María Herrera Páramo

Las creaciones culturales, como expresiones de la sociedad, replican con frecuencia ideas que promueven o justifican el trato desigual o agresivo a la población femenina

La violencia de género a veces se canta en rimas y con música que impulsa a bailar. En ocasiones se le mira, y admira, en historias que cuentan estrellas del cine y la televisión. En otras más se le ve retratada en obras que cuelgan de las paredes de centenarias pinacotecas.

Porque, como expresiones de una sociedad, las creaciones artísticas llegan a replicar discursos que promueven o justifican el trato desigual o agresivo a las mujeres.

“Lo que ha sucedido es que tenemos mayor conciencia de cómo son esas violencias sutiles y no sutiles, totalmente exponenciales y abiertas” que se cometen contra la población femenina, indica María Herrera Páramo, secretaria de las Mujeres del gobierno del Estado.

“Existe un imaginario que nos dan los medios de comunicación”, añade. En estas plataformas “está la cara que favorece la conectividad a grandes escalas y está la que favorece la violencia contra las mujeres”.

“Las telenovelas transmiten ideología sobre cómo deben ser las mujeres, las niñas, las adolescentes, los hombres. En estos estereotipos existe una violencia implícita al pensarse que un hombre es un ser humano de mayor valía que una mujer”.

“Pensemos en cualquier programa que tiene éxito en televisión: es una muestra de estereotipación y de relaciones que se construyen de una manera negativa. Y venden. Ésa es la parte más dramática. El cambio de estereotipos no le conviene a muchos medios de comunicación porque qué aburrido sería que no jugaras con los celos, con ser la más bonita o el más guapo, con tener más novias”.

Sobre el reguetón, la funcionaria afirma que “transmite infinidad de violencias permitidas porque nadie prohíbe que unas letras violenten a las mujeres, que hagan uso de su sexualidad para denostar su imagen o que justifiquen las violaciones a las adolescentes porque se embriagaron en una fiesta”.

“No puedes decir que una incitación a la violencia contra las mujeres en el reguetón no afecta; claro que afecta, así como nos han afectado durante muchos años las telenovelas. Es una manera de transmitir información, de trabajar la psicología de los seres humanos”.

Además, “las mujeres siempre son usadas como ‘sex symbols’ para atraer ventas”.

María Herrera considera que deberían cuidarse más los contenidos de los anuncios comerciales. “Se sigue trabajando con la psicología de las mujeres, la psicología de la competencia: si no tengo tal cuerpo no soy digna de algo bueno para mí”.

La funcionaria admite que eliminar la violencia contra la mujer —acción de la que pasado mañana lunes se conmemora el día— en los productos culturales y artísticos es un proceso complejo, no exento de debate. “Hay canciones que nos gustaban de niñas y que al ser grandes descubrimos que violentan los derechos de las mujeres y su imagen. Estaban tan naturalizadas esas canciones, esos cuadros donde hay violaciones tácitas a las mujeres…”.

“Es muy complejo separar esa parte de lo artístico, que ha sido venerado durante siglos, y tener conciencia de que el arte también puede crear estereotipos”.

Para erradicar la violencia de género en el Estado se implementan continuamente programas gubernamentales; sin embargo, la funcionaria enfatiza que “es toda la sociedad la que debe decidir hacer movimientos contra la violencia”.

“Una institución pública por sí sola no va a acabar con la violencia, tenemos que seguir una transformación cultural”.

“Cuando piensas que puedes transformar un país si cambias la educación, las reglas del juego a favor de la igualdad y la paz, claro que lo logras. Pero para eso se necesitan generaciones enfocando en un solo sitio”.

“A lo mejor”, continúa, “a partir de este siglo se transforman las visiones a la hora de crear y haya artistas, mujeres y hombres que construyan libres de violencias y estereotipos”.— Valentina Boeta Madera

 

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