Han pasado 16 años, pero para María de Lourdes Chuil Chan, vecina de Hunucmá, aún tiene fresco aquel 17 de octubre de 2008 cuando desapareció su hija Reyna Guadalupe Cantón Chuil, de aquel entonces 22 años.
“Cuando yo llegué de mi trabajo ya no estaba ella, no sé dónde está hasta la fecha (…) La familia ya lo aceptó, pero yo todavía no lo acepto, me duele, quisiera saber si está viva o está muerta, pero quiero saber dónde está”, relató entre llantos.
El día que desapareció yo le dije: “Reyna, ¿no vas a ir a trabajar?”, y ella me contestó que “no porque había pedido permiso (trabajaba en una casa) para ir a Mérida a ver unos papeles. Cuando yo regresé de mi trabajo como a las 7, no estaba ella, no la volví a ver desde ese día de 2008”.
La entrevistada afirmó que acudió a la Fiscalía de Hunucmá a interponer una denuncia por la desaparición, aunque le dijeron que no procedía porque Reyna ya era mayor edad.
“Ellos dijeron que se fue con su novio y ella no tenía novio; otra vez dijeron que fueron a mi casa y que yo dije que ya no la busquen”.
“En mi casa nunca fue nadie y yo no he hablado con nadie (…) Tengo la esperanza de que algún día regrese. Yo le digo a mis hijos y a mi esposo que si el día de mañana me llego a morir no le cierren la puerta de la casa a su hermana”.
La mujer es una de las que anteayer sábado participó en el conversatorio que se llevó al cabo en un café del rumbo de Santa Ana para conmemorar el Día de las Familias Buscadoras.
La jornada también incluyó la pega de fichas de búsqueda en el parque Eulogio Rosado y sus alrededores y una obra de teatro.
Las actividades continuaron ayer domingo con una ceremonia ecuménica en la iglesia de La Candelaria.
En el evento participaron integrantes de los colectivos Familias Buscadoras de Yucatán, Más Fuertes que Nunca y la Unión Nacional de Familias Buscadoras.
Marisela Orozco Montalvo, de Más Fuertes que Nunca, señaló que uno de los principales obstáculos que se enfrentan las familias buscadores es la indiferencia de la gente.
“La gente dice: ‘A mí no me va a pasar o que pasó, porque estaban metidos en algo’, y no”, señaló la madre de dos jóvenes que desaparecieron hace 11 años en Veracruz, a quienes pudo encontrar.
“Eran estudiantes, eran profesionistas, pero qué dice siempre la autoridad: ‘en algo estaban metidos’, y la gente también lo repite. Y no es así, pero es algo de que siempre nos enfrentamos las mamás y los papás”, continuó, quien reconoció que ser madre buscadora implica un desgaste emocional y económico.
“Es terrible, porque todas venimos perdiendo el trabajo, o sea, las que tenían trabajo lo perdieron, la economía, todo, todo se pierde porque una madre nunca deja de buscar, nunca”.
Admitió que también se pierden familiares y amigos, porque “pierdes todo”.— IVÁN CANUL EK
Día de las Madres Buscadoras
Mamás buscadoras acudieron al Parque Eulogio Rosado con motivo de la conmemoración
Conmemoración
El Día de las Madres Buscadoras se conmemora cada 19 y 20 de abril en México para visibilizar las desapariciones y honrar la lucha de quienes buscan a sus seres queridos.
No es fecha oficial
Aunque aún no es una fecha oficial reconocida por el Estado, colectivos de todo el país la han adoptado como un espacio de memoria, exigencia y solidaridad.
Exigir justicia
Para las familias buscadoras, este día es una oportunidad para exigir justicia y mantener viva la memoria de sus desaparecidos.
Actividades
En Mérida, los colectivos realizaron el fin de semana diversas actividades para conmemorar este día. Entre ellas, la pega de fichas de búsqueda en el parque Eulogio Rosado y sus alrededores, así como una ceremonia ecuménica que tuvo lugar en la iglesia de La Candelaria.
