• José Luis Loría ofrece detalles sobre el dibujo en el que trabaja actualmente y que expondrá en Austria
  • La figura del animal se inspira en la raza de un purasangre inglés

La geometría y el color se hacen uno solo bajo el lápiz de José Luis Loría y abrazan la sensibilidad de una vida dedicada a la naturaleza, que en nuevo proyecto adquiere sentido en la figura de un caballo y del paisaje que lo rodea.

Es la propuesta que el pintor yucateco presentará en el Palacio de Hofburg en Viena, para lo que fue seleccionado junto con otros artistas de Hispanoamérica.

La exposición tendrá como tema central “El Caballo de Fuego”, ya que 2026 es el Año del Caballo de Fuego en el calendario chino. En la cultura asiática, ese animal es símbolo de fuerza, innovación y progreso.

José Luis Loría dice que, al ser informado de que había sido elegido para participar en la muestra en uno de los más imponentes espacios del arte y la historia, encontró la inspiración para crear en un momento de tristeza pero también de esperanza.

Comparte que el anuncio le llegó cuando recién acababa de fallecer Joann Andrews —en diciembre pasado—, a quien lo unía una gran amistad. En la década de 1980, ella lo introdujo en el mundo de la apreciación de la naturaleza, fuente de numerosos trabajos y exposiciones.

Cuenta que a Joann le gustaban mucho los caballos, razón por la cual su motivación se adaptaba a la perfección al tema de la exhibición en Austria. Aunque podía hacer un dibujo realista, optó por realizar una obra geométrica que abraza dos etapas de su vida y la unión a otros dos artistas.

Por esa razón tituló a la pieza “Yaacob Agam, Víctor Vasarely y Loría. El Caballo de Fuego”.

Explica que a Jakob, artista cinético plástico y escultor, lo conoció en 1968, cuando el israelí comenzaba a tener gran éxito en galerías de Estados Unidos. José Luis Loría resalta una idea de él: “El arte estático es insuficiente para representar nuestra realidad”.

Ese año el yucateco se instaló en Ciudad de México, donde se vivía una situación difícil por las represiones del presidente Luis Echeverría Álvarez a los estudiantes, antes de la inauguración de los Juegos Olímpicos.

Señala que estando en la capital del país trató de dar clases de pintura y se unió a un grupo de maestros de la plástica que estaban estudiando a Vasarely, el padre del arte cinético.

Vasarely le impactó en ese tiempo y hace unas semanas regresó a su memoria junto a Yaacob, con la idea de crear un caballo en honor a Joann, pero no de forma realista, sino en una conjunción de estilos de los dos artistas, bajo el trazo personal de los lápices del yucateco.

Añade el enfoque geométrico del cubismo de Picasso, que se le reveló en la primera exposición retrospectiva del pintor en Nueva York hace ya varias décadas.

La obra va tomando forma en cuadros en los que Loría plasma la silueta del caballo, en tonalidades rojas que aluden al tema de la exposición. En la parte inferior del dibujo ha comenzado a desplegar un paisaje verde, que representa los pastos por los que corre el corcel, y seguirá con el horizonte y el cielo hasta cubrir cada centímetro del papel sobre el cual está trabajando.

Será el 26 de febrero cuando la muestra se inaugure en el Palacio de Hofburg.

La figura del animal se inspira en la raza Thoroughbread, purasangre inglés, desarrollada en el siglo XVIII cuando yeguas fueron cruzadas con sementales árabes, berberiscos y Akhal-Teke importados para crear corredores de distancia.— IRIS CEBALLOS ALVARADO

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