En algunas ocasiones pasamos por momentos difíciles, angustiantes, con muchos problemas, sintiendo que nos encontramos en un callejón oscuro y no encontramos la salida. Pero en diversas circunstancias viene la luz en ese callejón y encontramos la salida, que puede ser una mano de un familiar, un consejo de un amigo, una palabra de aliento, una palmada en el hombro.

Estas son realidades que vivimos y debemos valorar y cuando otra persona esté en una circunstancia similar nosotros debemos extenderle la mano para ayudarla, decirle una palabra de aliento, ser la luz en el camino, porque Dios muchas veces se vale de nosotros para ayudar a nuestro prójimo.

Hace algún tiempo, mi hija la religiosa Yolanda Elizabeth nos obsequió un cuadro que contiene un pensamiento que guardamos con mucho cariño y por la importancia de este mensaje lo transcribimos a continuación:

“Solo Dios puede crear, pero tú puedes valorar lo que él creó.

“Solo Dios puede dar vida, pero tú puedes transmitirla y respetarla.

“Solo Dios puede dar salud, pero tú puedes guiar y orientar.

“Solo Dios puede dar fe, pero tú puedes dar testimonio de ella.

“Solo Dios puede infundir esperanza, pero tú puedes restituir confianza.

“Solo Dios puede dar amor, pero tú puedes enseñar a tu hermano a amar.

“Solo Dios puede dar paz, pero tú puedes sembrar unión.

“Solo Dios puede dar fuerza, pero tú puedes apoyar al desalentado.

“Solo Dios puede dar alegría, pero tú puedes sonreír a todos.

“Solo Dios puede hacer lo imposible, pero tú puedes hacer lo posible.

“Solo Dios se basta a sí mismo, pero Dios prefiere contar contigo”.

Seamos realmente las manos de Dios, descubramos en qué momento y circunstancia podemos ayudar a nuestro prójimo, porque mañana puede ser que nosotros necesitemos de una ayuda y necesitemos de las manos de Dios.

Matrimonio con 45 años de casados.

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