La sociedad civil organizada en México es poderosa y está logrando un despertar cívico-político, manifestó Kathy Butcher, vicepresidenta de la asociación Más Ciudadanía.
En entrevista durante el segundo Encuentro Nacional USEM Joven, que se realizó en esta ciudad, afirmó que la asistencia masiva de personas al Zócalo de Ciudad de México y en numerosas ciudades el 26 de febrero es una demostración del liderazgo que tienen estas organizaciones cívicas.
“Tuvieron una respuesta ciudadana porque se ve que sí hay un riesgo de afectación a la democracia con la reforma electoral por medio del plan b del presidente Andrés Manuel López Obrador”.
“Si ahora hay 2 millones de malos, dónde están los otros 128 millones de mexicanos buenos. Los ciudadanos tenemos que participar más en la política para no tolerar estas arbitrariedades como el plan b”, dijo.
“Tenemos que ser más vocales en vez de estar escribiendo tuits en redes sociales. Si hay alguna iniciativa o ley que nos está afectando, hay que localizar la página web de los legisladores y de los ministros, hablarles por teléfono o escribirles en sus correos electrónicos para que se enteren de nuestra opinión”.
La reconocida activista mexicana, de origen estadounidense y con más de 40 años de trayectoria en organizaciones de la sociedad civil, destacó que los liderazgos de la sociedad civil no están dormidos ni están en un estado de apatía, sino que están ocupados en el altruismo en sectores que no puede atender el gobierno.
Sin embargo, con la reforma electoral de López Obrador se dieron cuenta que sí está en peligro la democracia con la destrucción del INE y por ello retomaron su lucha política.
“Las organizaciones ciudadanas ya se dieron cuenta que hay que participar más en el espacio de lo público, principalmente de lo que es lo político porque las decisiones que toman los representantes electos sobre sus escritorios, a veces sin saber, están ocasionando perjuicios o causan acotación de los derechos”, señaló.
“A veces, los legisladores actúan por desconocimiento o porque nadie les dijo de las afectaciones que pueden causar, o por lo que uno piense, pero la sociedad no les advierte”.
“No estábamos en esos trabajos de política, que yo creo que es lo que hay que empezar a retomar. La parte política de nuestra ciudadanía tiene que ser más plena, hay que hacer más activismo, de todas maneras seguimos haciendo el trabajo altruista que complementa el trabajo del gobierno”, indicó.
“No hay gobierno que pueda hacer solo el trabajo que realizan las organizaciones de la sociedad civil. Estamos en hospitales, comedores, orfanatos, escuelas para discapacitados, estamos en mil cosas que el gobierno no acaba de abarcar”, aseveró.— Joaquín Chan Caamal
Kathleen Butcher, nombre correcto de la activista, pero quien siempre se identifica como Kathy, manifestó que a raíz del plan b de AMLO ya no ve tanta apatía de la ciudadanía porque, según cree, la sociedad ve que la están afectando.
“Esa concentración no fue para pedir la renuncia de López Obrador, para reclamar las decenas de muertos por la violencia o por la inseguridad. Fue para defender al INE, que es garante de elecciones confiables y transparentes que permiten una democracia creíble”.
“Lo que tenemos que aprender es participar sin que tengamos una afectación. En general, solo participamos cuando hay una afectación como la de un terremoto o una inundación, pero tenemos que aprender a unirnos a los grupos organizados para hacer otras cosas que son más fáciles, y luego, ya con esta estructura, podemos hacer algo más grande a favor del bien común”.
“Definitivamente, la amenaza que tenemos ahorita es a la democracia, que no está consolidada en el país”, reiteró. “Creo que por esta razón fueron muchísimas personas a la marcha. Yo he estado en todas las marchas, he dormido en el Zócalo con grupos voluntarios por 54 días y 53 noches, y la respuesta en esta ocasión fue maravillosa”, afirmó.
“Sí es un gran riesgo el plan b, no se vale que a la mitad del camino te cambien las reglas del juego”, subrayó. “Vamos a perder muchos lugares que habíamos ganado y que costaron mucho trabajo. No estoy de acuerdo con el plan b y espero que la Suprema Corte de verdad haga justicia a los ciudadanos”.
Luego recordó que cuando las organizaciones impulsaron la iniciativa ciudadana para la Ley 3 de 3 algunos senadores de la república pensaron que no reunirían ni 80 mil firmas. Necesitaban 120 mil firmas para que pasara la iniciativa y registraron 634 mil, incluso, sólo pudieron presentar en forma física 300 mil firmas ante la Cámara de Senadores y esa ley ya es una realidad.
Ella es creyente de que con una información correcta sobre algún tema, si la ciudadanía se mueve de su cuadrito de confort y participa con las organizaciones civiles, juntos podrán evitar cualquier imposición.
Se le preguntó sobre el trabajo del gobierno de la 4T en esta recta final del sexenio de López Obrador y sin pensarlo dos veces destacó que ofreció muchas cosas, pero desgraciadamente no las cumplió.
