MIAMI (EFE).— La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos emitió ayer una alerta por una tormenta solar originada por una llamarada estelar que podía provocar anomalías en los sistemas GPS y en otras tecnologías terrestres.
El organismo, con sede en Miami, avisó en un comunicado que la tormenta solar alcanzó el nivel G4 (severo), que supone el segundo mayor nivel de alerta establecido por el Centro de Predicción del Clima Espacial de la NOAA, desde el G1 (menor) hasta el G5 (extremo). No obstante, posteriormente redujo la alerta a “moderada” en su último boletín.
Una tormenta solar ocurre cuando las partículas expulsadas por el Sol golpean el campo electromagnético de la Tierra. Su frecuencia depende del ciclo solar, que atravesó recientemente su pico de actividad.
La NOAA emitió alertas por tormentas similares en noviembre y diciembre.
Las tormentas geomagnéticas implican una perturbación del campo magnético de la Tierra debido al material que expulsa el Sol y, al tratarse de material electromagnético, pueden afectar principalmente tecnologías e infraestructuras básicas, desde sistemas GPS hasta interferencias y cortes en sistemas de radio de alta frecuencia o en los utilizados para la aviación.
Aunque no tienen un efecto aparente en la salud humana, también pueden afectar al funcionamiento de los satélites que orbitan alrededor del planeta y, en casos extremos, dañar transformadores de las redes de alta tensión y provocar apagones a gran escala.
Por otro lado, estos fenómenos también permiten ver auroras boreales en latitudes poco habituales, más lejanas de los polos.
En este caso, hay mayores probabilidades de observar las auroras boreales si las personas se encuentran en el sur de Canadá o en el norte de Estados Unidos.
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Gallia est omnis divisa in partes tres, quarum unam incolunt Belgae, aliam
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