A buen ritmo avanzan los preparativos para la ordenación episcopal de monseñor Mario Medina Balam, programada para el viernes 14 de abril a las 11 horas en el Centro de Convenciones Yucatán Siglo XXI.
Los ordenantes serán el nuncio apostólico en México, Joseph Spiteri, y monseñores Gustavo Rodríguez Vega y Jorge Carlos Patrón Wong, arzobispos de Yucatán y Xalapa, respectivamente.
Ayer, en la iglesia de Nuestra Señora de la Consolación, monseñor Medina, quien será el décimo tercer obispo yucateco, presentó su escudo espiscopal.
“Estamos ya a pocos días de este acontecimiento”, dijo el obispo auxiliar, monseñor Pedro Mena Díaz.
La evangelización Yucatán ha dado frutos en cuanto a la elección de su clero nacido en el Estado. Los obispos yucatecos son: José María Guerra y Rodríguez, Crescencio Carrillo y Ancona, Alonso Escalante y Escalante (fundador de los Misioneros de Guadalupe), Domingo Herrera Jafet, Luis Miguel Cantón Marín, Rafael Palma Caspetillo, Fabio Martínez Castilla, Jorge Carlos Patrón Wong, Jorge Rodríguez, Pedro Mena Díaz y Fermín Rodríguez Sosa. Monseñor Mario Medina será el número 13.
“Son los frutos episcopales del llamado que ha hecho Dios en estas tierras”.
Ayer, monseñor Medina presentó su escudo episcopal, cuyo diseño estuvo a cargo del padre Gerardo Orozco Orozco, profesor y bibliotecario en la Universidad Pontificia de México.
Desde la Edad Media es común para el clero tener un escudo de armas con símbolos e insignias que indican los grados del orden sagrado, la jurisdicción y la dignidad. El escudo de armas episcopal tiene elementos comunes y otros propios del obispo.
Un documento de monseñor Medina detalla el significado de los detalles:
Elementos comunes
Todo escudo episcopal lleva elementos comunes: el capelo o sombrero de ala ancha de color verde, del que caen 12 borlas (seis por cada lado), también verde, que antiguamente era el color que distinguía al obispo. Por la parte de atrás hay una cruz griega con un travesaño y debajo del escudo aparece un listón con el lema.
Capelo: antiguamente, los clérigos usaban el sombrero para protegerse del Sol.
Borlas: están dispuestas en tres órdenes descendentes, que indican la jerarquía del obispo dentro de la Iglesia como sucesor de los 12 apóstoles. El primer lugar corresponde al ministerio de los obispos, el segundo al de los presbíteros y el tercero al de los diáconos.
Cruz: representa la cruz de Cristo que el obispo abraza en el ejercicio del ministerio pastoral.
El escudo
Los elementos propios están contenidos en el escudo o blasón, dividido en cuatro imágenes:
Mapa del estado de Yucatán: “El mapa indica que dedicaré mi servicio pastoral a todos los que viven y transitan por este territorio. Pretendo ofrecer el amor de Dios a todos, según las necesidades y las condiciones de cada persona, tal y como San Pablo lo expresó: ‘Me he hecho esclavo de todos con tal de ganar a todos’ (1Cor 9, 19-23)”.
Buen Pastor: Jesucristo, el Buen Pastor, es el modelo a seguir con el significado que tiene en el Evangelio (Jn 10) y en la Carta de San Pedro (1Pe 5, 1-4).
Virgen de Izamal: A la Virgen de Izamal, la Inmaculada Concepción, patrona de la Arquidiócesis de Yucatán, “encomiendo mi ministerio pastoral, de tal modo que sea mi consuelo en los momentos de aflicción y mi protección en los momentos de peligro”, explica monseñor Medina.
Letras UPM: Hacen referencia a la Universidad Pontificia de México, donde fue profesor por 30 años. “Con toda propiedad puedo decir que es mi alma máter, pues sin duda ha influido para ser lo que soy como persona, como sacerdote y como docente. Considero que, entre otras cosas, me ha ayudado a crecer en conocimiento, en capacidad de discernimiento y de comprensión, en paciencia y rectitud”.
Lema: Es una idea o pensamiento que resume las convicciones del obispo. “He elegido el siguiente lema en latín: ‘Officium boni pastoris est charitas’. Su traducción: ‘El oficio o deberes del buen pastor es la caridad’”.
El texto está tomado de los comentarios de Santo Tomás de Aquino al Evangelio de San Juan (cap. 10, Lectio 3). Jesucristo, el Buen Pastor, ha participado a otros este oficio de pastor, como a Pedro, a los demás apóstoles y los buenos obispos.
Cuando el Señor Jesús dice “Yo soy el Buen Pastor”, “quiere estimular a quienes le ha participado el oficio de pastor para que practiquen la caridad, pues nadie puede ser buen pastor si no llega a ser una sola cosa con Cristo por la caridad y se convierte en miembro del verdadero pastor. Es gracias a la caridad que el obispo se une a Cristo, de tal forma que se convierte en miembro suyo y, por ende, en Buen Pastor. No puede uno ser Buen Pastor si no está unido por la caridad al Buen Pastor. Ser Buen Pastor implica dar la vida, gastarse por el pueblo de Dios, renunciar a la propia vida corporal ante los peligros en que el rebaño de Cristo pueda ponerse.
“El Buen Pastor busca el bien del pueblo de Dios; el mal pastor busca su propio bien. Entre las actitudes del Buen Pastor, San Pedro recomienda: ‘Cuidar el rebaño de Cristo de buena gana y no a la fuerza, no con ambición de dinero sino con abnegación, no como dueños sino como modelos del rebaño (1Pe 5, 1-4)’”.
La ordenación
El presbítero Federico Noh Euán, vicario episcopal para la Pastoral Diocesana, informó que la entrada a la ceremonia de ordenación episcopal será gratuita y se podrán usar estacionamientos aledaños al Centro Siglo XXI. Se espera la asistencia de unas 5,000 personas.
A las 10 a.m. habrá una preceremonia en la que se entronizarán las imágenes del Cristo de Amor, de Kinchil; la Virgen de la Estrella, de Peto y San Juan Bautista de Abalá. A las 11 a.m. se iniciará la celebración eucarística.
Para la ocasión, la Arquidiócesis ha recibido el apoyo del gobierno del Estado, Protección Civil y de un número considerable de personas que están ayudando en la organización.
Cada parroquia organizará su contingente para acompañarles a la celebración. Las personas interesadas en asistir deben acercarse a sus oficinas parroquiales.
El próximo obispo auxiliar comentó que la Iglesia “siempre quiere hacer presente a Cristo en los hogares y la vida personal, los padres trabajamos para que Cristo sea reconocido y amado a través de la Iglesia”.
“Es mostrar a los jóvenes para que se enamoren de Cristo y haya más vocaciones, necesitamos un mayor número de sacerdotes”, dijo.— CLAUDIA IVONNE SIERRA MEDINA
