La creación de una zona de fondeo junto al muelle fiscal ayudaría a fomentar más el turismo náutico en Progreso y a impulsar su economía

Propietarios de embarcaciones de recreo solicitan una zona para fondear sus barcos, protegidos de los vientos, junto al muelle fiscal

“Sólo hay tres tipos de hombres: los vivos, los muertos y los que navegan por el mar”.

Con este antiguo refrán el arquitecto Mauricio Mier y Terán Calero comienza en nombre de los dueños de botes y embarcaciones de recreo su petición a las autoridades portuarias de una zona de mar junto al muelle fiscal para fondear en un lugar tranquilo, protegidos de los impetuosos vientos que soplan en nuestra costa.

“Solamente los marinos alcanzamos a comprender en su total dimensión la importancia de acceder a un lugar apacible de fondeo, protegidos, algo que quizá no significa nada para los terrestres y aún menos para los burócratas del mar”, dice.

La zona ayudaría incluso a impulsar el turismo náutico de Progreso, señala el arquitecto, a quien le parece una verdadera injusticia que la Administración Portuaria Integral (API) les prohíba acercarse al muelle fiscal.

Un kilómetro

Esto se tiene que enmendar, señala tajante. “Con el nuevo gobierno federal soplan vientos de cambio en el país… y los vamos a navegar para detonar la economía de Progreso, para lograr que haya movimiento náutico y turístico. Así como Isla Mujeres tiene la Punta Norte como lugar de fondeo, sería justo que los navegantes yucatecos pudiéramos disfrutar de un lugar seguro todo el año”.

“Un kilómetro, sólo un kilómetro de protección es lo que solicitamos”.

El área para fondear comenzaría pasando el muelle nuevo, a dos kilómetros de la costa. La intención es poder estar cerca del viaducto sin desembarcar, pasar allí una o dos noches disfrutando del relajante ambiente del mar.

El muelle, desde la costa hasta la terminal remota, mide 6.5 kilómetros, explica. Los vientos dominantes en Yucatán soplan del Este, por lo que del lado oeste del muelle “el mar es un plato”. Aminoran los vientos, que es lo que quiere el marino, pero la API prohíbe acercarse a los buques de recreo, que porque esa zona es de tránsito internacional.

“Es una canallada”, insiste. “Y no tiene razón de ser porque ya pasó la época del huachicoleo. Hace años, el combustible llegaba en barcazas que fondeaban junto al muelle en espera de trasladarse a la estación de bombeo. Pero en las noches venían huachicoleros que las ordeñaban, lo sé porque lo ví, ya que acostumbraba fondea cerca hasta que me corrieron a la fuerza”.

“Lo único que pensé es que era colmo, era muy triste saber las razones por las que guardaban tan celosamente la zona”.

Esto no es un capricho, sino una necesidad, asegura. Debe haber turismo náutico en Progreso, atraer a dueños de yates con un lugar donde puedan estar tranquilos y quedarse a disfrutar de este clima y este mar maravillosos.

Esa zona de fondeo es primordial porque Yucatán es tierra de vientos, insiste el arquitecto, quien comenta que le preguntó a su David, conocido velerista que ha tomado parte en cinco Juegos Olímpicos, en qué sitio del mundo sopla el viento más fuerte.

“Papá, no lo vas creer, pero aquí, en Progreso”, me respondió mi hijo.

Sólo es cuestión del permiso, no hay que adecuar nada, sólo hay que poner unas boyas para permitirnos disfrutar parte de los miles de millones de pesos que están invertidos en esas instalaciones.

En Yucatán hay una enorme afición por las actividades náuticas, dice. Para darse una idea del gran número de buques de recreo que existe basta con darse una vuelta un domingo cualquiera por el puente a Chelem, donde se reúnen muchísimos yates fondeados llenos de muchachos. “Pero no salen de allá porque no tienen a dónde ir. Si se acercan al muelle de Progreso , los sacan enseguida los burócratas del mar”.

En cualquier otro lado del mundo yates y cruceros están en áreas diferentes de una misma zona. “Es como que un aeropuerto sea sólo para aerolíneas comerciales. No, todos los aeropuertos tienen zonas para aeronaves privadas”.

“Los dueños de embarcaciones queremos poder disfrutar de nuestro mar, pero también que Progreso tenga más valores turísticos, porque no cualquier puerto tiene lo que hay aquí”, finaliza.— Mario S. Durán Yabur

 

“Solamente los marinos alcanzamos a comprender en su total dimensión la importancia de acceder a un lugar apacible, seguro, donde podamos fondear”

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