dotó a los invadidos. Como en el viejo oeste del cine es su actuar. La razón no parece cobrar fuerza con la propaganda contra el dictador Maduro.

Los modernos piratas, con una fuerza descomunal pueden decir “veni, vidi, vici” (llegué, vi, vencí). El objetivo fundamental era ese, llevarse a Maduro, estereotipar y exhibir sus exabruptos como para una telenovela o una clase de historia con programas hechos para exaltar por los que detentarán el poder.

María Corina Machado, premio Nobel de la Paz, no será incluida a pesar de la importante voz que representa. Tampoco lo estará Edmundo González Urrutia, quien no llegó a la presidencia por un mayúsculo fraude electoral de Estado en 2024.

Delcy Rodríguez, la vicepresidenta, es desde el 3 de enero de 2026 la nueva presidenta, el espurio Tribunal de Justicia la nombró. Blandengue ha sido su actuar, entreguista a los caprichos de Trump, aunque en su discurso trate de demostrar lo contrario.

Esos sucesos, más las intenciones de apropiarse de la isla de hielo, Groenlandia, traen a la mente los acontecimientos previos a las mayores conflagraciones de la historia, ocurrida en el siglo anterior que fueron por las colonias para explotarles las materias primas o por el comercio cautivo con las metrópolis a través de sus imperialismos. No querían compartir con las emergentes potencias y no dejaron más camino que la guerra

Trump quiere volver a la era del Big Stick, (el gran garrote,) que el presidente Theodore Roosevelt esgrimió como amenaza de su fuerza militar; la mano dura para nuevas conquistas y defender los intereses estratégicos y económicos de USA.

Groenlandia con apenas 60 mil habitantes está llena de gas natural, petróleo y muchos minerales estratégicos para el desarrollo industrial y militar. La OTAN, alianza que surgió después de la Segunda Guerra Mundial, para evitar el avance del comunismo, de la cual Dinamarca forma parte y EE.UU. también

Nada importa a la ambición de Trump, para él no hay compromiso ético que valga, su interés reside en recuperar las fuerzas perdidas y adueñarse del mundo. Su gran aliada de siempre es la Gran Bretaña y por ahora tiene mucho respeto por Rusia y China. Con la primera parece obvio un pacto para hacerse de la vista gorda ante la invasión a Ucrania.

Hay menciones de que la invasión a Venezuela fue financiada por las grandes corporaciones norteamericanas de la industria petrolera y el pueblo venezolano no aportó más que la narrativa utilizada como motivo para justificar la invasión. Es la razón por la que volver a la democracia no resulta prioritario.

En cuanto a nuestro país, la presidenta Sheinbaum ha expresado muchas veces que no será invadido nuestro territorio, en tanto en el vecino del norte siguen diciendo prominentes funcionarios, que en México mandan los grupos criminales que afectan con el tráfico de drogas a la juventud norteamericana.

Previo a la invasión del 3 de enero de este año, se demostró con prístina claridad que en cualquier momento se romperían las hostilidades, primero bombardeando lanchas indefensas que supuestamente transportaban estupefacientes, luego se apropiaron de grandes buques que llevaban petróleo, sobre todo hacia Cuba.

Al respecto dijo Trump que para la isla del Caribe no habría una invasión, que sería sola la caída de su régimen cuando ya no tuviera el petróleo indispensable para la sobrevivencia.

Ahora se incrementa en forma ayuda humanitaria procedente de nuestro país, a través de la quebrada paraestatal Pemex. Uno puede dar ayuda cuando tienes la capacidad de compartir. Pero si te falta lo indispensable para el desarrollo, cuando tu economía no levanta, pues nomás no.

Lamentable la situación de nuestros hermanos cubanos que se aferran a una ideología que ha demostrado que su esperanzadora teoría no aplica bien en los hechos.

En esta época de zopilotes y de expertos chapulines, no faltarían los grandes traidores como la nueva presidente venezolana otrora leal a Maduro. Ni el Senador Noroña se pondría de pechito para defender a la compañera presidenta.

Esperamos que no suceda. Hay que felicitar a Doña Claudia por oponerse al ingreso de fuerzas norteamericanas para combatir a los bien pertrechados grupos del crimen muy bien organizado. Si entran, luego no querrán salir e impondrán sus condiciones. No son unas blancas palomitas

La narrativa contra la presidenta de México es similar a la usada contra Maduro. Ahora que el Senado gringo parece que se propone limitar las bélicas acciones del locuaz presidente, trae indicios que aquello no ocurrirá contra nuestro país.— Espita, Yucatán

Escritor, docente y cronista de Espita

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