Un informe de gobierno es un documento oficial y público que el titular del Poder Ejecutivo (en este caso, el gobernador) presenta periódicamente ante el Poder Legislativo y la ciudadanía. Su objetivo principal es la rendición de cuentas, detallando el estado que guarda la administración pública y los resultados obtenidos durante un periodo determinado.
Nada de eso hizo el gobernador de Yucatán, “Huacho” Díaz Mena, el domingo pasado. En el largo discurso que leyó en el Centro Internacional de Congresos enumeró apoyos, obras e inversiones del Gobierno Federal, es decir, dicho coloquialmente, “saludó con sombrero ajeno”. Confrontó y atacó a la oposición y a sus críticos, no fue honesto y trató de minimizar problemas, como cuando dijo que no hay crisis en el campo, cuando la realidad es otra (ya abundaré sobre este tema en otra colaboración).
Además, desaprovechó la ocasión para convocar a la unidad y a hacer equipo para trabajar por un mejor Yucatán, por eso se vio chiquito y sectario. Ya ni el privilegio de la duda podemos concederle.
Por otra parte, anunciar (o volver a anunciar) obras y proyectos federales no es informar, es redundar y tratar de crear una expectativa, cuando muchos sabemos que esos proyectos (el ramal del tren de carga de Umán a Progreso y la ampliación de la terminal remota del Puerto de Progreso) son solo pretextos para llenarse los bolsillos y los de sus socios (los hijos y amigos de AMLO, Millet el socio financiero del gobernador conocido como el “Rey del Moche” y los huachicoleros de Puebla) vía los millonarios “moches”.
Opino que esas dos obras que, pomposamente, anunció “Huacho” no benefician al pueblo maya, sino a los grandes capitalistas, que traerán turistas y llenarán de mercancías importadas a Yucatán y ofrecerán trabajos mal pagados a los yucatecos, además de que devastarán los montes y afectarán la costa yucateca. Específicamente, el dragado para aumentar el canal de navegación del Puerto de Altura y la construcción de 80 hectáreas adicionales de plataforma, evidentemente, afectarán las corrientes marítimas y provocarán más erosión en las playas yucatecas, en perjuicio de miles de propietarios de predios, que verán afectados sus patrimonios.
Por otra parte, con esas inversiones, $25 mil millones para el ramal del tren maya y $12 mil para ampliar la terminal remota en el Puerto de Altura de Progreso, se pueden hacer 7 hospitales como el nuevo O’Horán y acabar con el problema de la pésima atención médica en nuestra entidad.
Finalmente, hay que recordarle al gobernador que anunciar no es informe y aquí mi vaticinio: esos dos proyectos, tantas veces cacareados, nunca los acabarán y se sumarán al anecdotario popular, como aquella ocurrencia de Ivonne Ortega Pacheco del “tren bala”.
Lo dejo de tarea.— Mérida, Yucatán
rogergonzalezh@hotmail.com
Profesor
