MADRID (EFE).— Algunos perros tienen una capacidad especial para aprender el nombre de sus juguetes y un nuevo estudio señala que pueden hacerlo escuchando las conversaciones que sus dueños mantienen con otras personas y que no van dirigidas a ellos.
Al igual que los niños de un año y medio de edad, que son buenos aprendiendo de las pláticas que escuchan y de las interacciones directas (cuando el objeto y su nombre se presentan en dos momentos diferentes), esos perros “superdotados” también destacan en el aprendizaje en ambas situaciones, señala la investigación que publica “Science”.
Aunque los perros destacan en el aprendizaje de acciones como sentarse y echarse, solo un grupo muy reducido tiene capacidad de aprender nombres de objetos. Son los llamados perros dotados para aprender palabras (GWL, por sus siglas en inglés). Entre ellos está Miso, un border collie de seis años, de Canadá, que sabe el nombre de 200 juguetes; Bryn de la misma raza y once años, de Reino Unido, que conoce unos cien, y Augie, un labrador de 5 años y medio de Estados Unidos.
Los hallazgos sugieren que los perros GWL “pueden utilizar de forma flexible una variedad de mecanismos diferentes para aprender nuevas etiquetas (palabras) para objetos”, asegura Claudia Fugazza, investigadora de la Universidad Eötvös Loránd (ELTE) de Budapest.
También revelan que esos perros “poseen habilidades sociocognitivas funcionalmente paralelas a las de los niños de 18 meses”.
En el caso de los niños, uno de los procesos de aprendizaje es a partir de conversaciones escuchadas pasivamente entre adultos, para lo cual deben observar la mirada y la atención de los hablantes, detectar las señales comunicativas y extraer las palabras objetivo de un flujo continuo de habla.
El equipo probó la capacidad de diez perros GWL para aprender el nombre de dos juguetes mientras su dueño hablaba de este y se lo mostraba a otra persona. Los animales se sometieron a sesiones de dos minutos durante cuatro días.
Después, cuando se pidió al canino que fuera a otra habitación a buscar el nuevo juguete, que estaba junto a otros, se comprobó que siete de diez perros habían aprendido los nombres.
“Los hallazgos demuestran que los procesos sociocognitivos que permiten el aprendizaje de palabras a partir del habla escuchada no son exclusivos de los seres humanos”, dice Shany Dror, de la Universidad de Veterinaria de Viena y también firmante del artículo.
En las condiciones adecuadas, “algunos perros presentan comportamientos sorprendentemente similares a los de los niños pequeños”, agrega.
Los animales también superaron un segundo reto. Los propietarios primero mostraban el juguete al perro y luego lo ponían en un cubo. Solo pronunciaban el nombre del muñeco cuando este estaba ya fuera de la vista de los caninos.
Esta estrategia crea una separación temporal entre ver el objeto y oír su nombre, pero la mayoría de los diez perros aprendieron con éxito los nuevos nombres.
Los perros GWL son extremadamente raros y sus notables habilidades para aprender palabras probablemente reflejen una combinación de predisposiciones individuales y experiencias vitales únicas, por lo cual los autores advierten que no todos los perros aprenden de esa manera.
Los GWL constituyen “un modelo excepcional para explorar algunas de las capacidades cognitivas que permitieron a los seres humanos desarrollar el lenguaje”, considera Dror.
De un vistazo
Similitud
Investigadores aseguran que, en las condiciones adecuadas, algunos perros presentan comportamientos sorprendentemente similares a los de los niños pequeños.
Rareza
Aclaran que los perros GWL son muy raros y sus habilidades reflejarían una mezcla de predisposición individual y experiencias vitales únicas.
