En dos palabras, “abandono total”, los jubilados y pensionados de Pemex que conforman el Grupo Peninsular Petrolero “Luchando por nuestra salud” definen la difícil situación que enfrentan desde hace cuatro años en los que sus prestaciones en materia de salud han sido gravemente violadas por la empresa a la cual sirvieron en sus años productivos.

El pasado martes nuevamente este grupo cerró la vialidad sobre la calle 60 de Mérida, a la altura del consulado norteamericano, lo que derivó en afectaciones viales en los alrededores de esta zona.

Esto, en un intento por llamar la atención de las autoridades federales y de la propia petrolera para que atiendan sus demandas.

Las violaciones son a la cláusula 89 del contrato colectivo de trabajo, que abarca las prestaciones de salud, del cual fue eliminada la mayoría de las especialidades que requieren jubilados y pensionados.

Ello los coloca en un estado de indefensión en que la empresa, al parecer, quiere que “los jubilados mueran por ser una carga para las finanzas de la petrolera y para el Estado”, afirmó Servio Federico Rosado Aparicio, quien en nombre de sus compañeros decretó la jornada número 13 de la protesta.

Los manifestantes reiteraron que su molestia es contra el gobierno federal y Pemex, no contra el gobierno del Estado. Su protesta está enfocada en exigir que los jubilados petrolero reciban la atención médica que en derecho les corresponde por los años de servicio prestados.

Asimismo, reiteraron que el presupuesto que en justicia debía aplicarse en su salud está siendo canalizado a las obras del Tren Maya cuyos cimientos se levantan con sangre de personas que pierden la vida a falta de servicios médicos, estudios clínicos y medicamentos.

Tan solo en la última semana tres de las personas que acuden a protestar en estos cierres de la calle 60 han tenido problemas con su salud debido a afecciones cardíacas, respiratorias, oncológicas, nefrológicas y de la diabetes.

En entrevista con el Diario, los inconformes denunciaron el quebranto a la cláusula 89 del contrato colectivo, el cual ya no cubre muchas de las enfermedades y padecimientos que suelen presentar los adultos mayores, entre ellos el cáncer.

Además, explicaron que la Cuarta Transformación no ha venido sino a agudizar la corrupción al interior de la empresa y quienes pagan las consecuencias son los jubilados.

“Dicen que los trabajadores petroleros ganan bien y es cierto: un trabajador en activo, además de un buen salario, tienen otras prestaciones que le permiten llevar un tren de vida desahogado para ellos y sus familias, pero al jubilarse pierden todos estos beneficios adicionales y su salario se ve recortado a la mitad; ahora o comemos o nos medicamos, pero no podemos hacer ambas cosas”, dijo Rosado Aparicio.

En Mérida no hay hospital de Pemex, explicaron. Todos los servicios médicos, laboratorios, estudios, cirugía y hospitalización se subrogan en hospitales privados.

Hasta antes de 2018 era directamente Pemex que realizaba este procedimiento con estas instituciones, pero a raíz de la llegada de la 4T ahora existe la figura de un intermediario al cual Pemex le paga para garantizar los servicios médicos, figura que solo ha servido para estafar a la petrolera.

En solo un par de años un intermediario en Yucatán defraudó al Centro de Especialidades Médicas por 38 millones de pesos en servicios no cubierto para 11,766 trabajadores activos y jubilados de Pemex en la entidad, refirieron.

Ahora ese intermediario está prófugo y nadie da razón de él. Un año después otro intermediario estafó a un hospital privado por el mismo concepto por un monto de 60 millones de pesos. En ambos casos se desconoce el paradero de los intermediarios y el dinero robado”, comentó.

Los jubilados denunciaron el mal proceder y la ineficiencia del doctor Raúl Dena Alvarez, encargado médico de la región para Pemex, de quien dijeron no resuelve las necesidades urgentes de los jubilados y no los atiende. Sus oficinas se ubican cerca del Instituto Tecnológico de Mérida.— Emanuel Rincón Becerra

Igual denunciaron que quienes necesitan diálisis deben practicársela en el hospital de Pemex en Villahermosa, Tabasco, y los pacientes deben cargar con el costo del pasaje en autobús ida y vuelta cada 15 días.

“Hay personas con más de 90 años de edad que no pueden hacer este viaje de 10 horas de ida y 10 horas de vuelta por carretera para dializarse”, dijo el entrevistado.

Emanuel Rincón Becerra, reportero de la Agencia Informativa Megamedia (AIM). Es licenciado en Ciencias de la Comunicación con 32 años de trayectoria en periodismo; ingresó a Grupo Megamedia en 1994. Se especializa en turismo, arqueología, vida empresarial, historia, arte, cultura y fotografía.