Elisa Beristain continúa hospitalizada en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI), luego de haber enfrentado un alto riesgo de choque séptico, de acuerdo con información difundida en su propio canal de YouTube.
La conductora fue ingresada al hospital el viernes 23 de enero, después de que durante una transmisión en vivo manifestara un fuerte malestar físico. Al aire, Elisa Beristain expresó sentirse indispuesta y con mareo. “Me siento como mareada, no sé, me siento bien mal”, dijo durante el programa.
¿Cuál es el estado de salud de Elisa Beristain? Hay riesgo de choque séptico
Hace un par de días, el equipo del programa BerisTime informó que la conductora se encuentra estable, aunque su pronóstico sigue siendo reservado y permanece bajo observación médica intensiva.
Los colaboradores explicaron que la principal preocupación médica fue la posibilidad inminente de un choque séptico, situación que se vio agravada por una presión arterial muy baja, lo que podría haber derivado en una complicación cardíaca grave.

Tras una valoración médica inmediata, se determinó su traslado a la Unidad de Cuidados Intensivos, donde recibe monitoreo constante.
De acuerdo con lo señalado en el programa, Elisa Beristain se encuentra consciente y puede alimentarse, aunque su estado aún requiere atención especializada.
“Al día de hoy, Eli se encuentra en cuidados intensivos, estable, pero aún enfrenta varios peligros. Estuvo a punto de sufrir un shock séptico… Se fue al hospital donde inmediatamente le hicieron valoración médica y rápido la metieron a Unidad de Cuidados Intensivos. El problema principal era que en cualquier momento podía entrar en shock séptico”, explicaron.
Añadieron que su ingreso a cuidados intensivos respondió a la gravedad potencial de su condición:
“pues si bajaba más su presión, podría entrar en una situación grave cardíaca. Ahorita lo principal es que Elisa se encuentra consciente, está comiendo”.
¿Qué es el choque séptico, el riesgo que enfrentó Elisa Beristain?
El shock séptico es una afección grave que suele ser consecuencia de infecciones bacterianas, aunque en casos poco frecuentes también puede ser provocado por hongos o virus.
Su principal riesgo es una disminución extrema de la presión arterial, lo que incrementa la posibilidad de daño en órganos vitales y puede resultar mortal si no se atiende de manera oportuna. Esta condición afecta con mayor frecuencia a personas adultas mayores, niños y pacientes con el sistema inmunológico debilitado.
