La partida de Diego Verdaguer ha sido un duro golpe para Amanda Miguel, fue su compañero de toda la vida, alguien que desde el inicio de su carrera artística la cuidó, la protegió, y la siguió, cuando la cantante decidió dejar Buenos Aires, Argentina, para radicar en México.
El cantautor argentino ya no está físicamente (murió en enero de 2022) y, aunque ha sido un dolor inmenso para la cantante, nunca pensó dejar los escenarios porque es algo que “a Diego no le hubiera gustado…”. Es a raíz de este sentimiento que la cantante, junto con su hija Ana Victoria, ha regresado a los escenarios con el tour “Siempre te amaré”.
Los recuerdos que vivió con su esposo, la fuerza que ahora le da su hija Ana Victoria y el amor a su nieto, son parte de una videollamada con el Diario.
Es imposible no mencionar a Diego, la misma Amanda lo hace presente, pese al dolor de la ausencia física, pareciera como si la hubiera transformado en una lección de vida.
“La vida es una maravilla, sabia, cuando tomas conciencia que la vida se va, porque la vida se va, tienes más oportunidad de aprovechar el tiempo, y este el sentido de nuestra gira, es un recuento de cómo nos gusta vivir la vida, y cómo la vida significa lo más importante que tenemos para descubrir que podemos ser todavía mejores”, asegura la cantante.
La gira, que el próximo viernes 29 se presentará en el Auditorio La Isla, es un homenaje a Diego Verdaguer.
“Nos dejó una gran enseñanza, un legado y una responsabilidad a todos los que estuvimos cercanos a él, de darle continuidad a las cosas que él soñaba, tenía muchos sueños y proyectos, nunca se imaginó que iba a partir, que era el fin”.
Es precisamente esta gira uno de los proyectos, Amanda y Ana Victoria decidieron emprenderla y hacer presente a Diego Verdaguer a través de un holograma.
La intérprete de “El gato y yo” confiesa que es muy difícil, en su caso, cantar y no llorar, pero decidió salir adelante con esta gira que es un agradecimiento por todo lo que su esposo la cuidó.
Estando ya inmersa en este recorrido musical se convenció más de que retomar su carrera no ha sido mala decisión, porque siente que el amor del público la está ayudando a sanar esta herida.
“(La gente) Nos da tanto amor, tanto cariño, a través de los redes sociales nos dicen cosas bellas, todo suma para sobrellevar esta pérdida, es difícil, porque Diego ha dejado un hueco tremendo y difícil de llenar”.
Amanda, y Verdaguer cuando vivía, han sentido admiración y respeto por los músicos yucatecos, su director “de toda la vida”, Carlos Milán, es de Mérida.
“Toda la vida me ha acompañado (Milán), desde chiquito ha formado parte de mi banda, es muy profesional, me siento muy segura de tenerlo de director, nadie más que él sabe como está toda la parte musical; yo también soy músico, he estudiado desde muy chiquita, y respeto mucho a la gente que es profesional y sabe lo que hace, y él es uno”.
Tantos años arriba de un escenario han sido una bendición de Dios para la cantante, con más de cuatro décadas de carrera sólo puede decir sentirse “halagada, agradecida, afortunada…”.
“Mi voz es una bendición, tengo una voz poderosa, siempre le he agradecido a Dios este poder que me dio, porque con eso me he defendido de toda la vida, mi voz sigue intacta, y quizá está hasta mejor porque tiene más peso, ya no tengo voz de señorita chillona, que lo sigo siendo, pero ahora como que está más madura, y a mucha gente le gusta eso”.
Recuerda que fue su voz la que enamoró a Diego Verdaguer antes de su físico: “Él se enamoró de mi voz cuando me conoció, cuando le canté, después ya me conoció más, pero al principio el amaba mi voz, entonces para mi seguir con mi carrera era de no pensarlo, tenía que ser fuerte y seguir…”.
Sonreír de nuevo a la vida no hubiera sido posible sin el apoyo que ha recibido de Ana Victoria, “ella es mi compañera, la otra mitad desde que no tengo a mi esposo, mi hija es mi fortaleza, mi consejera, mi gran amor; además, es la madre de mi único nieto en quien he encontrado gran parte de la alegría que Diego se había llevado…”.
Amanda ha platicado todo esto demostrando paz y serenidad, la música también ha sido su alimento y busca que la gente salga contenta de sus conciertos.
“De principio a fin todas las canciones son éxito, la gente sale del show plena, llena de emociones, nosotras creemos que el amor entre madre e hija nos ha curado y eso el público lo percibe; yo hago mi mejor esfuerzo en cada concierto, no me reservo nada, me entrego, y Ana Victoria es igual”.
Un show íntegro
La cantante asegura que el show que presenta es íntegro en todos los aspectos, muy cuidado, elaborado, ensayado, y muy real, con una orquesta en vivo.
Las canciones de Amanda Miguel han tocado a varias generaciones, cuenta con un repertorio “como pocas”, escrito por ella y Diego.
“Las pequeñas cosas” (un éxito de 1984) siguen animando a Amanda Miguel a no dejar de sonreír a la vida”.— Santiago Cortés Pérez
