La diseñadora española Isabel Sanchis celebró ayer en París el 30o. aniversario de su marca en un desfile que reunió a clientes internacionales y admiradores de renombre, como la modelo Inés Sastre.
Se vieron vestidos de seda con espectaculares volúmenes en los hombros, lujosos brocados con incrustaciones de piel y pelo, lentejuelas y volantes.
El blanco y el negro fueron los protagonistas sobre la pasarela, un combo que sirve de seña de identidad a la marca, al que se añadieron en esta ocasión tonos cálidos, como el amarillo, el naranja y los rosas en estampados pintados a mano y bordados de pedrería que esconden un trabajo de semanas.
